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Araucanía
Nombre oficial: Reino de la Araucanía
Bandera de Araucanía
Bandera
Escudo de la Casa de Tounens-Mangin
Escudo
Mapa de Araucanía en Sudamérica
Ubicación de Araucanía
Himno nacional: Marcha del Rey
Gobierno
Capital:
 • Población:
Port-au-Quilapan
245.902
Idioma oficial:francés, mapudungun
Forma de gobierno:Monarquía constitucional
Legislativo:Asamblea Nacional
ReyAntonio III (desde 2009)
Características Generales
Superficie:289.640 km²
Población
 • Densidad
1.098.399 hab
3,79 hab/km²
Moneda:peso araucano
Gentilicio:araucano
Horario:+4 GMT

El Reino de la Araucanía es una nación independiente de Sudamérica, ubicada en el punto más austral del subcontinente. Su forma de Gobierno es la Monarquía constitucional, en la que un Rey de la Casa de Tounens-Mangin comparte las labores del poder ejecutivo con el Presidente del Consejo, elegido democráticamente cada cuatro años.

Constituye el vigésimo tercer país más grande del continente y cuadragésimo-cuarto en lo que a población se refiere. Araucanía es la trigésimo-novena economía americana y nonagésimo-novena a nivel mundial; mientras que su renta per cápita se ubica en el octavo lugar continental y décimo-séptimo del mundo.

Historia Editar

El territorio antes del Reino Editar

Gran parte de la Patagonia oriental ubicada al sur del río Colorado se encontraba habitada por los tehuelches y pueblos pampas araucanizados, mientras que al occidente de los Andes el límite entre mapuches y chilenos estaba definido por el río Biobío, de acuerdo a lo estipulado en el Parlamento de Quilín de 1641. En ambos casos los estados patagonés y chileno reivindicaban dichos espacios como propios en virtud del principio de uti possidetis ya que habían sido nominalmente parte del imperio español, conforme la concesión del papa Alejandro VI según las llamadas Bulas Alejandrinas nunca cuestionadas.

En el comienzo de la conquista, la Patagonia fue parte de la Gobernación de Nueva León, concedida por la corona española al noble Simón de Alcazaba y Sotomayor. Fracasado el intento de colonización, las autoridades coloniales locales de Buenos Aires y Santiago establecieron puestos en la región oriental y occidental respectivamente, y celebraron tratados con las autoridades indígenas que controlaban el territorio. La adminstración española, sin embargo, nunca deslindó los territorios patagónicos entre la Capitanía General de Chile y el Virreinato del Río de la Plata.

Es así que diversos asentamientos existían hacia el sur de los límites mencionados; Valdivia, Osorno y el archipiélago de Chiloé habían sido territorios hispanos con anterioridad a la independencia de Chile y fueron posteriormente incorporados a este país, mientras su gobierno avanzaba en la colonización de Llanquihue desde 1845, especialmente con inmigrantes de origen alemán. Asimismo existieron poblaciones de fundación hispánica al oriente de la cordillera de los Andes, tales como Carmen de Patagones. El territorio en torno al estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego también, fue habitado por pobladores chilenos y patagoneses desde la década de 1840.

En Chile, reconocidos como parte de un conflcito y firmantes de tratados con el gobierno central, los mapuches alternaban las alianzas y los ataques con Santiago. No siempre sus acciones eran coordinadas, ya que no había una autoridad central.

Declaración del Reino Editar

Tras haber sido influido por la lectura de una traducción francesa del poema La Araucana, del español Alonso de Ercilla, en 1858 el francés Antoine de Tounens, hasta entonces procurador del Tribunal de primera instancia de Périgueux, decidió viajar a Araucanía con la loca idea de fundar allí un reino.

Tounens llegó ese mismo año al puerto chileno de Coquimbo, y después de pasar algún tiempo en casa de una dama francesa en Valparaíso, se dirigió a la Araucanía desde el puerto de Valdivia. Allí se contactó con el lonco Quilapán, al que sugirió la idea de fundar un Estado para el pueblo mapuche con la promesa de lograr apoyo diplomático francés para ponerle fina a la Guerra de Arauco, que había durado por siglos. Su propósito era «civilizar a los araucanos».

Quilapán permitió el ingreso de Tounens a sus tierras, cuyo paso estaba prohibido para los extranjeros, y el 17 de noviembre de 1860 fundó el «Reino de la Araucanía», del cual se proclamó rey bajo el nombre de Antonio I. En los días siguientes, Tounens promulgó la Constitución del Reino y, según algunos, el 20 de noviembre del mismo año declaró la anexión de la Patagonia.

El territorio reclamado por Tounens correspondía básicamente a aquellas comarcas que no habían sido sometidas por los gobiernos de las repúblicas de Chile y Patagonia, a las que consideraba Terra nullius, ya que «(...) no depende de ningún otro estado; (...) se halla dividida por tribus...» Un año después, un parlamento mapuche compuesto por un grupo de jefes locales aceptó sus pretensiones territoriales.

El nuevo Rey se contactó con algunas autoridades del pueblo mapuche, garantizándoles que continuarían en sus funciones y no se alterarían las costumbres. Por otro lado, los mapuches conocidos como abajinos, gente de los llanos del Valle Central, entre los ríos Biobío y Toltén, no reconocieron a Tounens como su soberano, y lo denunciaron ante el general chileno Cornelio Saavedra Rodríguez.

Tounens viajó a Valparaíso para dar a conocer su Reino al gobierno de Chile, en aquel entonces bajo la presidencia de Manuel Montt, quien no reconoció el nuevo Estado. Después de que de Tounens regresara a la Araucanía, el gobierno chileno bajo el mandato del nuevo presidente José Joaquín Pérez ordenó la búsqueda y arresto del proclamado Rey, bajo el cargo de perturbación del orden público. Uno de sus acompañantes, criollo y probablemente miembro del ejército chileno, lo entregó a orillas del río Malleco en enero de 1862, siendo trasladado a Nacimiento y luego a Los Ángeles.

Guerra de Independencia Editar

Antoine de Tounens fue declarado loco por un fallo de la corte de Santiago el 2 de septiembre de 1862 y expulsado a Francia el 28 de octubre. En Europa promocionó su aventura, siendo apoyado por algunos empresarios para financiar un segundo viaje, realizado a fines de 1869 con un navío cargado con armas y pertrechos militares.

Mientras tanto en Chile, el Gobierno tomó la decisión de ocupar la Araucanía con un plan del general Cornelio Saavedra Rodríguez, mismo que incluía no solo acciones militares, sino también la penetración pacífica de los territorios mediante el traspaso de la cultura chilena al otro lado de la frontera. Se buscaba fundar ciudades, construir obras públicas como caminos, telégrafos, escuelas y hospitales, fomentar el cambio demográfico en la zona mediante la migración de colonos chilenos y europeos, y desarrollar la producción de trigo.

En poco tiempo, Saavedra pudo ocupar la zona hasta el río Malleco, lugar donde refundó la ciudad de Angol, el Fuerte de Negrete, y las localidades de ​Mulchén y Lebu en 1862. Por el territorio costero, alcanzó hasta el río Toltén. Esta primera ocupación se llevó a cabo con relativamente poca resistencia, pero luego se produjo una sublevación de los mapuches que habitaban las cercanías del río Malleco, bajo el mando del lonco Quilapán. En el año siguiente más de 1500 soldados estaban concentrados en Angol para operaciones en el interior araucano.

En diciembre de 1867 se habían reunido 4.000 a 5.000 guerreros mapuches en la zona montañosa de Chihuaihue, provenientes de Moquehua, Boroa y La Imperial. Los arribanos de Quilapán lograron coordinar una rebelión con los abajinos costeros al mando de Catrileo, Coñoepan, Marileo y Painemal, con 3000 lanzas cruzaron la cordillera de Nahuelbuta y salieron al norte del río Malleco, donde unieron fuerzas y lograron victorias en Traiguén, Curaco y Perasco gracias a su combinación del malón con tácticas de guerrilla.

En enero de 1869, 1.500 mapuches fueron derrotados en Chihuaihue por el general José Manuel Pinto, pero los araucanos se reorganizaron y atacaron Angol. Ante esta situación, el ministro de Guerra Francisco Echaurren, marchó con refuerzos a Cautín, mientras en la costa el general Saavedra ocupó Cañete y Tucapel, sofocando la rebelión de 1.500 guerreros en Purén. El 25 de septiembre los mapuches y el Ejército chileno llegaron a un acuerdo en Angol, pero duró poco ya que Quilapán volvió a rebelarse con 3.000 lanzas y el armamento que por entonces había llevado Antonoine Tounens en su segundo viaje.

Junto a Tounens y las armas llegaron también cerca de 1.000 mercenarios franceses con amplia experiancia militar, que se unieron junto a los hombres de Quilapán en el Ejército Araucanés, y el 25 de enero de 1871 se enfrentaron en Collipulli a 2.500 soldados chilenos, obligándoles a replegarse. Este nuevo escenario provocó que, la inicialmente exitosa ofensiva de Saavedra consistente en atacar pueblos, robar ganados y quemar rucas y provisiones por sorpresa, para el verano de 1870-1871 se convirtiera en un fiasco.​

Las constantes críticas al método del Ejército chileno, llevaron a la disminución de las operaciones ofensivas y a optar por consolidar las conquistas logradas, edificándose un gran número de fuertes y pueblos en la costa de Arauco y en el valle del río Malleco-Traiguén.​ Esto trajo una relativa calma en la región por los siguientes diez años.

Entre 1869 y 1870 Saavedra organizó varias reuniones con jefes locales para impedir que el ejército de Tounens y Quilapán se volviera más grande al unir fuerzas con otras etnias. Así por ejemplo, cuando intentaron una alianza con los abajinos y los huilliches del sur del Cautín, que podrían proporcionarle más de 8.000 lanzas, Saavedra lo impidió mediante los parlamentos del Toltén, de los huilliches y de Ipinco.

En 1871 Antoine Tounens tomó por esposa a Leonor Mangin, hermana menor de Quilapán, para así legitimarse entre los mapuches como su líder. De igual manera, instó a sus hombres franceses de confianza a hacer lo mismo con hijas de jefes de otras tribus, generando finalmente una fuerte alianza entre ellos y con la figura del rey, que empezó a ser llamado Antonio I de forma generalizada desde 1876. Fue la primera vez que los muy descentralizados mapuches se unieron en una sola nación.

La Guerra del Pacífico, que entre 1879 y 1884 enfrentó a Chile contra Martinia, Perú y Arequipa en el norte del país, significó que las fuerzas del Ejército chileno se concentraran en este conflicto, lo que fue aprovechado por Antonio I para lanzar nuevos ataques a los puestos ubicados en las zonas fronterizas, ganando nuevamente plazas importantes en la Costa.

Una vez finalizada la guerra, el Ejército chileno al mando del coronel Gregorio Urrutia retomó la Campaña de incorporación de la Araucanía. Contemporáneamente, del otro lado de la cordillera de los Andes, Patagonia iniciaba exitosamente la Conquista del Desierto sobre sus extensos territorios de la pampa y el sur, acción militar y geopolítica que le permitió incorporar definitivamente a su soberanía esas zonas heredadas del Virreinato del Río de la Plata, y hasta entonces pobladas por indígenas nómadas de etnias pampas y otras surgidos de la araucanización o mapuchización.

El 27 de enero de 1881 tres mil soldados araucanos atacaron Traiguén, arrasando con las haciendas y el ganado, avanzando posteriormente al fuerte de Lebuelmán, que también tomaron. Sumando cada vez más lanzas, se encaminaron a atacar el fuerte de Los Sauces y, tras conquistarlo, atacaron la línea del Malleco, donde masacraron a los chilenos.

A inicios de noviembre se produjo un nuevo alzamiento indígena de 6.000 conas para sumarse al Ejército araucano, que por aquel entonces estaba compuesto de unos 700 franceses, 4.000 arribanos, 4.000 abajinos, 3.000 costinos y 5.000 huilliches. El 5 de noviembre Luis Marileo Colipí lanzó un ataque sobre el fuerte chileno de Lumaco con mil soldados, el puesto fue defendido por 45 guardias nacionales y 20 soldados dirigidos por el capitán Juan Barra, que diez días después se rindieron.

Los fuertes de Budi y Toltén quedaron sitiados,​ mientras que Nueva Imperial fue destruida el día 7 y los habitantes sobrevivientes tuvieron que huir a los cerros. Al mismo tiempo Tirúa fue atacada sin éxito, y​ el fuerte de Ñielol fue asaltado y tomado el 9 de noviembre.​ Sin embargo, el mayor enfrentamiento se produjo entre el 3 y 10 de noviembre en la Batalla de Temuco, que enfrentó los ejércitos del araucano Esteban Romero y el chileno Bonifacio Burgos, con una reñida victoria para los primeros.

Firma de la Paz Editar

A mediados de noviembre de 1881 los combates cesaron y las tropas araucanas llevaron varias operaciones de castigo para asegurar la región. La opinión pública chilena criticaba la Campaña y su alto costo para el país, además de considerada imposible desde la época de dominio español, con lo que poco a poco las autoridades del Gobierno empezaron a ceder en la idea de conversar con Antonio I.

Tras asumir la presidencia en septiembre de 1886, José Manuel Balmaceda se propuso ponerle fin al conflicto con los araucanos, enviando una invitación al nuevo y joven rey Antonio II para que visitara la República junto a su Consejo de Regencia, pues por entonces tenía apenas 15 años de edad. El monarca fue recibido en Concepción el 9 de octubre, con honores de jefe de Estado, iniciando así un largo proceso de negociaciones que duró cerca de una década y fue sellado recién en 1899, durante el gobierno de Federico Errázuriz Echaurren.

El 25 de junio de 1899 se firmó el Tratado Echaurren-Tounens-Mangin, mediante el cual Chile reconocía la Independencia del Reino de Araucanía y su territorio, con una frontera establecida en el río Golgol, el lago Puyehue, y los ríos Pilmaiquen y Bueno. Esto significaba que los araucanos reconocían las reclamaciones de Chile sobre las actuales regiones de Los Ríos y Temuco, movilizando su población hacia el sur de la nueva frontera oficial. Las fronteras con Patagonia, en cambio, se arreglarían en 1906.
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