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Museo Nacional de Ecuador

Edificio principal de la Exposición, actual sede del Museo Nacional de Ecuador.

La Exposición Universal de Quito fue una feria mundial de muestras realizada el año 1909 en la ciudad de Quito, coordinada por el Comité del Centenario y el Gobierno ecuatoriano para conmemorar los 100 años del Primer Grito de Independencia Hispanoamericana, que fue además el tema de la exposición.

El evento fue inaugurado el 10 de agosto de 1909 y estuvo abierto hasta el 31 de enero de 1910, tiempo en el que recibió un promedio de 17 millones de visitas, constituyendo una de las más concurridas de la época, sólo por detrás de la Exposición Universal de San Luis en 1904. Contó con la participación de 52 países, incluyendo todos los del continente americano.

Historia Editar

A partir del año 1900, en el Parlamento ecuatoriano se comenzaron a hacer propuestas de cara a la conmemoración del centenario del Primer Grito de Independencia Hispanoamericana, ocurrido en la ciudad de Quito el 10 de agosto de 1809. Entre las propuestas más aplaudidas estuvo la de organizar una exposición internacional de carácter panamericanista, eventos que tan de moda estaban por aquella época.

En 1903 se creó el Comité del Centenario, formado por descendientes de los próceres independentistas de todo el país, representantes de los diferentes gremios artesanales, industriales y profesionales, y delegados del Gobierno nacional. Su función era la de coordinar los diferentes eventos que tendrían lugar durante el año 1909, enmarcados dentro de la Exposición Panamericana.

El Comité fue mudando la idea de una feria únicamente continental y propusieron el ambicioso plan de convertirla en Universal, algo que en América sólo se había atrevido Estados Unidos. El Parlamento aprobó la propuesta y se lanzó la candidatura en 1904, siendo clave el apoyo de los demás países de la región para que fuera considerada por sobre las de Bruselas y Amberes, y aceptada el 16 de octubre de 1905.

Preparativos Editar

Lo primero fue disponer de un nuevo lugar para la ciudadela de la exposición, pues originalmente se había pensado construirla en un terreno de 11 hectáreas ubicado en el barrio La Recoleta del Centro Histórico, pero ahora resultaba muy pequeño para las exigencias del Comité Internacional de Exposiciones. Los terrenos del Gobierno no cubrían el mínimo de 70 hectáreas, así que se pensó en la compra de alguna hacienda cercana a los límites de la ciudad, pero resultaba demasiado oneroso.

Finalmente Ulpiano Quiñones de Cienfuegos, IV marqués de Miraflores, decidió donar a nombre de su ancestro independentista la Hacienda Villaflora, de 69,7 hectáreas que poseía al sur de la ciudad, en la zona que posteriormente constituiría el distrito de Machangarilla. El gesto del Marqués hizo que otras familias de los antiguos próceres también comenzaran a hacer donaciones a nombre de ellos.

Se concluyó un acuerdo entre el Estado y las diferentes empresas que administraban el sistema ferroviario ecuatoriano para proporcionar transporte gratuito de carga a los expositores nacionales y extranjeros, así como viajes subsidiados al 50% para el público asistente que presentase su ticket de entrada a la Exposición y que hiciera viaje desde los puertos de San Lorenzo y Villadelta.

En el tema aduanero, se hizo una excención total de impuestos a los expositores internacionales, así como descuentos a los productos de manufactura ecuatoriana que serían enviados al exterior durante los meses de duración del evento. También se llegó a un acuerdo con las empresas de tranvía de la ciudad de Quito, para que hicieran viajes gratuitos a los asistentes que presentasen su ticket de la Exposición.

Construcción del Complejo Editar

Palacio Antonino

Palacio de Antonio II, actual sede del Campus Villaflora de la UPQ.

El trazado de la Ciudadela del Centenario fue encargado al arquitecto e ingeniero quiteño Gualberto Pérez, que levantó el proyecto en menos de cuatro meses debido a la premura de enviar los planos a los diferentes países participantes, para que pudieran escoger los lotes en los que levantarían sus pabellones, siendo los primeros en hacerlo Francia, Estados Unidos y Perú.

El Cabildo de la ciudad construyó las avenidas y calles interiores, realizó las instalaciones de luz electrica, agua potable y de alcantarillado. Así mismo, mejoró el tramo de la Carretera Nacional entre La Recoleta, que entonces era el límite sur de la zona urbana, y el sitio escogido en la zona industrial al sur, convirtiéndolo en una elegenate avenida ajardinada que pasó a llamarse Bulevar Pedro Vicente Maldonado. El Gobierno nacional, mediante el primer ministro Emilio Estrada, autorizó varias partidas presupuestarias para la construcción de un tranvía que recorría los interiores, los jardines, los parques, el zoológico, la granja, entre otros.

Galería Nacional de Pintura 01

Pabellón de Bellas Artes, actual sede de la Galería Nacional de Pintura.

El edificio principal, costeado por el Gobierno Nacional y encargado al arquitecto suizo Francisco Durini Cáceres, fue concebido como una colosal y sólida estructura neoclásica de tres pisos y cuatro patios interiores. En ella estarían dispuestas las oficinas administrativas de la Exposición, salones de conferencias, lujosos apartamentos para invitados especiales, y espacios para las exposiciones y/o países que no puedieran construir su propio pabellón.

Por su parte, el rey Antonio II encargó al mismo Durini la construcción de un edificio que sirviése como pabellón de exposición para la Cultura Ecuatoriana, además de para ofrecer grandes bailes y reuniones para la familia real y sus invitados. La estructura, de estilo neobarroco en el exterior y ecléctico en sus interiores, en los que se combina el neoclásico con el art-nouveau, poseía una estructura de acero que permitía amplios espacios internos y estaba inspirada en los pabellones europeos de finales del siglo XIX.

Museo Nacional de Ciencias Naturales de Ecuador

Pabellón de Botánica, actual Galería Nacional de Escultura.

El Café Concert fue construido por el portugués Raúl María Pereira y su costo fue sufragado por varios gremios de músicos y actores de Teatro de varias ciudades del país. La X Marquesa de Solanda y Villarocha colaboró con los gastos de la construcción del Pabellón de la Independencia, en la que se exhibiría parte de las colecciones históricas de los próceres independentistas ecuatorianos. Por su parte, los hermanos Aguirre-Montúfar, condes de Guachalá y Klinger, ayudaron a pagar el diseño y construcción del Pabellón de Botánica.

La Arquidiócesis de Quito sufragó los gastos de construcción de una iglesia a semejanza de la Compañía de Jesús, así como el Pabellón del Vaticano. Todas las provincias del país construyeron sus propios pabellones y adecuaron las áreas destinadas a la nación en los diferentes pabellones de especialidades. Del mismo modo, las empresas ferrocarrileras que administraban líneas de sistema ferroviario ecuatoriano costearon la construcción del Palacio de Transportes, y la Asociación de Ganaderos hizo lo propio con una plaza de toros.

Si bien la gran mayoría de edificios fueron levantados con materiales baratos para poder levantarlos después de terminada la Exposición, los que habían sido construidos por el Estado ecuatoriano fueron pensados para durar largos años y que se pudieran utilizar en otros menesteres a futuro, como el edificio principal que se había planificado para convertirse en la nueva sede del Museo Nacional.

Desarrollo Editar

La Exposición se inauguró la mañana del 10 de agosto de 1909, con la presencia del rey Antonio II y su familia, el primer ministro Carlos Freile Zaldumbide y su Gabinete de Gobierno, el Alcalde de la ciudad, las autoridades legislativas y de justicia, el arzobispo Federico González Suárez e invitados de honor internacionales, como el presidente del Comité Internacional de Exposiciones y la mayor parte de gobernantes del continente americano.

Sólo el primer día se registraron 221.000 asistentes, al menos la mitad provenientes de otros países, lo que además significó una explosión de la industria hotelera y gastronómica en toda la ciudad. Se decía que recorrer la exposición de manera rápida tomaba al menos cuatro días, y si se hacía con detenimiento se necesitaría más de una semana.

Existían más de 50 diferentes pabellones y poco más 200.000 expositores de 63 países diferentes, con mayor presencia de americanos pues la Exposición estaba direccionada precisamente a las celebraciones de Independencia del continente.

Promoción Editar

Con el fin de atraer lo más posible al público nacional e internacional, los organizadores de la exposición utilizaron todos los medios de comunicación posibles, como prensa, carteles y postales. A inicios de 1908 comenzó la promoción oficial con la emisión internacional de un primer comunicado de medios titulado La Exposición de Quito, que informaba al público sobre el progreso de los trabajos en la ciudadela y también auguraba el éxito de la futura exposición.

Se crearon carteles para la ocasión, producidos en diferentes dimensiones e idiomas, enviados a las embajadas ecuatorianas de todo el mundo para que los dispusieran en lugares estratégicos de las capitales nacionales. Estos también fueron colocados en las calles de las distintas ciudades del país.

Tres meses después de la apertura de la Exposición Universal, el Comité del Centenario organizó una visita oficial de prensa a la ciudadela, invitando a periodistas de todo el mundo y, así, promoviendo el evento para sus tres meses finales de apertura.

Participantes Editar

Estuvieron presentes 50 países expositores,más de la mitad de ellos del continente americano, pues el evento se desarrollaba precisamente para celebrar la Independencia del continente.

Posteridad Editar

La Exposición cerró sus puertas con un pomposo acto el 31 de enero de 1910, y el ciudadela permaneció cerrada durante los meses siguientes, en los que funcionó únicamente el Zoológico. Varias propuestas fueron puestas sobre la mesa del Parlamento para ocupar los distintos edificios, pero los intereses de sus financistas entraron en conflicto y se decidió comenzar a desarmar la mayor parte de ellos, dejando sólo unos cuantos.

En agosto de 1910 el Parlamento hizo oficial la entrega del edificio principal al Museo Nacional, tal como se había previsto desde un inicio, y se inició el traslado de las colecciones. Entre 1911 y 1915 el Palacio de Antonio II funcionó como sede provisional del Cabildo, mientras se terminaba el nuevo edificio en La Recoleta. Los terrenos vaciós al sur, que habían sido ocupados por pabellones desmontables y grandes jardines, fueron puestos a la venta y adquiridos en 1914 para construir una gran fábrica de textiles.

Para 1916 aún no se habían decidido los destinos de oocho edificios que aún quedaban; entonces se optó por ceder los dos ubicados al frente al Museo Nacional, y los seis de la parte posterior a la Universidad Pública de Quito, cuyo campus en el lado oriental del Ejido había ya sobrepasado su infraestructura.

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