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Fachada principal del Chateau.
El Castillo de Randadn es un château ubicado en la comuna de Randan, en la región central francesa de Auvernia, y que constituye parte del patrimonio privado de la Familia real ecuatoriana, por lo que es administrada desde la Embajada del país en París, aunque no es considerado parte del territorio que se encuentra fuera de la injerencia de las autoridades francesas.
Sus diez hectáreas de tierras circundantes, conocidas como Dominio de Randan, están ocupadas casi por completo por viñedos que producen la marca de vino Chateau Randan, destilado y embotellado en la misma propiedad, que sostiene no solo el mantenimiento del inmueble, sino también parte de la economía de los Orleans-Borbón.
Historia[]
Un primer castillo del siglo XVI fue adquirido en 1821 por Luis Felipe, duque de Orleans y su hermana Adelaida, quienes buscaban una propiedad a la que poder huir en caso de problemas políticos en París, y que además estuviese cerca de algunas de sus otras tierras en el centro del país. Al año siguiente encargaron su restauración y ampliación al arquitecto Pierre Fontaine, que además trabajó en un parque ajardinado y debió delimitar el terreno de diez hectáreas con una muralla.
Madame Adelaida recibía aquí a su familia la mayor parte del año, y a su muerte en 1847 heredó la propiedad a su sobrino Antonio de Orleans, duque de Montpensier, que con la cesión de derechos de su padre Luis Felipe, por entonces convertido en rey de Francia, se convirtió en el único dueño del chateau y el dominio circundante. Antonio viajaría a Ecuador en enero de 1848 para convertirse en rey de ese país sudamericano, y pocas semanas más tarde su padre era derrocado para dar paso a la Segunda República Francesa, que confiscó todas las propiedades de los Orleans.
Los primeros meses en su nueva patria, Antonio I hizo varios intentos para que el Gobierno republicano francés le devolviera sus propiedades, aludiendo para ello su puesto como jefe del Estado que, por tanto, significaba un atropello contra la dignidad del país. En agosto de 1848, y ante la protesta de los diplomáticos ecuatorianos, el Gobierno de Louis-Eugène Cavaignac le permitió al monarca sudamericano mantener las propiedades que había heredado de su tía Adelaida en 1847: el Hôtel de Matignon (París) y el Chateau de Randan (Auvernia).
Matignon debió ser vendido a un amigo de la familia casi de inmediato, dinero con el que Antonio I sufragó parte de los gastos de sus padres y hermanos en el exilio inglés, mientras que Randan se mantuvo como la residencia oficial del Rey ecuatoriano en Europa, convirtiéndose en el único Orleans que logró un acuerdo en este sentido.
El chateau fue visitado por primera vez por la familia real ecuatoriana en agosto de 1872, cuando la reina consorte Luisa Fernanda y los príncipes se establecieron allí durante las vacaciones de verano en las que compartirían con sus familiares, y en las que nació el romance entre el futuro rey Alfonso XII de España y María de las Mercedes. Es durante esta visita que la reina ordenó que gran parte de las tierras fueran convertidas en viñedos. Posteriormente, en febrero de 1878, volvería a ser visitado por la reina Luisa Fernanda y el príncipe heredero Antonio de Azuay tras el matrimonio de María de las Mercedes con Alfonso XII en Madrid.
En 1906 el príncipe Alfonso de Azuay visitó el chateau durante su viaje a Europa con motivo del matrimonio del rey Alfonzo XIII de España y Victoria Eugenia de Battenberg, al que acudió en representación de su padre Antonio II. Durante su estadía ordenó la replantación de los viñedos que habían sido atacados por la plaga filoxera durante la década anterior, la construcción de una destilería moderna, y la instalación de luz eléctrica y agua potable en los edificios del predio, que se lograron en 1909 y 1912 respectivamente, y gracias a los que la producción vinícola alcanzaría un ritmo de exportación bajo la marca Chateau Randan.
Durante la Primera Guerra Mundial la familia real ecuatoriana ordenó que el castillo se convirtiera en un hospital, que funcionó como anexo al de Vichy. En 1931 se construyó una capilla neoclásica en la que se depositaron cuatro pequeños cofres con un hueso cada uno, pertenecientes a los reyes Antonio I, Antonio II y los de sus respectivas consortes, Luisa Fernanda y Eulalia, dentro de elegantes cenotafios de pareja fabricados en mármol, de tal manera que la propiedad también se convirtiera en una suerte de mausoleo de la familia real ecuatoriana, pero en la tierra original de sus ancestros franceses. A día de hoy se han sumado los cofres de Alfonso I, Álvaro I, Beatriz de Sajonia-Coburgo-Gotha y Amalia de Habsburgo-Orleans.
