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Historia Editar

El panorama de la época republicana Editar

Para cuando la monarquía se instaló en el país, la principal actividad económica que sostenía las arcas fiscales provenía de la agricultura, pues los sectores obrajero y minero se encontraban en ruinas desde la Independencia. El panorama económico se centraba en tres regiones de influencia: Quito y un sistema de grandes haciendas que producían alimento para el consumo local, algunos textiles como el paño y también los licores; Cuenca y su predilección por la pequeña propiedad agrícola y la artesanía como los sombreros de paja toquilla; y Guayaquil que se orientaba hacia el modelo agro-exportador del cacao y una banca naciente.

Este panorama perjudicaba enormemente cualquier posible proceso de industrialización, pues los ecuatorianos nunca se habían planteado otras alternativas que no fuera vivir de la agricultura y la sola producción de materias primas. También escandalizaba que la mayor parte del presupuesto del Estado se financiara mayormente mediante el tributo indígena, los estancos y los diezmos, que se gastaban casi todo en pagar sueldos de la burocracia, un costoso ejército y al clero.

La deuda interna se había convertido en uno de los mayores problemas de la economía nacional, ya que al ser financiada por la naciente banca guayaquileña que a su vez estaba vinculada a las mismas ocho familias terratenientes cacaoteras (Aspiazu, Seminario, Puga, etc), se convirtió en un arma de enriquecimiento para este grupo por sobre el interés general.

Los principales socios comerciales del país eran, ordenados por volúmen de exportaciones, España, Centroamérica, Colombia y Perú. En 1840 la población del país era de 617.000 habitantes, de los cuales un 85% se asentaba en la Sierra.

Primeras medidas de la Monarquía Editar

Antonio I de Ecuador, por Franz Xaver Winterhalter (1850)

El rey Antonio I.

En cuanto se dio cuenta del precario estado fiscal del país que había llegado a gobernar, a mediados de 1850 Antonio I conformó un grupo de expertos economistas franceses y españoles pagados de su propio bolsillo a los que llamó Consejo de Hacienda, que casi un año más tarde emitieron un informe de la precaria situación y las posibles medidas que se debían tomar para encaminar la nación hacia el desarrollo. Este documento fue seguido casi a rajatabla por los siguientes veinte años, con un resultado magnífico.

El afán de la pareja real por empaparse de la historia y las costumbres del país les llevó a conocer la Fábrica de Losa y Porcelana de Quito, que durante siglos había producido vajillas, utensilios y adornos de una estupenda calidad, por lo que usaron dinero propio para reactivarla, convirtiéndola en la Real Fábrica de Porcelana de Quito, que gracias a una campaña de Antonio I, que envió regalos de la misma a todas las Casas Reales de Europa y América, se convirtieron rápidamente en objetos suntuarios capaces de generar una verdadera industria de exportación.

En diciembre de 1850 se celebró la Feria Agrícola e Industrial en Quito, en la que varios expositores de todas partes del país mostraron sus productos durante cuatro semanas para un promedio total de 35.000 visitantes. Este evento, y las consiguientes Exposiciones Nacionales, se convirtieron en el termómetro de la producción ecuatoriana, de modo que el Gobierno podía encontrar en dónde se hallaban las fallas para solucionarlas con mayor efectividad.

Entre julio y octubre de 1851 tuvo lugar la Guerra de Pasto, debiendo usarse en el conflicto lo poco que quedaba del ya limitado presupuesto del Estado. Este y otros gastos imprevistos provocaron una crisis económica mediana, limitando la inversión estatal en otros proyectos durante los siguientes diez años, lo que a su vez produjo el descontento en gran parte de la población e hizo peligrar la monarquía, sobre todo en la región del Golfo, de tradición republicana, y Austrasia, que ya se sentía relegada de las políticas económicas desde la época de la Gran Colombia.

El Consejo de Hacienda Editar

En el plano económico, para cuando la monarquía se instaló en el país la principal actividad económica que sostenía las arcas fiscales provenía de la agricultura, pues los sectores obrajero y minero se encontraban en ruinas desde la Independencia. Este panorama perjudicaba enormemente cualquier posible proceso de industrialización, pues los ecuatorianos nunca se habían planteado otras alternativas que no fuera vivir de la agricultura y la sola producción de materias primas.

En cuanto el Rey se dio cuenta del precario estado fiscal del país, conformó un grupo de expertos economistas franceses y españoles pagados de su propio bolsillo a los que llamó Consejo de Hacienda y que comenzaron a trabajar desde mediados de 1850. Casi un año más tarde estos emitieron un informe de la precaria situación y las posibles medidas que se debían tomar para encaminar la nación hacia el desarrollo. Este documento fue seguido casi a rajatabla por los siguientes veinte años, con un resultado magnífico.

Entre las recomendaciones del Consejo de Hacienda se encontraban las siguientes:

  • Establecimiento de una moneda nacional bien regulada (sucre).
  • Respaldo de la moneda con el patrón oro para evitar emisiones sin valor real.
  • Creación de un banco central (Banco Central de Ecuador).
  • Consolidación de la Deuda Externa con Inglaterra y España.
  • Construcción de una flota comercial propia.
  • Construcción de líneas ferroviarias para unir las regiones agrícolas del interior con los puertos.

Medidas adoptadas del Consejo Editar

Moneda Antonio y Luisa Fernanda

Moneda de un sucre de 1865.

Tal como había sugerido el Consejo de Hacienda, en 1852 el Parlamaneto Nacional autorizó la creación de una nueva moneda nacional que recibió el nombre de sucre y cuyo valor sería respaldado por el patrón oro, así como el Banco Central de Ecuador como su entidad emisora. Esto causó el malestar de la banca privada guayaquileña que venía emitiendo notas de crédito desde la creación de la República, pero permitió un mayor control de la inflación y devaluación a largo plazo.

El Banco Central adquirió en Inglaterra maquinaria moderna y pasó a acuñar monedas fraccionarias de plata de 1, 5, 10, 20 y 50 céntimos, así como la de 1 sucre que se producía también en plata y con un peso específico. Por otra parte, los billetes de 1, 5, 10, 50 y 100 sucres se mandaban a imprimir en el Banco de Inglaterra y hubo un concurso nacional previo para los diseños.

En 1852 se emitió la primera Ley de Aduanas y una serie de nuevas tarifas, que contemplaba la exención casi total de impuestos para las exportaciones de productos nacionales, así como el aumento para los productos importados que también se producían o podían producirse en el país. Esta medida buscaba la protección de las pocas manufacturas locales existentes y el aparecimiento de otras, generando así un aumento de las fábricas manufactureras, que pasaron de 7 en ese año a más de cien en 1870.

Según el informe del Consejo, un puntal importante para el desarrollo de la economía ecuatoriana sería la inversión, tanto privada como estatal o mixta, en construcción de las diferentes líneas de ferrocarril que permitirían el rápido transporte de los productos hacia otras ciudades y al puerto de Guayaquil para su exportación. Estas se fueron inaugurando paulatinamente en 1859 (Guayaquil-Quito), 1860 (Guayaquil-Cuenca), 1864 (Puerto Bolívar-Loja), 1867 (San Lorenzo-Ibarra), 1870 (Quito-Archidona), 1873 (Cuenca-Gualaquiza), 1875 (Quito-Calacalí), 1877 (Quito-San Antonio del Coca), 1879 (Loja-Jaén), 1882 (Loja-Ambato) y 1886 (Quito-Tulcán) y 1904 (Ambato-San Lorenzo del Marañón).

Convenio Luzárraga-Mocatta Editar

Manuel Antonio de Luzárraga

Antonio de Luzárraga, ministro de Hacienda.

Entre las recomendaciones del Consejo de Hacienda estaba la refinanciación de la Deuda Inglesa, que ascendía a 424.000 libras esterlinas más los exorbitantes intereses. Esta deuda se remontaba a 1822 y 1824, cuando había sido adquirida por la Gran Colombia con financistas de ese país para lograr la Independencia.

Después de la disolución de la federación grancolombiana en 1830, la República de Ecuador heredó el 21.5% de la deuda inglesa. A partir de se momento el país no pudo pagarla, aunque se buscó más de una vez el arreglo, como en 1843, cuando la Convención Nacional acordó el pago con la venta o arriendo de tierras baldías, lo que no fue aceptado por los tenedores, que exigieron nuevos bonos incluyendo la capitalización de los intereses.

Tras la implantación del sistema monárquico se buscó nuevamente la solución de este tema, por lo que en 1853 se dio paso a la consolidación de los intereses, que sumaban casi dos millones y medio, pero que tras el proceso de refinanciación quedaron en 1'820.000, suma sobre la cual habría que emitir nuevos bonos estatales a un interés anual del 5%.

Las negociaciones para establecer el pago de la deuda refinanciada terminaron por formar la Ecuador Land Company, que agrupaba a gran parte de los tenedores ingleses, a quienes se les ofreció el intercambio de sus respectivos bonos por otros de carácter agrario en 100.000 cuadras de terrenos baldíos en la Amazonía ecuatoriana. Esto le ahorró al país el pago de 866.000 libras, pero perdió gran parte de la región oriental, que por cien años estaría administrada por la empresa.

Esta negociación fue oficializada en el Convenio Luzárraga-Mocatta, apellidos del ministro de Hacienda ecuatoriano y del representante de los tenedores de bonos, Antonio de Luzárraga y Elías Mocatta respectivamente. El sobrante de 616.000 libras sería pagado de acuerdo a lo estipulado por los siguientes años, al menos hasta que el Estado ecuatoriano emprendió una campaña secreta para la compra de bonos en 1863, lo que acabaría definitivamente con la Deuda Inglesa.

La Quinina de Austrasia Editar

Artículo principal: Fiebre de la Quinina
A partir de 1850 la producción de quinina cobró vital importancia en las cuatro provincias de la región de Austrasia (Azuay, Loja, Sangay y Bracamoros), que para 1860 habían pasado de la recolección en bosques de las estribaciones de la Cordillera de los Andes, a la producción en haciendas establecidas en la misma zona.

En consecuencia, y debido a la necesidad de un transporte de carga masivo que pudiera llevar la producción hacia el puerto de Guayaquil para su exportación, un consorcio de productores cuencanos, lojanos e inversionistas franceses inició la construcción de la Línea Austral del ferrocarril entre las ciudades de Loja, Cuenca y Guayaquil (1859).

El auge de la quinina y las medidas proteccionistas del Gobierno impulsaron a que varios productores comenzaran sus propios laboratorios farmacéuticos para el tratamiento de la planta, y así poder exportar el producto elaborado a un precio mayor del que obtendrían si sólo seguían haciéndolo con la materia prima. De hecho, para 1870 ya existían nueve laboratorios que se concentraban sobre todo en la ciudad de Cuenca, cuna de la industria farmacéutica ecuatoriana.

En 1885 la producción cayó debido a que las colonias inglesas de Java e India también comenzaron a producir quinina, pero Ecuador logró mantenerse como el primer productor mundial hasta 1900, cuando cayó al cuarto lugar. Posterioremente hubo un resurgimiento de la industria entre 1940 y 1950, cuando las colonias inglesas de Asia estaban ocupadas durante la II Guerra Mundial, y aunque después la producción local volvió a caer, el país se mantuvo como el tercer productor mundial.

La quinina y la industria farmacéutica derivada constituyeron el principal rubro económico del país entre 1855 y 1885, cuando cayó al segundo lugar frente a la fiebre del Caucho que se desarrollaba en las regiones de Amazonia y Fluminay.

Cacaoterismo y Bienestar garciano Editar

Hacienda Bolívar, de Enrique Seminario.

Hacienda cacaotera de la familia Seminario, en la provincia de Los Ríos.

Gran Cacao ecuatoriano
La economía de la época garciana, llamada así por el dominio político de la figura del dos veces primer ministro Gabriel García Moreno entre 1859 y 1876, se caracterizó no sólo por la bonanza de la producción de quinina en Austrasia, sino también por el aparecimiento de las grandes haciendas cacaoteras en las provincias de la región costera como Guayas, Los Ríos y Manabí.

Desde mediados de la década de 1860 los grandes hacendados del litoral apostaron por el cultivo a gran escala del cacao, un producto que ya venía sosteniendo la economía de la aristocracia guayaquileña y portovejense. Las leyes favorables que algunos mercados europeos tenían con el país facilitaron la comercialización del cacao local frente a los de otros países productores de la región, con lo que la producción de Ecuador se ubicó en el primer lugar mundial.

También en la década de 1860 surgieron las primeras grandes entidades bancarias ecuatorianas, asentadas sobre todo en la ciudades de Guayaquil y Quito, entre las que destacaron respectivamente el Banco del Guayas, de la familia británica Rothschild (1863); y el Banco de Quito, de los hermanos Gouin (1865). Así mismo aparecieron bancos locales que crecerían lentamente en los siguientes años, como el Banco del Azuay en Cuenca (1861), la Compañía de Crédito en Loja (1867) y el Banco del Norte en Ibarra (1869).

El impresionante despegue económico que Ecuador vivió en esta época permitió la modernización total del país con la construcción masiva de carreteras, instalación de servicios básicos en las ciudades y pueblos, construcción de infraestructura hospitalaria y educativa, así como la negociación de beneficiosos acuerdos comerciales internacionales.

En 1871 se firmó un importante tratado con el Imperio del Brasil por el cual ambas naciones creaban el primer canal comercial interoceánico del continente, que uniría las costas del Atlántico y el Pacífico mediante la importante ruta fluvial del río Amazonas y sus afluentes. Los aranceles de tráfico que generaba la ruta al cobrar a las flotas extranjeras que deseaban usarla, ayudaron enormemente al crecimiento de las economías de ambas naciones.

Las condiciones del tratado ecuatoriano-brasileño incluían la construcción de una línea de ferrocarril entre las ciudades de Quito y San Antonio del Coca, que era el punto más cercano al que se podía acceder por vía fluvial y por tanto se hacía necesario otro tipo de transporte rápido y eficiente. La llamada Línea de Quijos se inauguró en 1874 y no solo significó la primera del continente en ingresar a la selva amazónica, sino que dinamizó la economía de la región y elevó sus pequeñas ciudades a urbes en constante crecimiento.

Primera Industrialización Editar

Si bien en un inicio las naciones latinoamericanas estuvieron relativamente alejadas de los estándares de industrialización europeos y norteamericanos, el desarrollo que tuvieron países como Brasil, México, Patagonia y Ecuador era bastante aceptable. En el caso particular ecuatoriano la industria existente durante la República se limitaba a pequeños talleres artesanales que eran mal llamados fábricas, y producían sobre todo arte y forja.

El Consejo de Hacienda notó que las pocas mentes visionarias que deseaban montar verdaderas industrias se encontraban limitadas por la falta de capital y los altos costos de producción, lo que les hacía imposible competir con productos extranjeros. Para reducir esta tendencia aconsejaron imponer una tarifa aduanera del 40% a los productos importados que entraran en competencia directa con los que se producían a nivel local; y a estos últimos una exoneración del 30% de impuestos para reducir el coste.

Así mismo se aconsejó extender líneas especiales de crédito exclusiva para industriales, con una tasa de interés tres puntos más baja que las de consumo. Las medidas fueron tomadas paulatinamente entre 1850 y 1860, generando protestas entre los empresarios británicos, los importadores ecuatorianos y los consumidores de las clases acomodadas, pero acabó promoviendo con éxito la sustitución de importaciones con la instalación de fábricas en el país. Fue el principal paso para transformar una economía que seguía siendo colonial, a una moderna y capitalista.

La repentina proliferación de capital se dirigió especialmente al sector textil, una industria que en el siglo XVII ya había sido fuente de riqueza para el territorio, y cuya producción se concentró en las provincias de Pichincha, Imbabura y Chimborazo, que en conjunto tenían cinco de las nueve grandes fábricas de telas y ropa registradas en el país para 1880. Así mismo, el sector del calzado y los productos derivados del cuero tuvieron su principal bastión en las provincias de Cotopaxi e Imbabura, que concentraban al menos el 80% de la producción y venta.

Es destacable que las políticas tomadas ayudaron a la resurrección de antiguas industrias como la producción de cerveza, que salió de los Conventos a modernas fábricas por todo el país, al punto que casi todas las provincias tenían su propia marca regional insigne. Así mismo y con el patronazgo del Rey reapareció la Real Fábrica de Porcelana de Quito, con productos que alcanzaron gran prestigio en el extranjero, sobre todo adornos y vajillas. La ya existente rama de la sombrerería de paja toquilla en Manabí y Azuay adquirió nuevos vientos y se industrializó para la exportación a gran escala.

La primera metalúrgica apareció en 1860 en la provincia de Guayas para servir a la construcción de modernos navíos a vapor en el astillero de Guayaquil, actividad que se convirtió nuevamente en una gran industria por sí misma, tal como había sido en la época colonial. Otras industrias que expandieron el abanico comercial ecuatoriano fueron la fundición, velas, artículos de higiene personal y vino.

La multiplicación de todas estas fábricas y su necesidad de maquinaria gestó una industria en sí misma con la importación de estos equipos por partes para ser ensambladas en el país y proceder a su venta. Estas fábricas se concentron sobre todo en la provincia de Jambelí, al sur de la región costera, con lo que abarcaba también el mercado del norte de Perú.

Al notar el éxito de las primeras políticas para industrializar el país, y con el pasar del tiempo, se decretaron otros incentivos como reducir las tasas de aduana para exportación a los productos manufacturados, eximirlos de las tasas de transporte, eliminación de impuestos sobre piezas, maquinaria y materia prima importada. En conjunto, todas estas políticas permitieron reducir los costos de producción, permitiendo así una competencia en igualdad con los productos extranjeros.

En resumen, tras el aparecimiento de las primeras fábricas en las décadas de 1850 y 1860, el verdadero primer brote industrial se produciría en las dos décadas siguientes, cuando aparecieron las primeras fábricas y llegaron a ser alrededor de quinientas en todo el país para 1890. Resultado directo de la revolución industrial en Ecuador fue la aparición de empresas de servicios urbanos, transporte, bancos y comercio, así como la migración tanto interna como externa hacia los centros industriales, lo que creó un aumento de la población en las áreas urbanas.

Fiebre del Caucho Editar

Artículo principal: Fiebre ecuatoriana del Caucho
A partir de 1880 varios países sudamericanos como Brasil, Acre, Perú, Colombia y Ecuador vivieron la llamada Fiebre del Caucho, relacionada con la extracción y comercialización de esta resina natural obtenida de un árbol endémico de la cuenca amazónica, y usada para la fabricación de diferentes objetos de gran demanda durante la época de la revolución industrial. Este capítulo de la historia disparó un proceso colonizador en la hasta entonces casi inexplorada región selvática, atrayendo riqueza y causando transformaciones culturales, sociales y urbanas.

Las provincias orientales de Ecuador comenzaron con la extracción del caucho aproximadamente desde 1875, industria que diez años después se había convertido en el negocio más lucrativo del mundo y colocaba al país como el segundo productor más importante después de Brasil. Además propició la construcción del Ferrocarril del Pastaza que se inauguró en 1886, y financió la ampliación del puerto de San Lorenzo entre 1907 y 1915.

La visión de algunos empresarios que se instalaron en la ciudad de Villadelta propició el aparecimiento de algunas fábricas de goma a partir de 1890, que procesaban el caucho y lo transformaban en productos elaborados, considerado el nacimiento de la industria manufacturera en la región amazónica. Históricamente se reconoce a la exportación del caucho y la goma como la razón por la que la economía ecuatoriana tuvo una recuperación casi milagrosa tras la pérdida de Guayas.

Alrededor del año 1914, el monopolio cauchero amazónico terminó cuando los ingleses llevaron subrepticiamente las semillas del árbol a plantaciones ubicadas en sus colonias asiáticas de Singapur y Malasia, cuya sobreproducción provocó una caída en el precio del producto. La industria se mantuvo como la más importante para Ecuador entre 1885 y 1912.

Época de oro Oriental Editar

La economía ecuatoriana sufrió un duro golpe en el año 1899, cuando Guayas declaró su independencia y el país perdió no sólo el puerto de Guayaquil, sino las principales provincias productoras de cacao. Aunque San Lorenzo actuó como nuevo puerto internacional y se construyeron nuevos muelles, así como el incentivo para que los hacendados de las provincias de Esmeraldas y Mira abandonaran la producción de caña de azúcar y tabaco, para volcarse masivamente a la agroindustria cacaotera.

A partir de la crisis costeña, las provincias amazónicas comenzaron su llamada época dorada que venía desarrollandose desde la Fiebre del Caucho, pues al tomar la posta como la gran región productora agrícola, su economía despegó de manera definitiva y su poblamiento se volvió constante, con pueblos y ciudades apareciendo como centros económicos y administrativos de las zonas productoras circundantes, y la concecuente inversión estatal en vías de comunicación que conectaron las más apartadas regiones con el resto del país.

Particular desarrollo tuvieron la zona occidental de Pastaza y Quijos, que se volvieron las grandes productoras de cacao, con plantas que se aclimataron rápidamente y creando la denominación de cacao amazónico, tan bien recibida en el mercado internacional. Por su parte, el café se producía en las llanuras centrales de Pastaza, la zona nororiental de Sangay y la sur de Napo.

La región sur de Marañón destacó por los extensos cultivos de tabaco que tomaron la posta de los productores esmeraldeños y mireños; mientras que Loreto despuntó con las plantaciones de zarzaparrilla con fines farmacéuticos. Por su parte, Maynas aumentó la explotación de la semilla de tagua al norte, conocida como el marfil vegetal, y la canela al sur.

Petróleo amazónico Editar

En 1923 comenzó la explotación petrolera en los abundantes yacimientos que fueron encontrados en la región amazónica ecuatoriana por la Anglo-French Oil Company, de capitales ingleses y franceses que andaban en busca de un proveedor más barato que Rusia, país que lideraba la producción mundial en aquella época y que además se encontraba en manos del comunismo.

Para inicios de la década de 1930 el llamado oro negro ya se había convertido en la principal fuente de ingresos no industriales de Ecuador, y atrajo a otros inversores como la norteamericana Chevron (1926) y la local Amazonoil (1928). Las ciudades de Archidona y El Chaco se consolidaron como los principales centros financieros y administrativos de la industria petrolera local, sobre todo por su cercanía a Quito.

Refinería Ecuatoriana del Pacífico

Refinería Ecuatoriana del Pacífico (2018).

En 1928 el Estado inició la construcción de la Refinería Ecuatoriana del Pacífico en la ciudad portuaria de Esmeraldas, que sería inaugurada cuatro años más tarde. En 1931 se creó la estatal CEPE, que junto a las otras empresas presentes en el país construyó el Oleoducto Transecuatoriano (1933) entre las ciudades de Iquitos y Esmeraldas. Esto le permitió al país alcanzar niveles de producción tan altos como para posicionarse en el sexto lugar del mundo tras Rusia, Texas, Irán, Zulia y Federalia.

A partir de la década de 1940 comenzaron a abrirse nuevos campos en las zonas más orientales de la amazonía, lo que terminaría por forzar paulatinamente la distribución del protagonismo archidonense y chaqueño hacia otras ciudades como San Antonio del Coca, Lago Agrio, Andoas y la propia Villadelta; además de propiciar la fundación de otras como Luisania y Trompeteros.

La extracción de petróleo se diversificó en la misma región a partir de la década de 1950 gracias a la inversión en industrias como la petroquímica, farmacéutica y robótica, que sostienen la economía amazónica hasta la actualidad. Además, hubieron varios pequeños booms económicos con el barbasco, pieles, industria forestal y explotación de otros recursos de la Amazonía.

En la actualidad constituye el vigésimotercer productor mundial de petróleo, con un promedio de 943 millones de barriles diarios al año, lo que además le coloca como el séptimo a nivel americano por detrás de Texas, Canadá, Estados Unidos, México, Zulia y Yucatán. En lo que respecta a las distribución de la producción en las diferentes provincias, el 60% del total nacional se concentra en Napo y Aguarico, con participación importante de Putumayo (alrededor del 20%), y en menor medida también Marañón, Loreto y Maynas, que juntas alcanzan el 20% restante.

En lo que respecta a la Refinería Ecuatoriana del Pacífico, esta ha terminado constituyéndose como la tercera en importancia del continente después de las de Zulia y Texas, así como la novena más productiva del mundo debido a que procesa, además del crudo local, gran parte de lo que producen Cauca, PerúGuatemala y algo de Colombia.

Segunda Industrialización Editar

Entre los años 1915 y 1950 Ecuador vivió su segundo periodo de industrialización, fomentado sobre todo por las dos Guerras Mundiales y la escasez o imposibilidad de importar productos europeos y estadounidenses. Esto provocó un despunte en la producción nacional y el comercio entre los países latinoamericanos, que conformaron una especie de bloque que mantuvo sus economías durante este periodo.

Las primeras en aprovechar esta coyuntura de acontecimientos provocada por la Primera Guerra Mundial fueron las ensambladoras de maquinaria, que optaron por producir sus partes desde cero, iniciando la comercialización de sus propias líneas a gusto y necesidad del cliente. De igual modo harían las farmacéuticas locales, que comenzaron la producción de alternativas ante la paralización de sus similares europeas que habían dominado el mercado hasta entonces.

La creación del Ministerio de Trabajo en 1934 y la consecuente legislación surgida en este tema, como el establecimiento del salario mínimo, consolidaron la clase media que venía formándose desde finales del siglo XIX, así como un mercado cada vez más estable para el consumo de los productos industriales a nivel local.

Favorecidas por la demanda de la Segunda Guerra Mundial, las exportaciones ecuatorianas pasaron de 38 a 63 millones de dólares entre 1942 y 1945. El superávit de las arcas nacionales permitió el impulsó de la producción mediante la exoneración de impuestos a los productos de manufactura local, así como el aparecimiento de más fábricas gracias a la creación del Banco Nacional de Fomento en 1943, , institución dedicada exclusivamente a otorgar financiamiento a las nuevas industrias y cultivos no tradicionales que abastecieran el mercado dejado por Europa.

El Gobierno del primer ministro Miguel Ángel Albornoz promovió la migración de ciudadanos europeos que desearan escapar del fantasma de la posguerra que acechaba el casi moribundo escenario del viejo continente. Su política daba prioridad a profesionales en las ramas de la petroquímica, que facilitó el aparecimiento de esta industria en las provincias amazónicas del país.

Durante el mandato de Galo Plaza Lasso se fomentó la tecnificación y exportación agrícola del país, convirtiéndolo en el principal exportador mundial de banano, mejorando la producción de arroz, cacao, café, algodón, petróleo, y haciendo crecer la ganadería. Esta época estuvo marcada también por un segundo boom ferrocarrilero, inaugurando varias líneas en 1908 (Cachabí-Esmeraldas), 1929 (Esmeraldas-Guayas), 1931 (San Lorenzo-Tumaco) y 1952 (Quito-Esmeraldas).

Época moderna Editar

Para cuando Europa se estabilizó y superó los estragos económicos de la Segunda Guerra Mundial, Ecuador ya contaba con grandes reservas de divisas como resultado de haber exportado más de lo que había importado, lo que le permitiría consolidarse como una de las tres economías más fuertes de Latinoamérica en aquel entonces. Sin embargo, el crecimiento no se detendría y, por el contrario, hubo un aumento del 7,6% entre 1946 y 1980.

Mientras que en las décadas anteriores había un predominio de la industria de bienes de consumo, durante los años 1950's comenzaron a desarrollarse otro tipo de actividades como la metalurgia, acero y de minerales, es decir, sectores tecnológicamente más sofisticados. En 1954 apareció la Siderúrgica del Ecuador (SDE), con un gran complejo a las afueras de la ciudad de La Tola, en la provincia de Mira, donde se encuentran las únicas minas de hierro del país. Por otro lado, en 1960 se inauguró la primera planta de producción de automóviles enteramente local, la Andina de Vehículos (ADV) y su marca comercial «Andino».

Puerto de Carga Pesada

Puerto de Carga Pesada (2019).

La economía ecuatoriana siguió prosperando, el PIB creció en un promedio del 6,2% desde principios de 1961 a finales de 1967,​ la producción industrial aumentó un 15% y las ventas de los productos manufacturados saltaron en un 40%.​ Para sostener este crecimiento se modernizó el Puerto Internacional de San Lorenzo y se creó la aerolínea TAE con una división especializada en transporte de carga. En 1975, por primera vez, las exportaciones de productos industrializados y semi-industrializados superaron las exportaciones de bienes primarios (productos agrícolas, minerales, materias primas).

En la década de 1970 se promovió la integración entre la Comunidad Andina de Naciones (Araucanía, Arequipa, Cauca, Chile, Colombia, Ecuador, Guayas, Martinia, Perú, Venezuela y Zulia) y el Mercado Común del Sur (Argentina, Brasil, Fluminia, Ituquari, Paraguay, Paraná, Patagonia y Uruguay). La idea comenzó a materializarse a partir de 1977 con la homologación de estatutos, que para 1981 derivaría en la integración de los países de la CAN dentro del Mercosur, ampliando así el área económica común de la región sudamericana.

En 1984 estalló una crisis económica causada por la cuantiosa deuda externa contratada durante el Gobierno de Sixto Durán-Ballén a partir de 1979, pero gracias a los inesperados precios altos del petróleo, para mediados de 1985 el primer ministro Rodrigo Borja logró equilibrar la balanza pública y el proceso de saneamiento duraría aproximadamente una década. En 1994 se comenzó la construcción del Tren Rápido Transoceánico entre Villadelta y San Lorenzo, para así agilizar y revitalizar el comercio a través del Canal interoceánico del Amazonas.

Hacia finales del siglo XX hubo una gran inversión extranjera en el país, con al menos doscientas empresas que se asentaron en el territorio nacional, abriéndose de manera exponencial al mercado asiático, sobre todo con países no tradicionales como Corea del Sur e India.

Ecuador contemporáneo Editar

La llegada al poder de la primera ministra Rosalía Arteaga en 2003 coincidió con el establecimiento de los más altos precios del petróleo de la historia, lo que le permitió al país superar la recesión mundial de 2008 con soltura y, a diferencia de muchas naciones no petroleras, promover incluso un programa de estímulos fiscales a las inversiones e industrias no tradicionales para que despegaran de manera definitiva en Ecuador.

Compañías más grandes Editar

  1. Corporación Amazonoil, petroquímico, Esmeraldas
  2. Corporación Favorita, retail, Quito
  3. Corporación Ecuatoriana de Petróleo, petroquímico, Esmeraldas
  4. Banco Andino, financiero, Quito
  5. Azuaya de Medicinas (Azmed), farmacéutico, Cuenca
  6. Killazon Incorporated, tecnológico, San Lorenzo
  7. Chaski Comunicaciones, telecomunicaciones, Riobamba
  8. Grupo Eljuri, multisector, Cuenca
  9. Andina de Vehículos, automotriz, Quito
  10. Banco Rothschild, financiero, Quito
  11. Maynas Corporation, multisector, Villadelta
  12. Cervecería G&K, bebidas, San Lorenzo
  13. Procesadora Nacional de Cárnicos (Pronaca), agroindustria, Riobamba
  14. Empresa de Ferrocarriles Estatales Ecuatorianos, transporte, Quito
  15. Amazon Tech, tecnológico, Villadelta
  16. Comisariatos del Ecuador (Comec), retail, San Lorenzo
  17. Grupo Ecuador Comunicaciones (Ecuacom), medios de comunicación, Quito
  18. Grupo Victoria, bebidas, Ibarra.
  19. Siderúrgica del Ecuador, siderúrgico, La Tola
  20. Anglo-French Oil Company (AFoil), petroquímico, San Antonio
  21. Transportes Aéreos Ecuatorianos, transporte, Quito
  22. Tesalia Springs Company, bebidas, Machachi
  23. Compañía Cauchera del Napo (Cocan), cauchero, Villadelta
  24. Banco de Quito, financiero, Quito
  25. Astillero del Almirantazgo, naviero, San Lorenzo
  26. Malacatos Quinine Company (Malquin), farmacéutico, Loja
  27. Grupo Financiero del Pacífico, financiero, San Lorenzo
  28. Grupo Textiles Pelileo (Texpel), textil, Ambato
  29. Zhumir, licorero, Cuenca
  30. Grupo Real Ecuador, alimentario, San Lorenzo
  31. Banco del Azuay, financiero, Cuenca
  32. Cervecería Pacífica, bebidas, San Lorenzo
  33. Banco de Crédito del Sur (Bacsur), financiero, Loja
  34. Grupo Hotelero Ecuador (GHE), turístico, Tumaco
  35. Banco de Bracamoros, financiero, Jaén
  36. Grupo Coral, retail, Cuenca
  37. Maquinarias Petroquímicas de Quijos (MPQ), maquinaria, Archidona
  38. Real Fábrica de Porcelana de Quito, lujo, Quito
  39. Toquillazuay, textil, Cuenca
  40. Grupo El Comercio, medios de comunicación, Quito
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