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La guerra de Pasto fue un conflicto bélico producido en el año 1851 entre el Reino de Ecuador y la República de la Nueva Granada. Tras la firma del Tratado del Putumayo, los ecuatorianos recuperaron parte del territorio que les habían arrebatado en 1832, y que corresponde a la zona noroccidental de la provincia de Mira.

Antecedentes Editar

Modernización del Ejército ecuatoriano Editar

Como militar y miembro de una Casa Real depuesta, Antonio I comprendía que para conservar el poder en un país como Ecuador era prioritario poseer un ejército numeroso y bien armado para mantener el orden y defender el país, por lo que una de sus primeras decisiones fue reformar las fuerzas armadas para incrementar su eficacia.

Decidió modernizar el Ejército usando el modelo europeo, aprovechando la presencia y experiencia de las tropas francesas, españolas y portuguesas que habían llegado al país durante la Expedición Floreana. Los beneficios por enlistamiento, para así incrementar el número de soldados, consistían en la entrega de cuadras agrícolas en el Oriente y herramientas para trabajarlas, tal como había sucedido previamente con los soldados irlandeses que habían servido en la campaña del general Flores.

Entre 1848 y 1851 el general español Juan Antonio de Urbiztondo se encargó de reformar la Escuela Militar de Quito, época en la que se le cambió el nombre a Real Academia Militar de Ecuador, que desde 1850 comenzó a funcionar en la Hacienda Chillo-Compañía, dejada por los jesuitas tras su expulsión. Igualmente se abrió una extensión en Guayaquil dirigida por el general irlandés Leonardo Stagg en una hacienda confiscada de Daule. En ambos campus, los jóvenes cadetes aprendían idiomas (francés, portugués e inglés), realizaban ejercicios físicos y de equitación, aprendían tácticas militares y el uso de las armas. En 1849 se estableció además la Real Academia Naval de Ecuador, que funcionaba en Guayaquil y se guiaba bajo las órdenes del almirante español Saturnino Bustamante.

El núcleo central del ejército ecuatoriano estaba formado por las tropas europeas de la Expedición Floreana y los soldados locales, a los que se unieron campesinos, indígenas y algunos negros libertos. La Armada estaba al mando del almirante irlandés Thomas Wright, con gran experiencia en este campo, que modernizó los navíos existentes y aprovechó el astillero guayaquileño para la construcción de otros tantos. Con respecto a la artillería y las armas, en un inicio muchas fueron compradas a Gran Bretaña.

La crisis de Nueva Granada Editar

En 1851, los liberales neogranadinos están en el poder mediante la persona del presidente José Hilario López, que había sucedido al general Tomás Cipriano de Mosquera en abril de 1849. Los liberales, después de su derrota durante la Guerra de los Supremos, fueron indultados por Mosquera y recuperaron su fuerza, impulsados por las revoluciones europeas de 1848 que llevan a sus ideas y darles una ventaja sobre la oposición conservadora.

La Constitución fue enmendada en 1851 y la mayoría de las reformas exigidas por el público se llevaron a cabo:​ la abolición de la pena de muerte por delitos políticos, institución del jurado, la libertad de prensa, la libertad de la navegación de los ríos del interior y las fronteras, la abolición de determinados impuestos (incluyendo diezmos) y otras más en contra de la Iglesia. Esta últimas son las que causaron reacción de los círculos conservadores.

El 21 de mayo de 1851 el gobierno neogranadino decidió la abolición de la esclavitud (que no se había logrado a pesar de la ley de libertad de vientres promulgada en 1821). Todas estas reformas produjeron grandes reacciones políticas que se expresaron en dos órdenes: por una parte, un crecimiento del liberalismo, al vincular sectores populares que empezaban a disfrutar de las bondades de la democracia y que expresaron su apoyo al gobierno de una forma bastante violenta, sobre todo en las provincias caucanas, donde los recién liberados esclavos recorrían los campos derribando cercas, asaltando propiedades y castigando con sus látigos de arrear ganado a los conservadores, esto que fue conocido como "la época del perrero", fue bautizado por el gobierno de López como "los retozos democráticos".

A todo esto se unió la llamada cuestión religiosa, suscitada por el decreto del 18 de mayo de 1850 que expulsaba a los jesuitas de la Nueva Granada, que se justificó en una pragmática de 1767. El gobierno expidió después la ley que sustraía de los tribunales eclesiásticos el conocimiento de los juicios seguidos a los arzobispos y obispos por mal desempeño de sus funciones, y la que atribuía a los cabildos el nombramiento de curas párrocos. Esto produjo la protesta del arzobispo Manuel José Mosquera, quien en compañía de otros prelados fue enviado al destierro.

La revuelta de los terratenientes conservadores se concentró entonces en el sur y el oeste de la República de la Nueva Granada. El 22 de mayo de 1851 los rebeldes se pronunciaron en Patía y Timbío, reunidos después alrededor de la figura del general Julio Arboleda que intentó infructuosamente tomar la ciudad de Pasto. Los terratenientes de las provincias del Cauca, Chocó y Antioquia respaldaron el alzamiento, mientras sucedían otos en las poblaciones norteñas de Sogamoso, Mariquita, Guatavita y El Guamo.

Desarrollo Editar

El 13 de junio Julio Arboleda se presentó secretamente ante el rey Antonio I de Ecuador para solicitar su ayuda en el conflicto contra el Gobierno liberal neogranadino, ofreciendo inicialmente la cesión de las rentas de las provincias limítrofes con el Reino a cambio de armas y municiones. Formado para la guerra y de evidente carácter narcisista, el Monarca encontró en la solicitud de Arboleda un escenario perfecto para consolidarse a sí mismo como un líder de talla continental y al país como uno de los más fuertes de la región.

Antonio I contra-ofertó la anexión de las provincias a Ecuador bajo su sistema de Gobernaciones federales, por lo que Arboleda regresó a Pasto para consultarlo y aceptó 9 días más tarde. La cuidada intervención del Rey ecuatoriano ante el Parlamento, aludiendo al honor nacional mancillado por la Guerra de 1832, en la que habían tenido que ceder los territorios que ahora clamaban por su reincorporación, le valieron una casi unánime aprobación para movilizar tropas al norte y tomar posesión de las provincias. Al frente de las tropas marcharía el general Juan Antonio de Urbiztondo, y el joven general José María Urbina actuaría como su segundo al mando.

El 1 de julio estalló la guerra en el sur de Nueva Granada, con presencia de unos 2.000 hombres del ejército ecuatoriano repartido entre las ciudades de Popayán, en donde Urbiztondo se encontró con Arboleda; y Pasto, donde se hizo cargo el joven general Urbina. En Cali, en cambio, se financiaron partidas armadas debido a la distancia y el tiempo que tomaría llegar a ella. Por su parte, el Gobierno neogranadino nombró al general José María Obando como general en jefe del Ejército del Sur y al general Tomás Herrera comandante en el Valle del Cauca.

Si bien Herrera pudo aplacar gradualmente a los rebeldes caucanos y retomar la ciudad de Cali, Obando tuvo una tarea más difícil al enfrentar a un ejército ecuatoriano bien preparado desde que Antonio I había promovido políticas militares. El 11 de julio cayó finalmente la plaza de Popayán, obligando a los ecuatorianos a replegarse hacia Pasto, en donde se agruparon con el contingente que había quedado en esa ciudad. Las escaramuzas entre neogranadinos y ecuatorianos se extendieron por casi tres meses hasta que el 10 de octubre el general Obando ofreció una tregua para negociar la paz.

Consecuencias Editar

Fueron los ministros de relaciones exteriores de ambas naciones, reunidos el 15 de octubre de 1851 en la ciudad de Pasto, quienes firmaron el Tratado del Putumayo, el cual incluyó las negociaciones para establecer la frontera definitiva entre Ecuador y Nueva Granada.

Mediante este documento, los neogranadinos reconocía como territorio ecuatoriano a la zona ocupada de Tumaco (provincia de Mira) y conservaban Pasto, pero también se negoció el área oriental del departamento del Cauca, cuyas fronteras no habían quedado establecidas en el tratado de 1832. Así, se estableció como límites los ríos Putumayo y Caquetá que dejaba a Nueva Granada con más del 70% de ese territorio como compensación.

Ecuador se comprometía, además, a no extender sus fronteras más al norte en el futuro. Con el tiempo los dos países respetaron los términos del documento, convirtiendo a la Guerra de Pasto en el último conflicto armado entre ambas naciones.

En cuanto a los protagonistas, el mayor beneficiario fue sin duda el general José María Urbina, que se ganó el cargo de Capitán General de los Ejércitos del Reino, pues su prestigio había crecido en el campo de batalla al considerarle el artífice de la estrategia de escaramuzas que desgastaron al ejército neogranadino y les llevó a buscar la paz. Julio Arboleda fue nombrado jefe de la División del Putumayo, encargándose de establecer una milicia fuerte para proteger la frontera norte del país, aunque también incursionaría en la política.

El 8 de noviembre de ese mismo año, tanto Arboleda como Urbina fueron distinguidos por el Rey con la condecoración de la Orden Nacional del Cóndor, el primero en el grado de Oficial y el segundo en el de Comandante. Por otra parte el general Juan Antonio de Urbiztondo, que desde 1848 había sido reconocido con el título de Conde de Urbiztondo, fue elevado a la categoría de Marqués por su actuación en este conflicto y otros anteriores. En este conflicto también actuarían Teodoro Gómez de la Torre y un joven José María Sarasti.

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