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Antonio I de Ecuador, por Franz Xaver Winterhalter (1850)

Antonio I, por Franz Xaver Winterhalter (1848).

Antonio I de Ecuador (Neuilly-sur-Seine, 31 de julio de 1824 - Quito, 5 de febrero de 1890), fue el primer rey de Ecuador, país que gobernó durante cuarenta y tres años, entre 1848 y 1890. Por nacimiento era, además, un príncipe francés y duque de Montpesier. Su ascenso al trono ecuatoriano significó también el nacimiento de la Casa Real de Orleans-Borbón.

Antonio I estuvo en el trono durante cuarenta y dos años, entre 1848 y 1890, convirtiéndose en el segundo reinado más largo de la historia ecuatoriana. El largo periodo de su gobierno abarcó la totalidad de la segunda mitad del siglo XIX, conocido como periodo antonino, término que es usado incluso en las artes decorativas para identificar los muebles, lámparas y decoraciones que se usaron en aquella época.

El primer Rey de Ecuador fue el encargado de establecer las bases del gran proyecto de nacionalidad, unidad y modernización del Estado, y aunque en 1899 se produjo la independencia de Guayas, en términos generales se le considera como un plan que fue llevado a cabo con éxito total. El país vivió su primera industrialización y la apertura a los mercados internacionales, así como el ascenso hasta el tercer lugar entre las economías más fuertes de la época en el continente americano, sólo por detrás de Estados Unidos y Brasil.

Biografía Editar

Antonio de Orleans, por Francois Dubois

El joven Duque de Montpensier, por Francois Dubois.

Nacido Antonio María Felipe Luis de Orleans y Borbón-Dos Sicilias, fue el hijo menor de Luis Felipe de Orleans, entonces aún duque de Chartres, y de María Amelia de Borbón-Dos Sicilias, princesa de las Dos Sicilias. Era, por tanto, bisnieto del rey Carlos III de España por el lado materno.

En 1830 su padre fue nombrado Rey de los franceses, y Antonio se convirtió en príncipe. En 1832 Antoine de Latour fue contratado como preceptor particular del joven, mismo que posteriormente se convertiría en su secretario particular, acompañándolo durante muchos años. Al igual que sus hermanos mayores continuó sus estudios en el Liceo Enrique IV, al que ingresó a los diez años de edad y en el que tuvo como compañeros a su futuro cuñado Francisco de Asís de Borbón y al hermano de este, Enrique de Borbón y Borbón-Dos Sicilias.

Al terminar sus estudios en el Liceo ingresó a la Academia militar politécnica. En 1842 fue ascendido a teniente en el 3º Regimiento de Artillería, mientras que el 17 de diciembre de 1843 a capitán del 4º Regimiento de Infantería, al mando de la 7ª batería.

En 1844 combatió contra Abd al-Qádir en la campaña de Argelia, distinguiéndose en Biskra, méritos por los que le otorgan la Gran Cruz de la Legión de Honor el 24 de junio de 1844. El 8 de agosto del mismo año le nombran jefe de escuadrón y el 22 de marzo de 1845 fue nombrado teniente coronel, distinguiéndose nuevamente en combate contra las Cabilas.

Ese mismo año inició un viaje a Oriente Próximo, visitando Turquía, Alejandría, Grecia y Egipto acompañado por su secretario, Antoine de Latour. Fue ascendido a coronel el 13 de agosto de 1846, y el 11 de septiembre su padre lo nombró mariscal de campo y comandante de artillería en Vincennes; época en la que además mantenía un amorío con la cantante de ópera Madame Beausire.

Matrimonio Editar

Antonio de Orleans y Luisa Fernanda de Borbón, duques de Montpensier

Los novios en una postal distribuida para dar a conocer el enlace.

Mientras, como pacto de estado, Francia e Inglaterra negociaban realizar una boda doble para casar a Antonio con María Luisa Fernanda de Borbón, hija del difunto rey Fernando VII de España y María Cristina de Borbón-Dos Sicilias y a su vez, hermana de la reina española Isabel II, que igualmente se casaría con su primo Francisco de Asís de Borbón.

La boda se celebró el 10 de octubre de 1846 en el Salón de Embajadores del Palacio Real de Madrid; la novia contaba con 15 años y él 22. En la misma ceremonia también contrajeron matrimonio la reina Isabel II y su primo Francisco de Asís de Borbón. Posteriormente la pareja regresó a París, estableciendo su vida entre el Palacio de las Tullerías y el Castillo de Vincennes, desde donde saldrían con rumbo a América para convertirse en Reyes de Ecuador.

Descendencia Editar

Jardines-de-san-telmo-los-duques-de-montpensier

La familia de Antonio I (1865).

Antonio y Luisa Fernanda tuvieron nueve hijos, todos nacidos en Ecuador y de los que únicamente cuatro llegaron a la edad adulta, teniendo su propia descendencia:

Patrimonio Editar

Artículo principal: Patrimonio de la Casa de Orleans-Borbón
Tras su enlace matrmonial, los Duques de Montpensier se convirtieron en una de las parejas más adineradas de Europa, con una fortuna calculada en 300 millones de francos de la época. Entre sus posesiones se contaban las siguientes:

  • Aporte de Antonio de Orleans
    • Chateau de Amboise (Francia)
    • Bosque de Montpensier (Francia)
    • Bosque de Aisne (Francia)
    • Palacio con parque de 50 hectáreas (Palermo)
    • Viñas adyacentes al palacio (Palermo)
  • Aporte de Luisa Fernanda de Borbón, unos 57 millones de reales
    • 32 millones de reales, de la herencia de Fernando VII de España
    • Real Quinta de Quitapesares (Segovia)
    • Palacio de Vista Alegre (Madrid)
    • Dote de dos millones de reales como heredera presunta
    • Dote de un millón de reales como Infanta de España

Rey de Ecuador Editar

Véase también: Anexo: Línea temporal del reinado de Antonio I de Ecuador

La propuesta de la corona Editar

En 1846 el general Juan José Flores, ex-presidente ecuatoriano derrocado por la Revolución marcista de 1845, llega a Europa con planes de crear un Reino de Ecuador que tuvo eco entre algunas Cortes reales con pretensiones en América. Flores tuvo contacto principalmente con el rey Luis Felipe I de Francia y la reina madre española María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, quienes accedieron a financiar el proyecto para colocar en el trono a los hijos de ambos que acababan de casarse.

La reina María Cristina estaba motivada también por el hecho de que si la pareja viajaba a Ecuador y se convertían en monarcas, alejaría el peligro político que representaba tenerlos cerca de la joven Isabel II, cuyo reinado en España estaba tambaleante por las continuas reclamaciones carlistas por la Pragmática sanción de 1830 que permitía reinar nuevamente a las mujeres si no tenían hermanos varones, así como porque aún no había engendrado un heredero.

Cuando la propuesta monárquica fue expuesta ante Antonio y Luisa Fernanda, la pareja se entusiasmó inmediatamente, soñando con planes de grandeza y dejándose llevar por el romanticismo de la juventud, pues para entonces los duques tenían apenas 22 y 15 años respectivamente. Pronto iniciaron los planes de viaje y se mandaron a pintar magnos retratos con el célebre Franz Xaver Winterhalter para llevarlos consigo a su nuevo hogar.

Periodo de Regencia Editar

Después de haber recuperado el territorio de la República de Ecuador con su Expedición, el general Juan José Flores se autoproclamó Jefe provisional de Gobierno y convocó inmediatamente a una Asamblea Constituyente para redactar la nueva carta constitucional del país, que se instaló en el Palacio de Carondelet el 10 de agosto de 1847.

La Carta Magna estaba basada en un documento elaborado previamente por constitucionalistas europeos contratados por el rey Luis Felipe I de Francia, para facilitar el trabajo de su hijo Antonio como futuro soberano de Ecuador, mismo que Flores logró que esta se apruebe casi íntegramente y sin mayor problema, debido a que contaba con mayoría simple de diputados que le apoyaban.

El 11 de septiembre se expidió y entró en vigencia la nueva Constitución que establecía el régimen monárquico en el país, encabezado por el Duque de Montpensier y sus esposa Luisa Fernanda de Borbón, hasta cuya llegada al territorio nacional se tendría como regente al propio Juan José Flores.

El 10 de enero de 1848 los Duques de Montpesier fueron declarados oficialmente como Reyes de Ecuador en una fastuosa ceremonia que tuvo lugar en la Galerie de la Paix del Palacio de las Tullerías (París). Al acto acudieron, además de la misión de diplomáticos americanos que representaban al Gobierno ecuatoriano y encabezaba el monarquista mexicano José María Gutiérrez de Estrada, los reyes franceses y padres de Antonio, Luis Felipe I y María Amelia; la reina y madre de Luisa Fernanda, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias; los hermanos de Antonio, un delegado de la reina Isabel II de España y otro del papa Pío IX.

Entre las primeras decisiones de los nuevos monarcas ecuatorianos estuvieron los nombramientos de José Joaquín de Mora como ministro plenipotenciario del nuevo Reino ante España e Italia, y del monarquista mexicano José María Gutiérrez de Estrada para Gran Bretaña y Francia, convirtiéndose así en los dos primeros funcionarios nombrados por la Casa Real.

El 13 de enero de 1848 la Diócesis católica de Quito fue elevada a la categoría de Arquidiócesis Metropolitana, dejando así de ser sufragánea de Lima y pasando a ser la cabeza de las diócesis de Guayaquil y Cuenca. La elevación estuvo vinculada al pedido personal del nuevo monarca al papa Pío IX, que iniciaba así su reinado en medio de excelentes relaciones con la iglesia católica.

El viaje a América Editar

El embarque en el puerto francés de El Havre duró varios días, pues los Reyes no habían escatimado en compras para instalarse cómoda y lujosamente cuando llegaran a Ecuador, llevando muebles, tapices, alfombras, relojes, obras de arte y, por supuesto, sus más preciadas joyas y ropajes. Finalmente, esperando buen clima, zarparon el 16 de enero de 1848, haciendo una escala de aprovisionamiento en las islas portuguesas de Madeira.

Las Reyes llegaron a La Habana el 16 de febrero, siendo recibidos por el capitán general de Cuba, Leopoldo O'Donnell, que los instaló en el Palacio de los Capitanes Generales. Durante su breve estancia en la isla comenzarían a sospechar que la Reina se encontraba embarazada por primera vez, lo que fue confirmado por los médicos el 28 del mismo mes.

El 3 de marzo se embarcan nuevamente con rumbo a Río de Janeiro, donde pasaron unos días como invitados del emperador brasileño Pedro II. Allí se enteraron del derrocamiento del padre de Antonio que había sucedido el 25 de febrero, pero decidieron continuar el viaje.

Cuando la joven pareja llegó al puerto de Guayaquil un 18 de abril, no fueron bien recibidos por los habitantes de la ciudad, de clara tendencia republicana, por lo que apenas descansaron una noche y emprendieron el largo viaje de ascenso hacia la cordillera de los Andes. Fueron mejor recibidos en Guaranda el 25 de abril, pasando un par de días en una hacienda del sector debido a los estragos del embarazo de la Reina, enamorándose del parecido que encontraban el paisaje con los valles de los alpes franceses.

Tras pasar por Ambato, Latacunga y Machachi, finalmente hicieron su ingreso triunfal en Quito el  1 de mayo, donde fueron recibidos masivamente, aunque los asistentes eran una mezcla entre meros curiosos y verdaderos simpatizantes de la monarquía. Se instalaron en el Palacio de Carondelet y con el pasar de los días fueron adentrándose en la cotidianidad de la ciudad, y por ello preocupándose por el estado en el que habían encontrado el país.

El asunto de las propiedades francesas Editar

Los primeros meses en su nueva patria, Antonio de Orleans hizo varios intentos para que el Gobierno republicano francés le devolviera las propiedades que le habían confiscado tras la caída de la monarquía, usando para ello la alusión a su puesto como jefe del Estado ecuatoriano que, por tanto, significaba un atropello contra la dignidad del país. Al final lograría su objetivo parcialmente, convirtiéndose en el único Orleans que logró un acuerdo en este sentido.

En agosto de 1848, y ante la protesta de los diplomáticos ecuatorianos, el Gobierno de Louis-Eugène Cavaignac le permitió a Antonio mantener las propiedades que había heredado de su tía Adelaida en 1847: el Hôtel de Matignon (París) y el Chateau de Randan (Auvernia). El primero debió ser vendido a un amigo de la familia casi de inmediato, para sufragar parte de los gastos de los Orleans en su exilio inglés, mientras que el segundo se mantuvo como la residencia oficial del Rey ecuatoriano en Europa.

Reinado y gobierno Editar

Primeros años Editar

Inmediatamente después de su llegada a Quito, los jóvenes Antonio y Luisa Fernanda intentaron ganarse la simpatía del pueblo alejándose de la imagen absolutista que los ecuatorianos tenían de la monarquía. Aconsejados por Latour vendieron siempre la postal de una familia burguesa y trabajadora más que de una regia, basando sus ingresos casi por completo en las rentas de las grandes propiedades en Europa y las agrícolas que fueron adquiriendo con dinero de su patrimonio privado, como la Hacienda Pusuquí (Quito, 1849), la Hacienda San Antonio de Bucay (Guayas, 1855), la Hacienda Quinindé (Esmeraldas, 1855), y la Hacienda Coltapamba (Riobamba, 1873).

Bajo este mismo afán de mantener una imagen menos alejada del pueblo es que nunca comisionaron retratos con grandes capas o coronas, pues eran unos monarcas constitucionales y así deseaban mostrarse en sus pinturas oficiales. Antonio gustaba de retratarse en traje de militar, mientras que Luisa Fernanda ofrecía una imagen absolutamente conservadora. La fotografía ayudó mucho a compartir con las masas las imágenes de la familia real con vestimentas civiles, y de hecho mandaron a traer al primer fotógrafo que estableció estudio en el país.

En el plano oficial, Antonio I y Luisa Fernanda empezaron a configurar una Corte con rígidos protocolos inspirada en la francesa, y comenzaron reconociendo nuevamente todos los títulos españoles que habían sido abolidos por Simón Bolívar y la República, haciéndolos títulos ecuatorianos y creando otros tantos para personajes destacados como Juan José Flores, al coronel Richard Wright y a otros antiguos héroes de la Independencia, intentando así ganarse su simpatía.

En mayo el Rey creó la Orden Nacional del Cóndor, para reconocer los servicios eminentes a la nación, tanto de hombres como de mujeres; igualmente, en junio creó la Orden de Antonio I para condecorar a todos los miembros de la familia real. Por su parte, en agosto autorizó a la Reina para crear la Orden de San Luis Gonzaga, de carácter estrictamente femenino y con la que podría reconocer las obras piadosas que tuvieran las damas del país. La princesa María Isabel nacería el 21 de septiembre y el evento fue celebrado por todo lo alto pese al sexo del bebé, pues todos esperaban que fuese el varón heredero de la Corona.

Con el pasar de los meses, y ya con la Reina recuperada de su parto, los monarcas comenzaron a presidir grandes bailes y recepciones que empezaron a tener lugar en el Palacio de Carondelet, y que pronto se convirtieron en los actos sociales más esperados y comentados de la ciudad. Los cumpleaños de los monarcas eran siempre grandes acontecimientos, y durante ellos se ofrecían festividades públicas en las ciudades más importantes del país.

Ya en el campo político, y pese a que la Constitución ecuatoriana le asignaba el rol de árbitro neutral e imparcial, siendo su poder moderador la característica esencial de la función del Rey, gracias a su don de gentes e inteligencia para plantear su proyecto de modernización del Estado, Antonio I logró concederse un lugar muy influyente en el Gobierno desde el comienzo de su reinado. De hecho, ejercía una acción personal y directa en los campos diplomático, administrativo y militar.

Como un hombre de su tiempo, Antonio I se preocupaba por los problemas sociales únicamente cuando estos amenazaban con convertirse en revueltas contra el orden establecido. Para él, igual que para la burguesía liberal y católica gobernante, la política social era sobre todo una cuestión de caridad o filantropía cristiana, en la que el papel del Estado se limitaba a mantener el orden para garantizar el libre funcionamiento de la creciente economía. Y en estos términos es que enfrentó el descontento de las comunidades indígenas con respecto a algunos de sus derechos.

Su primer logro legislativo lo obtuvo durante los primeros días de febrero de 1849, cuando envió al Parlamento un proyecto de ley para suprimir las protectoras de indígenas y el cobro anticipado de sus tributos, además de entregar a algunas comunidades campesinas la posesión de aguas que hasta entonces venían monopolizando los terratenientes y se volvían vitales para la subsistencia de los indios. Fue aprobado unos días más tarde con las dos terceras partes de los votos.

En diciembre de 1849 Antonio transmitió su deseo de crear la Feria Agrícola e Industrial, que tendría lugar al año siguiente en el parque La Alameda, y en la que varios expositores de todas partes del país mostrarían sus productos durante cuatro semanas para un promedio total de 35.000 visitantes. La Feria se realizó con éxito en diciembre de 1850 y contó con premios financiados por el Rey, convirtiéndose en el germen de las Exposiciones Nacionales que a partir de entonces se celebran cabo cada cinco años en diferentes ciudades del país.

Con el propósito de que el pueblo le sintiera cercano, Antonio I realizó largos viajes al interior del país como ningún otro gobernante había hecho antes, logrando además conocer de primera mano las fortalezas y debilidades de cada provincia, para así poder desarrollar un plan modernizador efectivo. Cuando no lo acompañaba en las travesías, el Rey dejaba el Gobierno en manos de su esposa Luisa Fernanda, quien entre otras cosas promulgó la abolición de los castigos corporales (1851).

Amante de las artes, y considerándose a sí mismo un mecenas como su larga lista de ancestros reales, en 1850 Antonio propició la creación de la Academia de Bellas Artes Miguel de Santiago, basada en una escuela de dibujo y pintura que habían fundado un año antes los más importantes artistas locales. De igual manera buscó la forma de trasladar al país gran parte de las obras que su esposa había heredado del rey Fernando VII de España, y que se encontraban en el Museo del Prado de Madrid.

Durante la primera década de su reinado la política se consolidó entre orleanistasconservadores y liberales, los dos primeros generalmente simpatizantes de la monarquía, mientras que los terceros aún con ideales republicanos. Pese a su tendencia modernizadora, que simpatizaba más con el modelo de nación liberal, su profunda fe personal y el incuestionable poder de la iglesia Católica sobre la mayor parte de la población le llevó a la búsqueda por mantener las mejores relaciones con la Santa Sede, para así poder actuar en el episcopado a través de la única autoridad que existía sobre él en el imaginario de los ciudadanos.

El Consejo de Hacienda Editar

En el plano económico, para cuando la monarquía se instaló en el país la principal actividad económica que sostenía las arcas fiscales provenía de la agricultura, pues los sectores obrajero y minero se encontraban en ruinas desde la Independencia. Este panorama perjudicaba enormemente cualquier posible proceso de industrialización, pues los ecuatorianos nunca se habían planteado otras alternativas que no fuera vivir de la agricultura y la sola producción de materias primas.

En cuanto el Rey se dio cuenta del precario estado fiscal del país, conformó un grupo de expertos economistas franceses y españoles pagados de su propio bolsillo a los que llamó Consejo de Hacienda y que comenzaron a trabajar desde mediados de 1850. Casi un año más tarde estos emitieron un informe de la precaria situación y las posibles medidas que se debían tomar para encaminar la nación hacia el desarrollo. Este documento fue seguido casi a rajatabla por los siguientes veinte años, con un resultado magnífico.

En 1852 se emitió la primera Ley de Aduanas y una serie de nuevas tarifas, que contemplaba la exención casi total de impuestos para las exportaciones de productos nacionales, así como el aumento para los productos importados que también se producían o podían producirse en el país. Esta medida buscaba la protección de las pocas manufacturas locales existentes y el aparecimiento de otras, generando así un aumento de las fábricas manufactureras, que pasaron de 7 en ese año a más de cien en 1870.

Ese mismo año se adoptó el sucre como moneda única de circulación nacional, cuyo valor era respaldado por el sistema de patrón oro, con monedas fraccionarias de 1, 5, 10, 20 y 50 centavos, así como billetes de 1, 5, 10, 50, 100. Para su emisión y control se fundó también el Banco Central de Ecuador, que si bien causó el malestar de la banca privada, permitió un mejor control de la inflación y devaluación a mediano y largo plazo.

Convenio Luzárraga-Mocatta Editar

Entre las recomendaciones del Consejo de Hacienda estaba la refinanciación de la Deuda Inglesa, que ascendía a 424.000 libras esterlinas más los exorbitantes intereses. Esta deuda se remontaba a 1822 y 1824, cuando había sido adquirida por la Gran Colombia con financistas de ese país para lograr la Independencia.

Después de la disolución de la federación grancolombiana en 1830, la República de Ecuador heredó el 21.5% de la deuda inglesa. A partir de se momento el país no pudo pagarla, aunque se buscó más de una vez el arreglo, como en 1843, cuando la Convención Nacional acordó el pago con la venta o arriendo de tierras baldías, lo que no fue aceptado por los tenedores, que exigieron nuevos bonos incluyendo la capitalización de los intereses.

Tras la implantación del sistema monárquico se buscó nuevamente la solución de este tema, por lo que en 1853 se dio paso a la consolidación de los intereses, que sumaban casi dos millones y medio, pero que tras el proceso de refinanciación quedaron en 1'820.000, suma sobre la cual habría que emitir nuevos bonos estatales a un interés anual del 5%.

Las negociaciones para establecer el pago de la deuda refinanciada terminaron por formar la Ecuador Land Company, que agrupaba a gran parte de los tenedores ingleses, a quienes se les ofreció el intercambio de sus respectivos bonos por otros de carácter agrario en 100.000 cuadras de terrenos baldíos en la Amazonía ecuatoriana. Esto le ahorró al país el pago de 866.000 libras, pero perdió gran parte de la región oriental, que por cien años estaría administrada por la empresa.

Esta negociación fue oficializada en el Convenio Luzárraga-Mocatta, apellidos del ministro de Hacienda ecuatoriano y del representante de los tenedores de bonos, Antonio de Luzárraga y Elías Mocatta respectivamente. El sobrante de 616.000 libras sería pagado de acuerdo a lo estipulado por los siguientes años, al menos hasta que el Estado ecuatoriano emprendió una campaña secreta para la compra de bonos en 1863, lo que acabaría definitivamente con la Deuda Inglesa.

Los primeros ferrocarriles Editar

Artículo principal: Ferrocarriles de Ecuador
Según el informe del Inmediatamente después de la llegada de Antonio I a Ecuador, el rey notó como las diferentes ciudades y regiones estaban poco comunicadas entre sí, considerando que esa era la razón principal del poco desarrollo que había tenido el país. Convencido entonces de que unirlas era una necesidad apremiante para modernizar la nación, consideró hacerlo mediante aquellos ferrocarriles que se venían construyendo en Europa.

El plan del monarca era fomentar el despliegue ferroviario ecuatoriano sin que le costara un centavo al Estado, para lo que proponía un sistema de concesiones por 90 años que incluían otros privilegios para garantizar la inversión de los interesados, como que ninguna otra línea podría construirse en una franja de 20 kilómetros por cada lado, garantía sobre el capital empleado, derechos para realizar expropiaciones, exención total del material importado para la construcción y del 50% para los trenes y vagones, así como las ganancias del 15%.

Se convocó a sesiones extraordinarias del Parlamento que abrieron el 13 de agosto de 1849, sesión en la que el Rey hizo la presentación de su propuesta ante ambas cámaras en pleno. Tras acalorados debates que duraron ocho días laborables, la ley fue aprobada el 22 de agosto y se autorizó al llamamiento a concurso internacional de inversionistas, que debían presentar sus propuestas mediante las Embajadas.

Se acordaron inicialmente tres líneas emergentes para el desarrollo de las economías regionales: una entre Quito y Guayaquil, otra entre Cuenca y Naranjal, una más entre Zaruma y Santa Rosa, y la última entre Ibarra y San Lorenzo. La línea con mayor interés debía ser la primera, a la que llamaron Línea transandina y debía pasar por la mayor cantidad posible de poblados en el trayecto, que fue inaugurada en su totalidad en 1859, pero que vía funcionando entre Durán y Yaguachi desde 1853.

Posteriormente se fueron inaugurando otras líneas como la Transaustral (1863), la Transaurifera (1864), de Malbucho (1867), de Quijos (1870), Sangay (1873), Pomasqui (1875), Napo (1877), Bracamoros (1879), del Sur (1882), del Norte (1885), y la de Esmeraldas (1890). Para finales del siglo XIX, cuando terminó la primera explosión ferroviaria ecuatoriana, el país contaba con una red de aproximadamente 2.936 kilómetros de vías.

Modernización del Ejército Editar

Como militar y miembro de una Casa Real depuesta, Antonio I comprendía que para conservar el poder era prioritario poseer un ejército numeroso y bien armado para mantener el orden y defender el país, por lo que una de sus primeras decisiones fue reformar las fuerzas armadas para incrementar su eficacia.

Decidió modernizar el Ejército usando el modelo europeo, aprovechando la presencia y experiencia de las tropas francesas, españolas y portuguesas que habían llegado al país durante la Expedición Floreana. Los beneficios por enlistamiento, para así incrementar el número de soldados, consistían en la entrega de cuadras agrícolas en el Oriente y herramientas para trabajarlas, tal como había sucedido previamente con los soldados irlandeses que habían servido en la campaña del general Juan José Flores.

En 1851 se reformó la Escuela Militar de Quito y se le dio el nombre de Real Escuela Superior Militar de Ecuador, que comenzó a funcionar en la Hacienda Chillo-Compañía, que habían dejado los jesuitas tras su expulsión. Allí los jóvenes cadetes aprendían idiomas (francés, portugués e inglés), realizaban ejercicios físicos y de equitación, aprendían tácticas militares y el uso de las armas. En 1853 se estableció la Real Escuela Naval de Guayaquil, que se guiaba bajo las órdenes del coronel Saturnino Bustamante.

El núcleo central del ejército ecuatoriano estaba formado por las tropas europeas de la Expedición Floreana y los soldados locales, a los que se unieron campesinos, indígenas y algunos negros libertos. La Armada estaba al mando del general Thomas Wright, con gran experiencia en este campo, que modernizó los navíos existentes y aprovechó el astillero guayaquileño para la construcción de otros tantos.

Con respecto a la artillería y las armas, en un inicio muchas fueron compradas a Gran Bretaña, pero Antonio pronto se dio cuenta del enorme gasto que eso representaba, así que en 1855 convenció al Parlamento de montar fábricas propias en Riobamba y Ambato respectivamente, dirigidas por expertos franceses. Además se constituyó la Escuela de Artillería, adscrita a la Real Escuela Superior Militar y destinada al aprendizaje de la construcción y mantenimiento del armamento.

Guerra de Pasto Editar

Artículo principal: Guerra de Pasto

Primera guerra con Perú Editar

Artículo principal: Guerra ecuatoriano-peruana (1855)
En 1855 debió enfrentar la Primera guerra ecuatoriano-peruana, causada por los reclamos peruanos sobre los términos del Convenio Luzárraga-Mocatta firmado con los ingleses en 1853, que entregaba tierras en la región amazónica a los acreedores de la deuda externa ecuatoriana. Perú consideraba que esas tierras le pertenecían según la Real Cédula de 1802, y empezó el conflicto en mayo, bloqueando el puerto de Guayaquil.

La modernización que había vivido el Ejército ecuatoriano se hizo evidente en este conflicto, llegando a posicionarse como la segunda potencia militar del continente tras Brasil. Los principales actores de las batallas, tanto en mar como en tierra serían los generales Juan José Flores, José María Urbina y Francisco Robles.

Tras una serie de triunfos navales y otros en tierra, que obligaban a replegarse siempre a los peruanos, las autoridades ecuatorianas aprovecharon para recuperar los territorios que Perú se había llevado en la década de 1830. Por la costa las fuerzas ecuatorianas tomarían la totalidad del departamento peruano de Tumbes y la mitad del de Piura, en la sierra la provincia de Ayabaca y en el oriente la de San Ignacio.

En medio de este escenario el Ecuador decidió retomar la diplomacia para resolver a su favor el largo conflicto territorial que había mantenido con su vecino del sur desde la Independencia. Entre el 23 y 27 de junio de 1856 tuvieron lugar las llamadas Entrevistas de Sullana entre los reyes Antonio I de Ecuador y Jorge I de Perú, que negociaron los términos de la paz, entre los que destacaban:

  • Ecuador se retiraba del departamento de Piura, pero se quedaba con el de Túmbes, que reclamaba como suyo desde 1830.
  • Ecuador se retiraba de la provincia de Ayabarca.
  • Perú reconocía las provincias de San Ignacio y Jaén como territorio ecuatoriano, pues las reclamaba como suyas desde 1830.
  • Ecuador y Perú establecían su frontera oriental en las riveras de los ríos Marañón y Amazonas, la rivera norte para el primero y la sur para el segundo.
    Antonio i entrada

    Entrada triunfal del rey Antonio I

El documento fue puesto a consideración de los órganos legislativos de ambas naciones, y tras una airada protesta de los peruanos, que debieron terminar aceptando las condiciones, el 13 agosto de 1856 se firmó el documento conocido como Tratado de Tumbes, poniendo fin al enfrentamiento bélico.

El urbinismo liberal Editar

El año 1856 significó un cambio de rumbo político en Ecuador, pues tras un inicio favorable al poder casi ilimitado del Rey gracias al Partido Orleanista, sorpresivamente triunfó el primer grupo de políticos liberales del país, que agrupados en el Partido Liberal Ecuatoriano se hizo con la mayoría parlamentaria y, por tanto, con el primer ministerio, que pasó a ser ocupado por el general José María Urbina. Esta nueva legislatura hizo cumplir a rajatabla la Constitución, respetando las competencias del Rey pero negándole cualquier influencia en los asuntos que les correspondían exclusivamente al Primer Ministro o al mismo Parlamento.

Urbina inició su gobierno en los inicios del Gran Cacao, que sumado a la Fiebre de la Quinina que venía sucediendo desde 1850 y ya se encontraba en plena etapa de crecimiento, significó la migración del país hacia una economía estable y de desarrollo sostenido, permitiendo llenar las arcas públicas y utilizar los ingresos para la modernización del país.

Una de las primeras acciones de Urbina fue ña supresión de los gravámenes a los bienes de primera necesidad y también se expidió la controvertida Ley de Libertad de Estudios, en la que el Estado financiaba la totalidad de la educación primaria, pero se volvía privada y pagada para los colegios secundarios y las Universidades, que podían ser establecidos por cualquier persona siempre que respetara el currículo oficial.

La ley apuntaba a secularizar la cultura de la época, librándola de la tutela de la Iglesia Católica; pero no se atacó al clero, e incluso se incorporó al arzobispo de Quito en el Consejo de Gobierno. El Rey y el Primer Ministro compartían el convencimiento de que la educación era la base del progreso, y que se debía empezar por la de los más pobres. De 10.679 alumnos que existían en el país en 1855, se aumentó a 21.659 en apenas tres años.

Como ejemplo en los avances educativos, en 1857 se reformó la Universidad Pública de Quito con la apertura de las facultades de Ciencias Aplicadas (física, química, matemáticas, astronomía), Ingeniería (ingeniería, agrimensura) y Ciencias Naturales (botánica, geodesia, geología, paleontología). De igual forma en 1859 la Facultad de Medicina aperturó las escuelas de Obstetricia, Enfermería y Veterinaria.

En 1857 el Gobierno concretó un préstamo con el Banco Casa de Luzárraga para financiar la construcción de los primeros tres navíos que conformarían la nueva flota naval ecuatoriana, misma que sería popularmente conocida como la Flota del Cóndor. Un año y medio más tarde en Guayaquil se comenzó la producción de barcos a vapor con casco de metal y hélice bajo la dirección del ingeniero naval ruso Ivan Afanasyevich Amosov, cuyo pago provenía directamente del bolsillo del rey Antonio I.

En 1858 la reina Luisa Fernanda había regresado tras una gira de seis meses por el sur del país, preocupada por la condición de vida de los esclavos, inspirando a Antonio para que convocara de manera extraordinaria al Parlamento y presentar un proyecto de Ley de libertad de vientres, aprobado el 23 de agosto y que daba libertad inmediata a los hijos de esclavas que nacieran a partir de ese año, principio en el que más tarde se apoyaría la abolición total de la esclavitud en Ecuador. Ese mismo año se inició la construcción del Teatro Nacional Sucre, obra construida por el Cabildo de la ciudad de Quito con el apoyo del Gobierno nacional y el impulso de la monarquía.

El 22 de marzo de 1859 sucedió el Terremoto de Quito, dejando graves daños en muchos edificios de la ciudad, así como en poblaciones y haciendas del Valle de Los Chillos, lugar en donde además produjo grandes grietas en el suelo. Sentido prácticamente en todo el país, los efectos se extendieron hasta las ciudades de Latacunga por el sur e Ibarra por el norte, dejando cientos de fallecidos en Machachi, Chillogallo y otras poblaciones del Valle, así como 30 muertos en Imbabura y uno en Cotopaxi.

El auge de la quinina y las medidas proteccionistas del Gobierno impulsaron a que varios productores comenzaran sus propios laboratorios farmacéuticos para el tratamiento de la planta, y así poder exportar el producto elaborado a un precio mayor del que obtendrían si sólo seguían haciéndolo con la materia prima. Pese a que personalmente se oponía, tras una decisión del Parlamento el Primer Ministro debió declarar neutralidad ante la invasión francesa a México, que creó el Segundo Imperio y colocó en el trono de ese país a Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica.

La Flota del Cóndor Editar

En 1857 se concretó un préstamo con el Banco Casa de Luzárraga para financiar la construcción de los primeros navíos que conformarían la nueva flota naval ecuatoriana, misma que sería popularmente conocida como la Flota del Cóndor. En Guayaquil se comenzó la producción de barcos a vapor con casco de metal y hélice bajo la dirección del ingeniero naval ruso Ivan Afanasyevich Amosov, cuyo pago provenía directamente del bolsillo del Rey.

La primera botadura fue la del navío real BSM Ecuador en 1863, que los Reyes habían contratado y financiado de manera privada, y con el que ese mismo año hicieron un viaje inaugural a Panamá, y al siguiente realizarían su primera gira diplomática por varios países latinoamericanos como Perú, Chile, Patagonia y Brasil.

En los siguientes diez años se construyeron dos astilleros más que produjeron un total de 25 buques, la mitad de ellos destinados a la guerra y la otra al transporte de pasajeros para autofinanciar el proyecto. La importancia que cobró fue tanta, que en la década de 1870 ya se había constituido como la más grande de Latinoamérica, superando incluso a las de Brasil y México.

El bienestar garciano Editar

La época garciana (1864-1877), llamada así por la influencia política del tres veces primer ministro conservador Gabriel García Moreno, se caracterizó no sólo por la bonanza de la producción de quinina en Austrasia, sino también del Gran cacao en las haciendas de las provincias de la región costera como Guayas, Los Ríos y Manabí.

Respaldado por esa pujante economía, sin precedentes en la historia nacional, García Moreno desplegó una enorme actividad organizativa, poniendo en marcha un ambicioso programa de reformas administrativas y económicas que tuvieron un éxito rotundo. Paralelamente surgieron las primeras grandes entidades bancarias ecuatorianas, asentadas sobre todo en la ciudades de Guayaquil y Quito, así como la modernización total del país con la construcción masiva de carreteras y ferrocarriles, instalación de servicios básicos en las ciudades y pueblos, construcción de infraestructura hospitalaria y educativa, así como la negociación de beneficiosos acuerdos comerciales internacionales.

En el segundo semestre de 1864 los Reyes ecuatorianos se embarcaron en el BSM Ecuador para una extensa gira latinoamericana que llevó a la pareja real ecuatoriana por nueve países de Sudamérica, acción que es considerada una exitosa estrategia de campaña política nacional, pues fue clave para llevar a la Monarquía ecuatoriana a tener un alcance continental y a que se reconociera al país como líder regional.

El 3 de junio de 1865 se inauguró el Teatro Nacional Sucre. El 16 de agosto de 1868 sucedieron los dos catastróficos terremotos de Imbabura que destruyeron totalmente varias ciudades del norte del país, y García Moreno se encargó personalmente del proyecto de reconstrucción de la ciudad de Ibarra, mientras que el Rey lo haría con el llamado Proyecto Iñaquito, que construyó la zona de El Ejido en la capital.

A las dos primeras administraciones de García Moreno les sucedió la del liberal Manuel Gómez de la Torre (1872-1876), que también continuó con la modernización de la infraestructura de comunicaciones, ferroviaria, y construyendo puentes en la Carretera Nacional.

Guerra Hispano-Sudamericana Editar

Artículo principal: Guerra Hispano-Sudamericana
En 1863 un conflicto civil entre un hacendado peruano y uno de sus empleados españoles desató una desproporcionada guerra que duraría entre 1865 y 1866, enfrentando a España contra una alianza conformada por Ecuador, Perú, Chile, , Martinia y Arequipa, aunque a falta de medios, estos dos últimos no participaron militarmente sino con apoyo político y negando el abastecimiento a la flota peninsular.

El rey Antonio I por Josefa Murillo de Vela

el rey Antonio I de Orleans

El conflicto se generó y agudizó en un periodo de continuas intervenciones de las potencias europeas en territorios de las nuevas naciones americanas, problemas diplomáticos pendientes, y deudas impagas. Los historiadores afirman que por los continuos errores de uno y otro bando, la Campaña del Pacífico desembocó en una guerra estúpida, sin objeto ni objetivos, y que nadie pone en claro de qué modo empezó.

Las operaciones militares de esta guerra se concentraron en las costas de Chile y Perú. En 1871 se firmó en la ciudad de Washington D. C. un convenio de armisticio por tiempo indefinido entre los países involucrados. Finalmente, el 28 de enero de 1875 Ecuador se convirtió en el primer país en firmar la paz, esto debido al ascenso de Alfonso XII al trono español, quien mantenía una relación amorosa con su prima, la princesa ecuatoriana María de las Mercedes de Orleans-Borbón (hija de Antonio I), con quien se casaría en 1878.

Los tratados de paz con Perú, Martinia y Arequipa se firmaron en 1879, mientras que con Chile en 1883. De los tres combatientes sudamericanos, puede decirse que Ecuador se convirtió en el único beneficiado por la guerra, pues las pérdidas chilenas y peruanas ayudaron a que se colocara de manera definitiva y sin competencia, al frente de la carrera comercial, militar y naval de la costa del Pacífico.

La abolición de la esclavitud Editar

El principal logro de la administración de Manuel Gómez de la Torre sería la abolición total de la esclavitud en el país, que desde 1858 se venía practicando a medias gracias a la ley de libertad de vientres impulsada en el gobierno de Urbina, y que daba libertad a los hijos de esclavas que nacieran a partir de la expedición del documento. A pesar de ello, había un gran porcentaje de esclavos nacidos antes de ese año que seguían en la misma condición, por lo que en 1865 se creó en Esmeraldas la Sociedad Contra la Esclavitud que promulgaba la abolición total.

El Rey apoyó totalmente el proyecto de Gómez de la Torre y el 10 de mayo de 1872 acudió al Parlamento como orador invitado del Primer Ministro, dando un importante discurso que, entre otras cosas, expresó: "Los ilotas (esclavos) e indígenas del Ecuador fecundizan la tierra con su trabajo; erogan gruesas contribuciones para el sostenimiento del culto y aumento de los fondos del erario nacional, y en reciprocidad no obtienen del orden social sino desprecio, trato inhumano y una suma muy limitada de bienes".

Tras acaloradas discusiones que se extendieron por dos semanas, se logró una mayoría mínima y el 20 de mayo se decretó la Manumisión de los Esclavos, creando además un impuesto a la pólvora para que con esos fondos se indemnizara a los propietarios. El siguiente paso fue debatir sobre el plazo para ejecutar este decreto, lo que encendió nuevamente el debate entre los orleanistas y liberales contra los conservadores, decidiéndose al final por una libertad inmediata.

Segundo garcianismo Editar

El Partido Conservador volvió a hacerse con la mayoría parlamentaria en las elecciones de 1875, por lo que Gabriel García Moreno volvió al Primer Ministerio en medio de una gran polémica, pues los liberales consideraban que se había interpretado la Constitución a conveniencia. Las quejas se centraban en que un Primer Ministro no podía ser reelegido después de su segundo periodo consecutivo, pero no se especificaba el número de veces que podía hacerlo si dejaba pasar uno en medio.

El 26 de junio de 1877 sucedió la erupción del volcán homónimo, en la provincia de Cotopaxi, destruyendo gran parte de la ciudad de Latacunga y afectando a las grandes haciendas, no sólo de los alrededores, sino también de las provincias vecinas de Pichincha y Quijos. En respuesta a la catástrofe cotopaxense se creó el Ministerio de Salubridad Pública.

En agosto de 1877 asistió a uno de sus últimos actos importantes como Primer Ministro antes de ser derrocado y asesinado, la inauguración en Quito del Canal interoceánico del Amazonas, que se había gestado durante su anterior periodo de gobierno y consideraba como una de sus más grandes obras.

Desde un inicio del segundo periodo de García Moreno, los diputados liberales y orleanistas clamaban por reformar la Constitución en los puntos que habían permitido su nuevo ascenso al poder, pero eran continuamente bloqueados por la abrumadora mayoría conservadora y orleanista. Por ello, y pese a que contaba con la confianza del Primer Ministro, el general liberal Ignacio de Veintemilla empezó a conspirar contra él en los cuarteles de Guayaquil.

Dictadura Veintimillista Editar

Artículo principal: Revolución Veintimillista
El 8 de septiembre de 1877 estalló la llamada Revolución Veintimillista, y el general Ignacio de Veintemilla fue vitoreado como Jefe Supremo y Capitán General de los Ejércitos del Reino. El Consejo Municipal de Guayaquil, de mayoría liberal como él, celebró una sesión abierta en la que se confirió de manera oficial tales títulos, ratificados una semana más tarde también por el Cabildo Abierto de Machala y Babahoyo. Por su parte, las provincias de la Sierra y las demás de la Costa, además del mismo Rey respaldaron al Primer Ministro.

García Moreno ordenó el destierro de Veintemilla a Panamá, pero éste se alió al ex primer ministro Urbina y juntos se enfrentaron a las tropas constitucionalistas hasta entrar finalmente en Quito el 26 de diciembre, desterrando a García Moreno a Francia. Se disolvió el Parlamento y se suspendió el Concordato con la Santa Sede, poniendo en vigor el patronato regio, obligando al anciano Rey a obedecer sus designios en este tema.

Una vez sometida la nación, a finales de 1877 se convocó a elecciones parlamentarias en las que se evidenció el fraude de los liberales, y se nombró a Veintemilla como Primer Ministro de manera constitucional. Se inauguró el Ferrocarril de Bracamoros (1879), entre las ciudades de Loja y Jaén, y se inició de la construcción del Ferrocarril del Sur entre las ciudades de Ambato y Loja. La educación y la artes estuvieron en manos de la joven sobrina de Veintemilla, Marietta, quien se hacía cargo del Gobierno cuando su tío viajaba fuera de la ciudad de Quito.

Se creó la Universidad Nacional de San Lorenzo, así como dos escuelas y un colegio en Galápagos, y la constitución del archipiélago como provincia para asegurar la soberanía ecuatoriana sobre las islas. Cuando se descubrió que los continuos viajes a la Costa del Primer Ministro eran para planificar un auto-golpe de Estado y declararse Dictador perpetuo, la insurrección generalizada no se hizo esperar.

Las fuerzas combinadas de José María Sarasti, Xavier Salazar y Pedro Ignacio Lizarzaburu pusieron cerco a Quito, y tras dura resistencia armada de Marietta de Veintemilla, la tomaron el 10 de enero de 1883. Los Restauradores nombraron encargado del Gobierno al general Sarasti, y enviaron tropas a la Costa, mientras Alfaro, que comandaba a los Regeneradores, sitiaba Guayaquil, que cayó el 9 de julio. Veintemilla huyó a bordo del vapor Huacho con rumbo a Lima.

Fiebre del Caucho Editar

Artículo principal: Fiebre ecuatoriana del Caucho
El periodo veintimillista coincidió con el inicio de la llamada Fiebre del Caucho (1875-1914), relacionada con la extracción y comercialización de esta resina natural para la fabricación de diferentes objetos de gran demanda durante la época de la revolución industrial.

Si bien las provincias orientales comenzaron con la extracción de la resina desde aproximadamente 1875, diez años después la industria se había convertido en el negocio más lucrativo del mundo y colocaba al país como el segundo productor más importante después de Brasil. Esto disparó un proceso colonizador en la región, atrayendo riqueza y transformaciones culturales, sociales y urbanas.

Es importante señalar que la industria cauchera propició la rápida finalización del Ferrocarril del Sur entre Ambato y Loja, que tras inaugurarse en diciembre de 1882 terminó de integrar la zona sur del país a la capital sin tener que dar vuelta por las provincias de la Costa. En este mismo ámbito, la Sociedad Hispano-Imbabureña de Ferrocarriles inició en 1881 la construcción del Ferrocarril del Norte entre las ciudades de Quito y Tulcán.

Los últimos años Editar

En marzo de 1886 tuvo lugar un nuevo enfrentamiento bélico con Perú, esta vez por las provincias amazónicas del sur de Fluminay, causada sobre todo por la ambición peruana de hacerse con tierras abundantes en árboles de caucho, que representaba una fuente de riqueza enorme en ese momento. Perú volvió a utilizar el argumento de la Real Cédula de 1802, y Ecuador esgrimió los argumentos del Tratado de Paz de Túmbes (1855), a lo que las autoridades de Lima respondieron que se trató de un protocolo firmado a la fuerza y en medio de una ocupación, por lo que no tenía validez.

Mucho mejor armado que sus vecinos, que hacía solo tres años habían sufrido la ocupación chilena durante la Guerra del Pacífico, Ecuador envió buques de guerra desde Iquitos y aguas arriba por el río Marañón, atacando puestos peruanos en las orillas. Se adentró en territorio peruano y, subiendo por el Huallaga, logró sitiar la ciudad de Yurimaguas. Igualmente envió tropas por tierra que llegaron a las puertas de la ciudad de Moyobamba, donde se encontraba el centro de operaciones de los peruanos. Finalmente, el 16 de junio se firmó el Tratado de Paz de Moyobamba, en el que Perú ratificaba las fronteras establecidas en 1855.

El resto de la década de 1880 hubo poco movimiento político más allá de las reformas civiles emprendidas por los primeros ministros SarastiCaamaño y Flores de Aramburú, entre los que sobresale el voto femenino, que en 1885 convirtió a Ecuador en el primer país del continente que garantizaba ese derecho a las mujeres.

Al final de su reinado la salud de Antonio I empezó a decaer paulatinamente, lo que le llevó a dejar de ejercer su influencia política en los asuntos nacionales, alejándose del trono y dejando a su esposa y al Príncipe de Azuay al frente de los temas coyunturales.

Su ausencia empezó a ser tema de especulaciones en el Parlamento, que en 1890 preparaba ya una solicitud de abdicación del Rey en favor del heredero, cuando el 5 de febrero una apoplejía cerebral acabó con su vida mientras se encontraba en sus apartamentos privados del Palacio de Alameda, tenía setenta y cinco años de edad.

Sus restos mortales fueron velados en la Basílica del Sagrado Corazón y enterrados en la Cripta Real del mismo templo. Fue inmediatamente sucedido en el trono por el único hijo varón que le sobrevivió, Antonio II. Por otro lado, su esposa, la reina Luisa Fernanda le sobrevivió siete años, falleciendo en la Hacienda Pusuquí el 1 de febrero de 1897, cuando tenía sesenta y cinco años de edad. Fue enterrada junto a su esposo en la Cripta Real.

El asunto del trono español Editar

Las relaciones entre los Orleans-Borbón y la reina Isabel II fueron a menudo difíciles, pues a poco tiempo del matrimonio se llegó a saber de los planes del rey francés Luis Felipe I para que Antonio y su mujer se quedaran con el trono español; además, en el campo político el Duque chocaba frontalmente con varios miembros de la familia real.

Es debido a este tema que en cuanto apareció la oferta del trono ecuatoriano, la reina madre española María Cristina hizo todo lo posible para que los Duques de Montpesier se quedaran con él, y de esa manera no solo alejarlos de la Corte madrileña, sino también restarlos de la avalancha de conspiraciones que diariamente acechaban a la joven reina Isabel II. Sin embargo, y a pesar del viaje a América en donde se ciñeron su propia corona, los Antonio y Luisa Fernanda siguieron siendo usados para los planes de derrocamiento.

En 1868 tuvo lugar la revolución conocida como "La Gloriosa", que destronó a Isabel II, ocasión aprovechada por el ya entonces rey Antonio I para entrar en la lista de candidatos monárquicos para España. Envió una carta al Congreso español en la que anunciaba que de ser escogido abdicaría la corona ecuatoriana en favor de su segundo hijo varón, Antonio de Orleans-Borbón, y viajaría a Madrid junto al primero, Fernando María asegurando así la sucesión de ambas naciones.

Pese a que invirtió mucho dinero en propaganda y a que contaba con varios adeptos a su causa, su suerte estaba echada, pues muchos diputados lo consideraban un monarca extranjero que ponía en riesgo la soberanía de España. Así, su candidatura recibió solo 60 votos contra los 191 de Amadeo de Saboya, sesión en la que además, y de manera inesperada, Luisa Fernanda recibió también un voto.

Ansiosos por también hacerse con el trono español de cualquier manera, ya fuese para ellos o alguno de sus hijos, animaron a la princesa María de las Mercedes cuando se enamoró y luego se casó con Alfonso XII, que había recuperado el trono de España en 1874 tras la abdicación de su madre. Sin embargo la unión duró poco, pues la joven María de las Mercedes murió meses después de la boda.

Títulos y tratamientos Editar

  • 31 de julio de 1824 - 8 de agosto de 1830: Su Alteza el príncipe Antonio de Orleans.
  • 9 de agosto de 1830 - 9 de octubre de 1846: Su Alteza Real el príncipe Antonio de Orleans, duque de Montpesier.
  • 10 de octubre de 1846 - 9 de enero de 1848: Su Alteza Real el Duque de Montpesier.
  • 10 de enero de 1848 - 5 de febrero de 1890: Su Real Majestad el rey Antonio I de Ecuador.
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