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Arequipa
Nombre oficial: República de Arequipa
Bandera de Arequipa
Bandera
Escudo de Armas de Arequipa
Escudo
Mapa de Arequipa en Sudamérica
Ubicación de Arequipa
Lema: Mayor es mi lealtad
Himno nacional: Marcha de la Dignidad
Gobierno
Capital:
 • Población:
Arequipa
1.113.825 (met)
Idioma oficial:español
Forma de gobierno:República unitaria
Legislativo:Congreso Nacional
PresidenteMarco Falconí
Características Generales
Superficie:202.371 km²
Población
 • Densidad
9.769.619 hab
48,27 hab/km²
Moneda:arequipo
Gentilicio:arequipeño(a)
Horario:UTC -4

La República de Arequipa es una nación independiente de Sudamérica, ubicada en el centro-occidente del subcontinente, hacia la costa del océano Pacífico. Su forma de gobierno es la República unitaria, en la que el poder ejecutivo recae sobre el Presidente, que es a su vez el Jefe de Estado y de Gobierno.

Constituye el vigésimo séptimo país de América en extensión y el cuadragésimo segundo en cuanto a población. Arequipa es la vigésimo cuarta economía continental y la sexagésima a nivel mundial; además, su renta per cápita se ubica en el vigésimo-sexto lugar americano y 70 a nivel global.

Historia Editar

Arequipa en el Imperio peruanoEditar

En 1854 el Congreso peruano aprobó reformas de tintes liberales a la Constitución Imperial, entre las que se encontraban la la supreción de la pena de muerte, la gratuidad de la enseñanza primaria, reducción de edad a 28 años para ser congresista, disminución de cinco a cuatro años para el periodo del primer ministro, y el papel más relevante de la Cámara de Diputados frente a la del Senado.

Entre el pueblo existía descontento por el excesivo gasto en la manumisión de esclavos, pues se había pagado la libertad de veinticinco mil, número que no cuadraba al momento de hacer cuentas con los datos del censo de 1852, en el que se habían contabilizado solamente quince mil esclavos en el Imperio. La reducción del poder de la Iglesia católica también generaba descontento entre las élites relacionadas con el clero.

El mismo gobierno del mariscal Ramón Castilla tenía varios detractores pese a ser un conservador moderado, un claro ejemplo fueron la serie de levantamientos en diferentes zonas del Reino de Surperú, sobre todo en los alrededores del departamento de Arequipa. Así mismo, existían quejas por haber restituido el Tributo Indígena con el nombre de Contribución General.

Pese a estar en desacuerdo con la reducción de poderes del Emperador y el Primer Ministro, Castilla juró la Constitución con sus nuevos cambios para iniciar su segundo periodo consecutivo como jefe del Gobierno peruano.

Guerra de IndependenciaEditar

El 29 de mayo de 1855 inició un levantamiento conservador en la ciudad de Arequipa, encabezado por Domingo Camino y Diego Masías y Llosa, que cinco años antes habían apoyado la rebelión contra el primer ministro José Rufino Echenique. Invitaron al general Manuel Ignacio de Vivanco a unirse y dirigir la causa, y juntos aramarían quinientos hombres en cuestión de pocos días.

Para el momento en que la revuelta surperuana iniciaba, en la frontera norte del Imperio también comenzaba la Primera Guerra ecuatoriano-peruana por los territorios del Amazonas, lo que provocó que los esfuerzos militares del Ejército se dividieran en dos frentes, debilitando enormemente su capacidad de reacción y ataque.

En octubre el Gobierno envío hasta Arica las goletas Loa y Ucayali, que desembarcaron dos escuadrones de cazadores a caballo y medio batallón de infantería, tomando presos políticos acusados de conspirar contra el Imperio. Pocos días después llegó el mariscal Miguel de San Román para tomar el mando de las fuerzas e intentar la rendición de Arequipa.

La derrota de la flota enviada a bloquear el puerto ecuatoriano de Guayaquil generó descontentó entre la Armada, por lo que el 16 de noviembre dos jóvenes oficiales que estaban a favor de Vivanco sublevaron la fragata Apurímac, recién llegada a Arica. Estos fueron el teniente segundo Lizardo Montero y el Alférez de fragata Miguel Grau Seminario, que aprovecharon que el comandante de la nave se encontraba de visita en la casa del Cónsul inglés.

El primer acto de los marinos rebeldes fue liberar a los presos políticos que estaban retenidos en los pontones Caupolicán y Highlander. El Apurímac marchó entonces al norte y logró que la tripulación del Loa también se sublevara, además de Emilio Días Seminario, medio hermano de Grau y capitán de puerto de Islay. Allí se encontraba San Román con los generales Diezcanseco, Lerzundi y 180 gendarmes, que debieron huir hacia Tacna, pero en el camino se encontraron al coronel rebelde Brousset que con sólo 20 jinetes y 15 infantes los dispersó y San Román huyo sólo hacia Puno.

El primer ministro Castilla declaró a los buques sublevados como piratas, para que cualquier escuadra extranjera pudiera atacarlos, formando además una nueva división naval al mando del capitán de navío Ignacio Mariátegui, conformada por las goletas Tumbes y Ucayali para recuperar la Apurímac. El 27 de noviembre, el capitán de corbeta Federico Alzamora sublevó la Tumbes y desembarcó a las fuerzas de abordaje que estaban al mando del coronel Mariano Ignacio Prado en las Islas de Chincha.

Se nombró al contraalmirante Domingo Valle Riestra como comandante general de la escuadra rebelde, que contaba con 78 oficiales, entre ellos cinco capitanes de navío; era una sublevación general de la marina imperial. También se nombró a Ricardo Palma como contador general de la armada rebelde. Como la fragata Amazonas estaba viajando a Hong Kong, el gobierno de Castilla sólo se quedó con el vapor Ucayali.

La Apurímac y el Loa atacaron Arica el 27 de noviembre, tomaron el puerto causando 18 muertos del bando gobiernista. La flota rebelde tomó las Islas de Chincha el 28 de diciembre, donde también capturaron el vapor Izcuchaca y comenzaron a vender guano, lo que financió la Independencia, aunque no se interrumpió los contratos que el Gobierno imperial tenía con comerciantes franceses, ingleses y norteamericanos.

Los rebeldes vendieron guano a comerciantes de Valparaíso amigos del general Vivanco. El Congreso Imperial declaró ese acto como robo de la propiedad nacional y criminales a los que comerciaran con ellos, además que facultó al Ejecutivo para que tratara con los diplomáticos de Gran Bretaña y de Francia para que prestaran su concurso en caso necesario sobre la custodia del guano de las islas. Con el dinero del guano los rebeldes compraron en Chile armas y dos vapores: el Vulcan, al que llamaron Arauco, y el Peytona, rebautizado como Lambayeque.

Intervención de EcuadorEditar

A fines de 1855 el general Manuel Ignacio de Vivanco comenzó a comunicarse con el primer ministro ecuatoriano José Modesto Larrea, buscando concretar una serie de ataques que pusieran en jaque al Ejército imperial peruano de Ramón Castilla. Si bien Larrea no se mostraba del todo convencido del uso de esta medida de presión, la intervención del rey Antonio I en las conversaciones terminaron por convencerlo.

Mientras los arequipeños libraban sus batallas, durante los primeros meses de 1856 en la frontera norte de Perú, Ecuador tomaba de a poco posesión de varios territorios: el 11 de enero el departamento de Tumbes, el 5 de febrero ya había avanzado hacia la mitad del de Piura, sitiando la ciudad de Sullana. Por el interior, en cambio, el 26 de febrero tomaba la provincia de Ayabaca, y el 2 de marzo la de San Ignacio.

Castilla mandó el vapor Ucayali al norte para hacer frente a las incursiones ecuatorianas, transportando una división al mando del general Layseca que desembarcó en Paita el 17 de enero, a bordo de la que se encontraba también el teniente coronel Francisco Bolognesi. Por su parte, las fuerzas de Vivanco embarcaron mil hombres en el Loa y la Tumbes, que junto con la Apurímac, empezaron a bloquear el puerto del Callao desde el 6 de febrero.

Vivanco esperaba una sublevación en el Callao que nunca se produjo, sino que más bien llegó Castilla con fuerzas de Chorrillos y Lima, por lo que sólo pudieron mantener el sitio desde el agua. El 22 de marzo Loa desembarcó en Supe a 400 hombres al mando del coronel Morote, pero ya los vivanquistas de la zona habían retrocedido de Chancay a Pativilca, debido a que el Ejército imperial los había derrotado en combate y capturado a 24 de ellos.

El Tumbes desembarcó al general Vivanco en Casma, y él estableció su cuartel general en Nepeña, desde donde envió al mariscal Antonio Gutiérrez de La Fuente a ocupar Trujillo, donde llegó el 29 de mayo. Al mismo tiempo, el general José Bustamante sublevaba Ayacucho a favor de Vivanco, mientras otra expedición despachada al callejón de Huaylas ocupó Carhuaz, pero fue derrotada en su avance sobre Huaraz.

Castilla tuvo que afrontar también la renuncia de tres de sus ministros debido a que estos tenían medidas más concilatorias con los rebeldes para poder centrarse en el conflicto con Ecuador, algo que ni el Primer Ministro, ni el emperador Jorge I, consideraban como una posiblidad pues demostraría debilidad de carácter y podría propiciar posibles sublevaciones internas a futuro. Un gran triunfo para las tropas imperialistas fue la pacificación del centro del país gracias a una expedición que dirigió el general Pedro Diez Canseco que el 22 de marzo derrotó a los rebeldes en Huanta.

El 16 de marzo, el gobierno de Castilla compró a la Pacific Steam Navigation Company el vapor Santiago, a la que rebautizó como Huarás, que el 1 de mayo salió del Callao con el Primer Ministro y cinco batallones, en total dos mil hombres armados, desembarcando en Pacasmayo el 4 de abril. Vivanco dejó Chiclayo el 5 de abril y, perseguido por Castilla se retiró de regreso al sur del país acompañado de un ejército compuesto por 400 hombres del batallón Arequipa, 150 hombres del Apurímac, 200 reclutas de Lambayeque, una montonera y 50 jinetes.

Por su parte, el Gobierno ecuatoriano, que mantenía tres diferentes territorios del norte tomados y con el Ejército peruano en clara desventaja, decidió retomar la diplomacia para resolver a su favor el largo conflicto territorial que había mantenido con su vecino del sur desde la Independencia. Sin embargo, esta vez las conversaciones tendrían lugar entre los monarcas de ambos países: Antonio I de Ecuador y Jorge I de Perú.

Las llamadas Entrevistas de Sullana tuvieron lugar entre el 23 y 27 de junio, y en ellas se acordaron diferentes puntos para poner fin al conflicto. El documento fue puesto a consideración de los órganos legislativos de ambas naciones, y tras una airada protesta de los peruanos, que debieron terminar aceptando las condiciones por la premura de los conflictos internos en el sur, el 13 agosto se firmó el documento conocido como Tratado de Tumbes, poniendo fin al enfrentamiento bélico entre ambas naciones.

Declaración de IndependenciaEditar

El acuerdo de Ecuador fue considerado una traición por el general Manuel Ignacio de Vivanco, que esperaba que ese país ejerciera presión durante más tiempo en la frontera norte del Imperio. Sin embargo, sí le había dado algo más de tiempo para reagruparse y reforzarse antes de continuar con las luchas.

Mientras tanto en Lima, la derrota militar y diplomática infringida por los ecuatorianos al primer ministro Ramón Castilla, sumada a su evidente deficiencia en el manejo del conflicto con Vivanco, que ya se había dilatado por mucho tiempo, causaron que el Congreso le retirara del cargo el 28 de septiembre de 1856, y colocara en su lugar al general Miguel de San Román.

Uno de los primeros movimientos de San Román fue ponerse en contacto con algunos navíos ingleses para suplir la falta de barcos en la Armada, lo que precipitó el ingreso del Reino Unido en el conflicto, que hasta el momento se había mantenido neutral pese a su cercanía con la familia imperial peruana. Esto causó la indignación de los arequipeños, que consideraron a la contratación de mercenarios extranjeros como un atropello a la dignidad nacional.

En Arequipa, el general Vivanco convocó entonces a una Asamblea de Notables para decidir el futuro de la sublevación, que se reunieron a partir del 8 de diciembre. Veintiún de los treinta y dos diputados convinieron en declarar la Independencia del territorio y conformar una República, decisión que fue hecha pública el 22 del mismo mes, nombrándo a Vivanco como presidente de la República. El 12 de enero, casi de manera inmediata, Martinia se convirtió en el primer país que reconoció oficialmente a Arequipa como una nueva nación.

El mariscal San Román organizó un ejército en Puno para retomar los territorios sublevados desde el sur, intentó ingresar por Tacna pero fue repelido por una fuerza militar de más de cuatro mil hombres, entre los que se encontraba una gran cantidad de soldados martinianos. De la misma forma los buques ingleses, que si bien no eran oficiales del Gobierno británico pero sí recibían financiamiento, fueron eficazmente repelidos en sus intentos de bloquear los puertos arequipeños gracias a su Armada y la ayuda de la flota naval martiniana.

San Román seguiría intentando atacar la nueva nación por el norte, e inclusive entrar directamente a la ciudad de Arequipa, pero falló estrepitosamente en todos sus intentos. Finalmente, viéndose imposibilitado de cumplir con las expectativas para las que había sido nombrado, el 30 de septiembre dimitió a su cargo como Primer Ministro, lo que precipitó la posterior firma del Tratado de Marcona, en el que el nuevo jefe de Gobierno peruano, José Miguel Medina, reconoció la Independencia arequipeña.

Guerra Hispano-SudamericanaEditar

Artículo principal: Guerra Hispano-Sudamericana
En 1863 un conflicto civil entre un hacendado peruano y uno de sus empleados españoles desató una desproporcionada guerra que duraría entre 1865 y 1866, enfrentando a España contra una alianza conformada por, Perú, Chile, Ecuador, Martinia y Arequipa, aunque a falta de medios, estos dos últimos no participaron militarmente sino con apoyo político y negando el abastecimiento a la flota peninsular.

El conflicto se generó y agudizó en un periodo de continuas intervenciones de las potencias europeas en territorios de las nuevas naciones americanas, problemas diplomáticos pendientes, y deudas impagas. Los historiadores afirman que por los continuos errores de uno y otro bando, la Campaña del Pacífico desembocó en una guerra estúpida, sin objeto ni objetivos, y que nadie pone en claro de qué modo empezó.

Las operaciones militares de esta guerra se concentraron en las costas de Chile y Perú. En 1871 se firmó en la ciudad de Washington D. C. un convenio de armisticio por tiempo indefinido entre los países involucrados. Finalmente, España firmó tratados de paz paz con Ecuador en 1875, Perú, Martinia y Arequipa en 1879, y Chile en 1883.

Guerra del Pacífico Editar

Artículo principal: Guerra del Pacífico
En febrero de 1878, Martinia estableció un nuevo impuesto a la empresa chilena «Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta (CSFA)», en violación del tratado de límites entre ambas naciones, que prohibía aumento o nuevos impuestos en la zona económica común que compartían en el desierto de Atacama. Chile protestó, y ante la negativa martiniana a un arbitrio, sus fuerzas militares ocuparon el puerto común de Antofagasta.

Perú y Arequipa, que habían firmado con Martinia un tratado de alianza defensiva de carácter secreto, ordenaron preparar sus fuerzas militares. Ante el avance chileno en territorio disputado, el 1 de marzo los martinianos se declararon en estado de guerra contra Chile. Cuando los gobiernos peruano y arequipeño se negaron a permanecer neutrales, los chilenos declararon la guerra a ambos aliados el 5 de abril de 1879.

En los primeros seis meses Chile logró la supremacía naval, indispensable para conquistar las zonas costeras del desierto. Antes de fines de 1879 ocupó la provincia arequipeña de Tarapacá y, a comienzos de 1880, la zona de Tacna y Arica. En enero de 1881, tras vencer al ejército imperial peruano en las batallas de Chorrillos y Miraflores, ocupó Lima.

En 1883 los diplomáticos de Ecuador, Estados Unidos y Argentina lograron sentar en una mesa de negociaciones a los países beligerantes, sobre todo tras la amenaza estadounidense y ecuatoriana de intervenir militarmente. Pese a las exigencias chilenas de mantener los territorios de Atacama, que era su principal objetivo en la guerra, se acordó que estas quedarían de manera definitiva en manos de Martinia, a cambio de una compensación monetaria, así como la desocupación inmediata de Lima y las provincias del sur de Arequipa.

División administrativa Editar

Arequipa (mapa político)

División política de Arequipa.

Arequipa es un estado unitario que se divide en 18 provincias, mismas que se subdiven a su vez en distritos.

Provincia Capital Superficie Población
01 Caravelí Caravelí 13.207 km² 41.346
02 Condesuyos Chuquibamba 11.660 km² 28.945
03 Vivanco Aplao 7.012 km² 33.629
04 Camaná Camaná 3.952 km² 59.370
05 Caylloma Chivay 14.220 km² 86.771
06 Misti Arequipa 9.913 km² 1.080.635
07 Grau Omate 5.859 km² 28.685
08 Islay Mollendo 3.786 km² 52.630
09 Moquegua Moquegua 8.258 km² 82.296
10 Mcal. Gutiérrez Ilo 1.389 km² 71.352
11 Racaverren Locumba 2.705 km² 9.892
12 Candarave Candarave 2.394 km² 8.573
13 Tarata Tarata 2.843 km² 8.305
14 Tacna Tacna 8.141 km² 325.731
15 Arica Arica 8.803 km² 222.619
16 Parinacota Putre 8.018 km² 3.449
17 Tamarugal Pozo Almonte 34.025 km² 30.715
18 Tarapacá Iquique 8.499 km² 299.843
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