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PRIMERA PARTE: CASA DE SU MAJESTAD EL REY Editar

CAPÍTULO I: Del Servicio de Honor del ReyEditar

Del Ministro de la Casa RealEditar

1. El primer dignidad de la Corte tiene el título de Ministro de la Casa Real, y es Gran Canciller de todas las Ordenes del Reino de Ecuador. Presta juramento en manos del Rey.

2. El cargo es temporal, pero Su Majestad puede conservar en su puesto al que lo ejerza, mientras sea de su agrado.

3. Las funciones de este cargo son honoríficas, pero Su Majestad puede señalar excepcionalmente a este empleo un honorario extraordinario y los suplementos que estime oportunos para sostener el decoro de su dignidad y categoría.

4. En todas las ceremonias y funciones oficiales, al Ministro de la Casa Real le corresponde la precedencia inmediatamente después de Sus Majestades, los Príncipes de la Familia Real, los Cardenales y Embajadores; ocupando el primer lugar entre los que componen la Casa Real, excepto en las ceremonias en que sus obligaciones le señalan un puesto determinado.

5. El cargo se corresponde directamente con los de ministros y autoridades de los departamentos.

6. A menos que no sea llamado por el Rey, su servicio en la Corte no es obligatorio sino en los días de gran ceremonia.

7. En los días de gran ceremonia, tiene a su disposición un coche de palacio, pero sin batidor.

8. Tiene bajo su dirección a todos los funcionarios y empleados de la Corte, así como todo lo concerniente a los palacios, haciendas y patrimonio de la Corona.

9. El Ministro de la Casa Real, será además el encargado de autorizar todos los pactos de la Familia Real.

10. Tiene a su cargo la dirección general de las recepciones en las grandes ceremonias y fiestas de la Corte. En caso de impedimento, delegará esta facultad en el Maestro de Ceremonias.

11. Todas las mañanas recibirá en su despacho en palacio, y a horas fijas, de los empleados superiores a su cargo, así como de los Ayudantes de Campo y Camareros de servicio, las órdenes del Rey relativas al programa del día o de la semana.

12. El Intendente de la Lista Civil le someterá todos los documentos relativos a la Casa Real, los que autorizará con su visto bueno.

13. El Intendente de la Lista Civil someterá a su firma todos los nombramientos y retiros ordenados por Su Majestad, de las personas del servicio de la Corte o de las casas de los Príncipes de la Familia Real. Los nombramientos que se dejan a la iniciativa de los grandes dignidades, se sujetarán a su aprobación.

14. Juzga en última instancia las diferencias y cuestiones que puedan suscitarse en los distintos servicios de palacio; pero si los hechos son de tal naturaleza que deban someterse a los tribunales, se procederá a ello por el respectivo canal judicial.

15. Siempre que se le encargue una misión extraordinaria, como el recibimiento de un Soberano, de un Príncipe extranjero, etc, los gastos que erogue con este motivo, se cargarán a la lista civil.

16. Como Gran Canciller de todas las órdenes del Reino, tendrá una oficina con los empleados correspondientes, para el despacho de los asuntos de esta dependencia. Todos los gastos de esta cancillería serán cubiertos por el tesoro nacional.

17. El nombramiento y remoción de los empleados de esta cancillería son de su incumbencia.

18. En el ejercicio de sus funciones, el Ministro de la Casa Real no podrá hablar al Rey de ningún asunto extraño al servicio.

19. Solo podrá ver al Rey, cuando le llame o cuando le haya pedido una audiencia por escrito.

20. Solo por escrito se podrá comunicar con el Rey, cuando resida fuera del palacio de Quito.

21. Los funcionarios agregados a título personal del Ministro de la Casa Real, no forman parte de la Corte.

Del Gran Chambelán del ReyEditar

1. El Gran Chambelán del Rey es gran dignidad de la Corte, presta juramento en manos del Rey, y ocupa el lugar que le corresponde según el reglamento del ceremonial.

2. El Gran Chambelán del Rey dirige el servicio de la Casa Real y tiene a sus órdenes a los Chambelanes de servicio y a todos los Chambelanes honorarios del Reino, quienes prestan juramento en sus manos.

3. Son de su cargo:
I. El Palacio, sus habitaciones y edificios en general.
II. La dirección de los Museos y Colecciones Reales.
III. Todo lo concerniente a las Ciencias y Bellas Artes.
IV. Decidir las cuestiones sobre alojamientos, mesas, alumbrado y gasto de leña y carbón.
V. El servicio de la cocina, de la cava y de la contabilidad.
VI. El ajuar del comedor, las vajillas y mantelería, los cubiertos de plata, etc.
VII. El cuidado de los jardines y de sus empleados.
VIII. El cuidado de la servidumbre y de su disciplina.
IX. El cuidado de los efectos mobiliarios.
X. El servicio médico, que comprende: los médicos de la Corte, los hospitales de la Corte, la botica y los baños.

5. El Gran Chambelán está encargado de la distribución de las habitaciones y alojamientos en los Palacios Reales.

6. Dispone cómo deben amueblarse las habitaciones, y ocurre al Intendente de la Lista Civil para el pago de los gastos que se eroguen con tal motivo, así como en las reparaciones, conservación y habilitación de todos los muebles necesarios, y en las ceremonias y funciones a que asista la Corte.

7. Nada puede variarse ni en la distribución, ni en el ajuar de los Palacios Reales, ni se puede sacar ningún mueble de ellos sin una orden del Gran Chambelán.

8. De la misma manera nada puede introducirse en ellos sin su conocimiento.

9. Cuida del buen estado y conservación de los edificios y habitaciones de los Palacios, así como de sus ajuares respectivos, y da parte al Intendente de la Lista Civil de las reparaciones y mejoras que necesiten.

10. Cuida también de que los alojamientos y habitaciones estén siempre en un estado perfecto de aseo, así como los patios y demás dependencias de los Palacios Reales.

11. Cuida del propio modo de la buena conservación de los jardines.

12. Distribuye las mesas, determina cuáles son las personas que deben comer en ellas, y arregla el servicio de cada una.

13. Al Gran Chambelán se le comunicarán oportunamente las órdenes que dieren Sus Majestades relativas al servicio de su mesa y de los convites que den.

14. Arregla el servicio de la mesa del Ministro de la Casa Real, en la que tienen asiento de derecho las personas del pequeño servicio de honor, que son: I. El Ministro de la Casa Real.
II. El Ayudante de Campo de servicio.
III. Los Chambelanes de servicio.
IV. Las Damas de Palacio y de Honor de servicio.
V. Los Oficiales de Órdenes de servicio.
VI. El Médico de servicio.
VII. El Capitán de la Guardia de Palacio que esté de servicio.
VIII. El Sargento del Cuerpo de Guardia.

15. El Gran Chambelán concurre en persona a recibir las órdenes del Rey sobre el servicio y las hace ejecutar por sus subalternos.

16. Avisará a Sus Majestades cuando esté puesta la comida en la mesa.

17. Formará todos los estados de los gastos, sueldos y salarios que requiera su dependencia, y los remitirá al Intendente de la Lista Civil.

18. El Gran Chambelán dará parte todos los sábados a las secretarías de los grandes dignidades de la Corte, de cuáles son los Chambelanes que entran de servicio en la semana siguiente, comunicándoles oportunamente los cambios que sobrevengan.

19. Presentará al fin de cada año la cuenta de gastos de su ramo, y el dia 1° de Noviembre el presupuesto para el año siguiente.

20. Somete al Ministro de la Casa Real, por conducto del Intendente de la Lista Civil, las propuestas de nombramientos y de licencias que sean de su cargo.

21. Todos los empleados de su dependencia prestan juramento en sus manos.

22. El Gran Chambelán no podrá hablar al Rey, en el desempeño de sus funciones, de ningún asunto extraño al servicio.

23. Solo podrá ver al Rey cuando le llame, o después de haberle pedido una audiencia por escrito.

24. Solo por escrito se podrá comunicar con el Rey cuando resida fuera del Palacio de Quito.

Del Primer Camarero del ReyEditar

1. El Primer Camarero del Rey tiene a su cuidado y bajo su responsabilidad:
I. Todos los objetos del tocador de Su Majestad.
II. Su guardaropa.
III. Su ropa blanca.
IV. Sus armas de uso.
V. Las condecoraciones, alhajas, cajas de rapé, puros y cigarros.
VI. Los relojes y estuches de viaje.

2. Cuidará de que nada falte en el bufete del Rey, de que haya siempre rapé, puros y cigarros, y de que esté bien surtido el botiquín, para lo cual el Médico del Rey le proveerá de las sustancias medicinales que sean necesarias.

3. Cuidará de que estos objetos estén siempre completos y que su renovación se haga con oportunidad.

4. Formará una lista de los proveedores de quienes deba surtirse y de los que estén encargados de hacer las reparaciones que se necesiten.

5. Formará también un inventario completo de todo lo que esté bajo su cuidado.

6. Entregará a la Intendencia de la Lista Civil, antes del día 10 de cada mes, la cuenta de los gastos de su cargo, comprobándola con los justificantes respectivos.

7. Dirigirá la servidumbre de los Apartamentos del Rey, y cuidará con severidad de que el servicio se haga pronta y eficazmente, según el reglamento relativo.

8. Prevendrá inmediatamente al Chambelán de servicio de cualquiera irregularidad, riña o delito de que pueda alguna vez hacerse culpable la servidumbre de los Apartamentos Reales.

9. Cuando esté de servicio cerca del Rey, vestirá el traje número 4.

10. Deberá hallarse todas las mañanas en la antecámara del Rey, para poder entrar en su recámara en cuanto le toque la campanilla. Después de haber recibido las órdenes, le servirá el café y en seguida pondrá sobre el bufete todos los despachos, cartas y periódicos recibidos en la noche, así como la cartera del Gabinete.

11. Avisará al Oficial de Órdenes cuando el Rey se haya levantado, y llamará al Sargento de la Guardia de Palacio que esté de servicio, cuando haya puesto el almuerzo; y después de haber recibido las órdenes relativas de Su Majestad, hará los preparativos necesarios para su tocado, lo mismo que para el baño en los días que le hayan fijado.

12. Los domingos preparará el uniforme con las condecoraciones, y entregará el libro de misa al Ugier de servicio.

13. A la hora que le hayan fijado, servirá el almuerzo del Rey en su Gabinete, acompañándole en esto otro Camarero, y cuidando de que todo lo sirvan a un tiempo.

14. Cuidará de que se asee y ventile la habitación del Rey durante el paseo de por la mañana, y de que se cambien las velas, lámparas, etc.

15. El Primer Camarero es el único que podrá asear el bufete del Emperador, y cuidará con puntualidad y rígida observancia, no solo de que no toquen, sino de que nadie se acerque al bufete, cualesquiera que sean las circunstancias.

16. Deberá quemar en persona lo que contenga la canastilla de papeles rotos.

17. Se informará una hora antes de la comida, si Sus Majestades comen solos o tienen convidados de frac o de uniforme, para disponer con tiempo el vestido correspondiente del Rey.

18. Cuidará de que enciendan las luces de las habitaciones del Rey desde que comience a oscurecer; pero él mismo encenderá las de su despacho.

19. Después de haber asistido al Rey en la hora de acostarse, pondrá en conocimiento del Oficial de Órdenes y del Sargento de la Guardia de Palacio, que el Rey se ha recogido.

20. Se asegurará de que todas las puertas de la habitación estén bien cerradas y todas las luces apagadas.

21. Cuando el Rey esté en la habitación de la Reina, el Primer Camarero encargará a la Camarera de servicio de todas las cosas que tenga que poner en conocimiento de Su Majestad.

22. Nunca entrará en la habitación del Rey sino cuando le llame; en cualquiera otra circunstancia tocará a la puerta y aguardará que le den la orden de entrar. Toda la demás servidumbre de los Apartamentos Reales hará lo mismo.

23. Guardará la llave de la escalera privada, y no permitirá que suba por ella mas que el Capitán y el Sargento de la Guardia de Palacio de servicio, el Primer Ministro del Reino, el Archivero de la Casa Real y las personas que el mismo Rey designe, prohibiendo a cualquiera otra el paso por ella.

24. Guardará siempre el mas profundo secreto sobre las personas admitidas por la expresada escalera, o detenidas para trabajar en el Despacho del Rey.

25. Toda infracción de esta orden, así como el nombre del culpable, se comunicarán inmediatamente al Capitán de la Guardia de Palacio de servicio.

CAPÍTULO II: Del Gabinete militar del ReyEditar

Del Gran Mariscal de la CorteEditar

1. El Gran Mariscal de la Corte es una gran dignidad cortesana ecuatoriana, presta juramento en manos del Rey y ocupa el lugar que se le ha designado en este reglamento del ceremonial de la Corte.

2. Es jefe del Gabinete militar del Rey, y tiene bajo sus órdenes a todos los Ayudantes de Campo y Oficiales de Órdenes.

3. El nombramiento y la remoción del Gran Mariscal dependen de la voluntad del Rey.

4. La Guardia de Palacio es independiente del servicio del Gran Mariscal de la Corte.

5. Son de su cargo:
I. Todas las presentaciones militares.
II. Las ceremonias militares.
III. El estado de las tropas con la indicación de los puntos donde se encuentran, así como la lista de los jefes y oficiales con la designación de su residencia.
IV. La oficina de planos militares.
V. La dirección del campamento militar del Rey cuando sale a campaña.
VI. Las peticiones militares.

6. El Gran Mariscal de la Corte tiene el mando de la casa militar del Rey, y en caso de ausencia o de impedimento, el Ayudante de Campo mas antiguo le sustituye en esta parte de sus atribuciones como en las demás.

7. Al Gran Mariscal de la Corte le toca arreglar lo concerniente a los alojamientos de las personas que acompañen al Rey en sus viajes y expediciones militares, así como los de la tropa y caballería que sirvan de escolta a Su Majestad.

8. El Gran Mariscal dará parte todos los sábados a las secretarías de los grandes dignidades de la Corte, de cuales son los Ayudantes de Campo y Oficiales de Ordenes que entran de servicio en la semana siguiente, comunicándoles oportunamente los cambios que sobrevengan.

9. Los funcionarios agregados a título personal al Gran Mariscal, no forman parte de la Corte.

10. No podrá hablar al Rey, en el desempeño de sus atribuciones, de ningún asunto extraño al servicio.

11. Solo podrá ver al Rey, cuando le llame o cuando le haya pedido una audiencia por escrito.

12. Solo por escrito se podrá comunicar con el Rey cuando resida fuera del Palacio de Quito.

De los Ayudantes de Campo del ReyEditar

1. Los Ayudantes de Campo del Rey pertenecen a su casa civil y militar; son nombrados por decreto real, y prestan juramento en manos del Gran Mariscal de la Corte.

2. El nombramiento y la remoción de los Ayudantes de Campo dependen de la voluntad del Rey.

3. Los Ayudantes de Campo del Rey guardarán entre sí la categoría que les corresponda según los grados que tengan en el ejército y según su antigüedad en ese grado, cualquiera que sea la fecha de su entrada en la casa del Rey. La marca de distinción de los Ayudantes de Campo es la de llevar cordones con agujeta.

4. Su turno en el servicio se fijará por el Gran Mariscal de la Corte.

5. El Ayudante de Campo de servicio manda las escoltas que estén de servicio, así como todas las tropas que tengan la honra de ser llamadas accidentalmente con ese objeto, exceptuando la Guardia de Palacio.

6. Los oficiales del ejército que estén de servicio con el Rey, no recibirán órdenes mas que del Ayudante de Campo de servicio, o de los oficiales que le representen, excepto los que mandan las guardias en los palacios.

7. Las funciones de los Ayudantes de Campo del Rey son de una naturaleza excepcional; y así como no hay misión, por elevada que sea, que no pueda serles confiada, de la propia manera no hay servicio, por subalterno que parezca, que no estén obligados a desempeñar.

8. Cuando un Ayudante de Campo reciba una orden directa del Rey, no deberá comunicarla a nadie.

9. Cuando el Rey salga en coche, el Ayudante de Campo de servicio irá en el que le siga inmediatamente, y en él ocupará el primer lugar.

10. Cuando el Rey asista en carroza a las ceremonias públicas, el Ayudante de Campo irá a caballo y se colocará a la portezuela derecha de la carroza real, en disposición de recibir en el acto las órdenes de Su Majestad.

11. Si el Rey asiste a caballo, el Ayudante de Campo de servicio se colocará inmediatamente después del Ministro de la Casa Real, y del Caballerizo Mayor.

12. En las grandes paradas y movimientos militares, los Ayudantes de Campo que acompañen al Rey, irán a una distancia conveniente para poder recibir sus órdenes con oportunidad.

13. Reciben las órdenes del Rey con el sombrero en la mano, y se las repiten después, no yendo a cumplirlas sino cuando el Rey lo mande, ya sea de palabra o con alguna señal.

14. Cualquiera que sea el grado del oficial a quien lleven las órdenes del Rey, se las comunicarán con el sombrero en la mano, y no volverán a su lugar hasta que estén seguros de que se han ejecutado.

15. Si el Rey juzgare conveniente enviar sus órdenes directamente a otro oficial distinto del que mande en jefe un punto, los Ayudantes de Campo harán saber a ese oficial que se procede de orden expresa de Su Majestad.

16. Los Ayudantes de Campo deben conocer bien las maniobras de todas las armas, a fin de ejecutar, como corresponde, las órdenes que reciban del Rey.

17. En campaña, los Ayudantes de Campo desempeñarán para con el Rey las funciones de Camareros.

18. Los Oficiales de Órdenes de servicio están inmediatamente subordinados a los Ayudantes de Campo de servicio, de quienes recibirán las órdenes de Su Majestad, a menos que el Rey no quiera comunicárselas directamente.

19. Los Oficiales de Órdenes de servicio deben estar siempre lo mas cerca posible del Ayudante de Campo de servicio.

20. Los Ayudantes de Campo se relevan cada ocho días en el servicio personal del Rey.

21. Tendrán alojamiento en el Palacio cuando estén de servicio.

22. En las audiencias y ceremonias públicas, los Ayudantes de Campo se colocarán en el lugar que les designa el ceremonial de la Corte.

23. Cuando después de recibida la orden del Rey, el Ayudante de Campo de servicio tenga que hablarle, podrá presentarse a la puerta de la habitación donde se encuentre Su Majestad, siempre y cuando el asunto sea urgente; pues cuando no lo sea, se hará anunciar por el Ugier.

24. En los viajes, los Ayudantes de Campo designados para acompañar al Rey, irán en los coches de la Casa Real.

25. Cuando el Rey resida en Palacio, el Ayudante de Campo y el Oficial de Órdenes de servicio permanecerán en el Salón de los Ayudantes, desde las nueve de la mañana hasta el momento en que Su Majestad se retire a sus habitaciones privadas.

26. Los Oficiales de la casa militar del Rey que se ausenten de su residencia o que por cualquier motivo no puedan hacer su servicio, deberán avisar oportunamente al Gran Mariscal de la Corte.

27. El número de los Ayudantes de Campo del Rey es indeterminado, y habrá siempre uno de servicio, o mas, si Su Majestad lo juzgare conveniente.

28. Desde el momento en que salga el Rey de Palacio hasta su vuelta, el Ayudante de Campo de servicio le acompañará, a menos que reciba orden de no hacerlo. Cuando no se le dé esa orden, estará siempre cerca de Su Majestad para velar por su seguridad, de la cual está encargado bajo su mas estrecha responsabilidad.

29. Cuando el Rey salga de sus habitaciones para visitar el Palacio o pasearse en los jardines, el Ayudante de Campo no deberá acompañarle, a menos que se lo mande.

30. Los funcionarios agregados a título personal a los Ayudantes de Campo, no forman parte de la Corte.

31. Los Ayudantes de Campo no se pondrán de uniforme, sino cuando el Rey esté también de uniforme.

32. Harán su servicio, por la mañana, de levita y corbata negras, y por la tarde, con el frac de la casa del Rey, corbata blanca y condecoraciones el que las tenga.

33. Cuando el Ayudante de Campo esté en presencia del Rey, no dirigirá ni devolverá saludo mas que a los miembros de la Familia Real, los Príncipes, los Cardenales, Ministro de la Casa Real y a los estandartes o banderas cuando pase delante de ellos.

34. El Ayudante de Campo del Rey conserva este título aún cuando esté empleado en otras funciones militares que le alejen de la Corte; y en cualquier lugar en que se encuentre Su Majestad podrá ser llamado a desempeñar el servicio que le corresponda cerca de él como tal Ayudante de Campo. Con cualquier uniforme que vista, usará los cordones con agujetas.

35. El Rey designará los Ayudantes de Campo que deban acompañarle y estar de servicio en sus viajes.

36. Los Ayudantes de Campo no podrán hablar al Rey en el desempeño de sus obligaciones, de ningún asunto extraño al servicio.

37. Solo podrán ver al Rey cuando los llame o cuando le hayan pedido una audiencia por conducto del Gran Mariscal.

38. Cuando el Rey habite en un sitio real y venga al Palacio de Quito, el Ayudante de Campo de servicio recibirá a Su Majestad al pié de la escalera y le precederá hasta sus habitaciones.

De los Oficiales de Órdenes del ReyEditar

1. Los Oficiales de Órdenes del Rey pertenecen a su casa civil y militar; son nombrados por decreto real, y prestan juramento en manos del Gran Mariscal de la Corte. Su nombramiento y remoción dependen de la voluntad de Su Majestad.

2. Habrá siempre un Oficial de Órdenes de servicio cerca del Rey, o mas, si Su Majestad lo juzgare necesario.

3. Los Oficiales de Órdenes tienen su lugar señalado por el ceremonial en todas las funciones de la Corte.

4. Los Oficiales de Órdenes se relevan en el servicio personal del Rey, cada veinticuatro horas en el Palacio de Quito, y cada ocho días en los sitios reales.

5. Cuando el Rey esté en Palacio, el Oficial de Órdenes no dejará nunca el Salón de espera, sino por orden suya.

6. Cuando el Rey se retire a dormir, el Oficial de Órdenes de servicio cuidará mas especialmente de la guarda de la persona del Soberano, quien le dará en este caso las órdenes que juzgue convenientes, según las circunstancias.

7. Todo despacho o comunicación que llegue en la noche para el Rey, se entregará al Oficial de Ordenes. Si alguna persona solicitare hablarle por causa grave en la noche, se dirigirá también al mismo Oficial de Órdenes.

8. Los Oficiales de Órdenes de servicio están bajo las órdenes inmediatas de los Ayudantes de Campo de servicio, quienes les comunicarán las órdenes del Rey, siempre que Su Majestad no se las dé directamente.

9. En toda circunstancia los Oficiales de Órdenes de servicio deben estar lo mas cerca posible de los Ayudantes de Campo de servicio.

10. Para que puedan ejecutar con prontitud las órdenes relativas al servicio del Rey, habrá siempre un caballo ensillado en una de las caballerizas del lugar donde resida Su Majestad.

11. Durante la permanencia del Rey en los sitios reales, el Oficial de Órdenes de servicio pedirá las instrucciones necesarias sobre la hora de la llegada de Su Majestad a la ciudad, para avisar por el telégrafo al Oficial de Órdenes en Quito, el cual tendrá cuidado de comunicar inmediatamente dichas instrucciones a todos los empleados de servicio de la semana. Este oficial se encontrará, a la llegada del Rey, al pié de la escalera para su recibimiento y precederle después hasta sus habitaciones.

12. El Rey designará los Oficiales de Ordenes que deban acompañarle en sus viajes.

13. No podrán hablar al Rey de ningún asunto extraño al servicio.

14. Solo podrán ver al Rey cuando los llame, o después de haberle pedido una audiencia por conducto de sus jefes.

CAPÍTULO III: Del Servicio Particular del ReyEditar

Del Intendente de la Lista CivilEditar

1. El Intendente de la Lista Civil es gran dignidad de la Corte, presta juramento en manos del Rey y ocupa el lugar que se le ha asignado en el ceremonial.

2. El Intendente de la Lista Civil es el tesorero de la Corona, jefe de la Seccion de Cuentas, Intendente de la Casa Real y Patrimonio y de las minas de la Corona.

3. El nombramiento y la remoción del Intendente de la Lista Civil dependen de la voluntad del Rey.

4. Tiene a su cargo la dirección superior de:
I. La administración de los bienes reales y minas de la Corona, y la contabilidad de los Palacios, Castillos, Sitios Reales y sus dependencias.
II. La oficina central de cuenta y razon del tesoro real.
III. El registro del presupuesto de la lista civil.
IV. Los empleados de la Administración central y del movimiento de caudales.
V. La Caja de los retiros de la Corte.

5. Recibe las órdenes del Rey relativas a los regalos que quiera hacer a los Monarcas, Príncipes, Embajadores y otros personajes, cuyo importe deba pagarse por su Caja, cuidando de mandarlos preparar y ajustar su precio, como lo hace con todos los objetos sometidos a su vigilancia particular.

6. Propone al Ministro de la Casa Real las pensiones sobre los fondos de la lista civil, los premios de las carreras de caballos, el fomento de las artes en su relación con la Casa Real, la concesión de patentes de proveedores reales y las demás cosas propias de su cargo.

7. Somete a la firma del Ministro de la Casa Real, todos los actos relativos al ministerio de la Casa Real, y todos los decretos y nombramientos de los empleados de la Corte, que le serán comunicados por los jefes de servicio.

8. Llevará una matrícula de los empleados y un asiento general de las multas y gratificaciones.

9. Los jefes de servicio le entregarán el día 1° de cada mes la lista de los sueldos de todos los empleados de su dependencia.

10. Cuidará de que el pago de dichos sueldos se haga antes del día 5 de cada mes.

11. Las notas de los gastos menores y de provisión ordinaria, se las entregarán con el Visto Bueno de los jefes respectivos, antes del día 10, y las pagará antes del 15.

12. Fuera de los gastos que le correspondan directamente, no deberá hacer ningún pago con cargo a la lista civil sino después de cambiar los bonos o mandatos respectivos, debidamente firmados por los jefes del servicio a que deban imputarse esos gastos.

13. El Tesorero recibirá todos los meses anticipadamente del Tesoro del Estado, la cantidad asignada para la lista civil, y no hará ningún pago sin una orden firmada del Intendente.

14. En los casos extraordinarios, el Intendent de la Lista Civil someterá al Rey, en el término conveniente, un proyecto detallado sobre la importancia y el empleo de los créditos extraordinarios que deban regularse por las autoridades competentes.

15. Forma los inventarios de todos los objetos pertenecientes a los inmuebles de la Corona.

16. Verifica todos los años los inventarios formados por cada jefe de servicio.

17. Cuida de que le entreguen el día 1° de Noviembre de cada año, los presupuestos que deben formar para el año siguiente los jefes de servicio.

18. Los gastos de correos, conducciones, telégrafos, periódicos, bibliotecas y abastecimiento de todas las oficinas de la Corte, son de su incumbencia.

19. La correspondencia oficial del Ministro de la Casa Real, corre por la oficina de la Intendencia.

20. Entregará al Rey todos los meses una suma, que se fijará después en el presupuesto, para gastos imprevistos.

21. El presupuesto que forme se dividirá en ordinario y extraordinario.

22. Dará todos los meses al Rey un informe sobre su administración.

23. Al fin de cada año el Rey determinará la inversión que deba darse a las sumas sobrantes.

24. Pagará de los fondos destinados a actos de beneficencia, los mandatos que reciba directamente del Rey o de su Gabinete.

25. El Primer Camarero del Rey entregará cada mes al Intendente, la cuenta mensual documentada de los gastos personales de Su Majestad.

26. Toda persona de la Corte que tenga que hacer algún gasto en el servicio, presentará su cuenta al jefe de quien dependa, para que si la encuentra arreglada le ponga su Visto Bueno, a fin de que, con este requisito, la pague la Intendencia.

27. Presentará al fin de cada año la cuenta de los gastos de su Oficina, y el 1° de Noviembre su presupuesto para el año siguiente.

28. Somete al Ministro de la Casa Real las propuestas de los nombramientos de su cargo.

29. Todos los empleados de su dependencia prestan juramento en sus manos.

30. No podrá tratar con el Rey en el desempeño de sus funciones, de ningún asunto extraño al servicio.

31. Solo podrá ver al Rey cuando le llame, o cuando le haya pedido una audiencia por escrito.

32. Solo por escrito se podrá comunicar con el Rey cuando resida fuera del Palacio de Quito.

Del Secretario del ReyEditar

1. El Secretario del Rey es nombrado por decreto real, pertenece a la casa civil del Rey y presta juramento en manos de Su Majestad.

2. Su nombramiento y remoción dependen de la voluntad del Rey.

3. Tendrá alojamiento en Palacio.

4. Son de su cargo los trabajos de la oficina, y despachará los asuntos que le encomiende Su Majestad.

Del Tesorero de la Casa RealEditar

1. El Tesorero de la Casa Real se nombra por decreto real y pertenece a la casa civil del Rey; presta juramento en manos del Intendente de la Lista Civil y ocupa el lugar que le señala el ceremonial.

2. Tiene a su cargo la correspondencia directa con los administradores de los sitios reales de ultramar, acordando previamente con el Rey en persona todo lo que ocurra.

3. Tiene asimismo a su cargo el despacho de todos los pedidos que puedan hacer de Europa.

4. Tiene también a su cargo la caja imperial y la particular del Rey.

5. La cuenta y razón del movimiento de la caja se arreglará según las instrucciones y bases fijadas por la Intendencia de la Lista Civil, para cuyo fin recibirá las órdenes directamente del jefe de dicha oficina.

6. El Tesorero no pagará ninguna cuenta sin el visto bueno del Intendente de la Lista Civil.

7. Exigirá que las cuentas que deba pagar estén extendidas en el papel sellado correspondiente.

8. Solo al Rey y al Intendente de la Lista Civil, dará cuenta del estado que guarde la caja.

9. La rectificación del estado que guarde la caja, solo la podrá hacer el Intendente de la Lista Civil de orden del Rey.

10. Estará siempre listo para acompañar al Rey en sus viajes.

11. Cuando salga de su habitación o de su despacho, dejará dicho dónde se le debe encontrar.

Del Archivero RealEditar

1. El Archivero Real es al mismo tiempo empleado del Estado y oficial civil de la Casa Real. Ocupa el lugar que le señala el ceremonial.

2. Presta juramento en manos del Rey, de quien dependen su nombramiento y remoción.

3. Como el desempeño de sus funciones le obliga a estar cerca del Rey, tendrá alojamiento en Palacio para él y su familia, y un cuarto en los sitios reales.

4. Las obligaciones principales del Archivero Real, son: guardar una reserva suma con todo el mundo, y observar la mayor exactitud, un orden sistemático y gran prontitud en el despacho de su oficina, debiendo tener un completo conocimiento del estado en que se encuentra el archivo.

5. Tendrá cuidado de llevar apunte exacto de los días de salida y de llegada de los vapores de ultramar, dando con oportunidad aviso al Rey de la salida eventual de otros buques, y recogiendo para su despacho la correspondencia particular del Rey.

6. Tendrá a su cuidado la clave y la cifra, siendo de su incumbencia el despacho de los partes en cifra, y descifrar los que se reciban de la misma manera.

7. En su calidad de Archivero Real pertenece al Gabinete, sin tener que ocuparse en él mas que en arreglar los documentos pertenecientes al archivo del Rey, según las instrucciones que se le darán sobre el particular.

8. Siempre llevará consigo la llave del archivo.

9. Solo por acuerdo del Rey recibirá del Primer Ministro del Reino, o le entregará, los documentos del archivo, mediante el recibo correspondiente.

10. Los documentos marcados por el Rey con la palabra Reservado, se archivarán bajo sello, y no se entregarán ni al Primer Ministro del Reino.

11. Cuidará de llevar un registro exacto del archivo, y sacará una copia para el Rey. El registro se dividirá en secciones, y éstas en párrafos numerados, según las materias de que traten los documentos archivados.

12. El Archivero se presentará a recibir órdenes del Rey todos los días, por la mañana y por la noche.

SEGUNDA PARTE: CASA DE LA REINA CONSORTE Editar

CAPÍTULO I: Del Servicio de Honor de la ReinaEditar

De la Dama MayorEditar

1. La Dama Mayor de la Reina Consorte tiene a su cargo todas las presentaciones de las ecuatorianas, según las reglas siguientes:

PRIMERA. Las señoras que por la ley de precedencias pueden ser presentadas a la Reina, lo serán en virtud de una petición que harán al efecto, la que también se necesita para obtener audiencias particulares. La petición debe hacerse por escrito a la Dama Mayor, quien la someterá a la aprobación de la Reina y le pedirá sus órdenes. Si en consecuencia de dichas órdenes la Dama Mayor presenta a la Señora, se quedará en la Cámara Real; pero si quien la introduce es la Dama de Honor o la Dama de Palacio de servicio, entonces la que sea, se quedará en la pieza contigua hasta que salga la Señora.

SEGUNDA. Las señoras que no estén comprendidas en la ley de precedencias, podrán ser admitidas eventualmente en audiencia por la Reina, para lo cual se inscribirán sus nombres en el registro del Ministro de la Casa Real, de cuya inscripción se pasará una copia a la Dama Mayor, a fin de que, en caso de que alguna de esas señoras solicite una audiencia, pueda la Dama Mayor informar de ello a la Reina y recibir las órdenes que tenga a bien darle.

TERCERA. Las señoras que no estén comprendidas en la ley de precedencias ni inscritas en el registro mencionado, necesitarán, ademas del beneplácito del Ministro de la Casa Real, de una recomendación escrita de una Dama de Honor y de un permiso especial de la Reina para ser recibidas.

2. Las extranjeras serán presentadas, en las funciones de la Corte, por la esposa de su Ministro respectivo, y en defecto de ésta solamente, y por solicitud del expresado Ministro, las presentará la Dama Mayor. Sin embargo, no podrán tener entrada en la Corte ni obtener audiencias particulares de la Reina, sino por conducto de su legación, la que hará la solicitud respectiva y dará los informes conducentes.

3. La Dama Mayor dará un apunte al Gran Chambelán de la Reina, de los nombres de las señoras presentadas, para que los inscriba en un registro, que llevará al efecto, anotando en él las observaciones convenientes.

4. La Dama Mayor desempeñará las funciones que le señala el ceremonial, en las audiencias de solemnidad, en los recibimientos de Príncipes, diplomáticos y embajadores, y en todas las grandes ceremonias.

5. La Dama Mayor se hará anunciar a la Reina por las criadas si está en su tocador, o por el Ugier de servicio si está en el salón. También puede comunicarse por escrito con la Reina cuando el asunto no exija que se trate de palabra. Sin embargo, cuando la Corte resida en la capital, se informará de los días y de las horas en que deba pedir sus órdenes a la Reina.

6. La Dama Mayor no vivirá en Palacio, ni comerá en él sino cuando la conviden. Siempre que la Reina le señale una hora para el servicio, irán a buscarla en un coche de la Corte y la llevarán a su casa del mismo modo.

7. Comunicará las órdenes de la Reina a las Damas de Honor, previniendo a la que le toque entrar de servicio. Tendrá cuidado de entregar la cifra a las que sean nombradas, y servirá de conducto para que lleguen a conocimiento de la Reina las observaciones, impedimentos o dificultades que tengan las Damas de Honor para desempeñar su servicio, arreglándolo de acuerdo con la Reina.

8. Prevendrá a las Damas de Palacio cuándo le toca entrar a cada una de semana, y le dará las instrucciones necesarias. Las Damas de Palacio estarán siempre a sus órdenes.

9. Comunicará al Gran Chambelán de la Reina cuáles son las Damas de Honor y de Palacio que deben entrar de servicio.

10. El cargo de Dama Mayor es honorífico, pudiendo su conservación depender de los cambios del ministerio. En caso de impedimento de la titular, la primera Dama de Honor desempeñará sus funciones.

Del Gran Chambelán de la ReinaEditar

1. El Gran Chambelán de la Reina Consorte es gran dignidad de la Corte; presta juramento en manos del Rey; nombra a los empleados de la Casa de la Reina; recibe todas las solicitudes de audiencia que los señores dirijan a la Reina, y las contesta, previo el acuerdo correspondiente, indicando el día, la hora y la clase de recibimiento que deba hacerse. Las categorías en estos recibimientos serán las mismas que para las señoras.

2. En caso de audiencia de solemnidad y de presentación, deberá introducir al individuo que las motive; pero cuando se trate de una audiencia sencilla, el Chambelán de servicio le introducirá y se quedará en la sala contigua hasta que salga la persona interesada.

3. Pasarán por conducto del Gran Chambelán de la Reina todas las comunicaciones oficiales y oficiosas que medien entre la Casa de la Reina y los Dignidades de la Corte.

4. Recibirá de la Reina directamente, o por conducto del Chambelán de servicio, las órdenes del modo siguiente: todas las mañanas, las órdenes relativas al servicio diario; y los sábados, las relativas a la semana venidera. Cuando la Reina no pueda atender al servicio de su Casa, lo encargará al Gran Chambelán, de quien recibirá las órdenes correspondientes el Chambelán de servicio.

5. El Gran Chambelán de la Reina comunicará al Ministro de la Casa Real, las órdenes o los deseos de la Reina, y al Caballerizo Mayor sus resoluciones de cada día, relativas a paseos y salidas en carruaje o a caballo, a fin de que pueda disponer oportunamente los coches y los caballos. En esta comisión le podrá reemplazar el Chambelán de servicio. Cuando se trate de una salida que requiera mayores preparativos, tomará sus disposiciones con algunos días de anticipación.

6. En caso de viaje, pedirá órdenes a la Reina para la formación de su séquito.

7. El Gran Chambelán de la Reina llevará un registro de las presentaciones de los señores y señoras, y comunicará a la Dama Mayor lo que le corresponda saber sobre este particular; formará una relación detallada de cada recibimiento solemne o visita de Soberano a Soberana, autorizándola con su firma, y presentará al fin de cada año a la Reina la colección de aquellas que deban servir para el nuevo ceremonial.

8. Solo comerá en Palacio cuando le conviden. Tendrá su despacho en él, pero no alojamiento.

9. Cuando la Reina salga de gala sin el Rey, la acompañará de derecho, yendo en el coche que la preceda.

10. Cuidará de que le manden con anticipación de la oficina del Maestro de Ceremonias, todas las listas de los convidados a las comidas, bailes y tertulias, así como los programas de todas las funciones, para entregárselos a la Reina. También se encargará de tomar todas las noticias que sean convenientes de las personas que deban presentarse a la Reina, o con las que tenga que hablar; sobre lo cual extenderá un informe.

11. Cuando la Reina desee comer en sus habitaciones o dar algunas funciones en su nombre sin el Rey, el Gran Chambelán dirigirá las invitaciones, y en las comidas se colocará en medio de la mesa, enfrente de Su Majestad Consorte, precediéndola al entrar y al salir con el Chambelán de servicio. Este último ocupará entonces el extremo de la mesa.

12. Dará parte todos los sábados a las secretarías de las Grandes Dignidades de la Corte, de cuáles son las personas que entran de servicio con la Reina en la semana siguiente, comunicándoles oportunamente los cambios que sobrevengan.

De las Damas de HonorEditar

1. El número de las Damas de Honor de la Reina Consorte es ilimitado.

2. Reciben por conducto de la Dama Mayor la cifra de la Reina y su nombramiento firmado por Su Majestad Consorte.

3. Entran de servicio cada ocho días, tienen una habitación en Palacio para estar allí a las horas que indique la Reina, y un asiento en la mesa del Ministro de la Casa Real, para cuando avisen que se quedarán a comer en Palacio.

4. Las Damas de Honor acompañarán a la Reina al paseo, al teatro o a donde quiera ir. Se relevan en el servicio los domingos, en cuyo día la Dama que entra asistirá también a la misa, así como cuando la Corte la oiga en cuerpo.

5. Las Damas de Honor de las Provincias harán el servicio en su residencia, o en Quito cuando vengan a la Corte. No obstante, la Reina podrá nombrar de entre las Damas de la capital, las que la deban acompañar en sus viajes, en cuyo caso recibirán éstas una indemnización proporcionada a la distancia y a los gastos que eroguen con tal motivo.

6. Cuando la Corte esté de jornada en algún Sitio Real, la Dama de servicio podrá ir a desempeñar en él sus funciones, ya sea quedándose a dormir en el sitio, o yendo todos los días de la ciudad en un coche de la Corte a la hora que le señalen. Este coche estará también a su disposición para volverse a su casa.

7. Cuando las Damas de Honor vayan a los Sitios Reales, se podrá prolongar el tiempo de su servicio, para que puedan combinar mejor su estancia fuera de la capital.

8. Durante la permanencia de la Corte en la capital, la Dama Mayor designará seis Damas de Honor para que asistan a las grandes ceremonias.

De las Damas de PalacioEditar

1. Las Damas de Palacio de la Reina Consorte vivirán en Palacio y disfrutarán del derecho de mesa y coche.

2. Se sucederán en el servicio por semanas, una cada vez, comenzando los domingos. La que esté de servicio no deberá salir de Palacio sin previa licencia de la Reina.

3. La Dama de Palacio estará siempre a la disposición de la Reina para acompañarla a caballo, en coche y a oír misa, y para leerle cuando lo desee.

Del Chambelán de ServicioEditar

1. El Chambelán de Servicio de la Reina Consorte es nombrado por el Gran Chambelán del Rey para que cada semana realice el servicio de la Reina, y el Gran Chambelán de la Reina le prevendrá de cuando deba entrar a ejercer sus funciones, avisándole a la Reina con una semana de anticipación.

2. Comenzará su servicio el domingo, asistiendo a la misa de Su Majestad Consorte, para recibir después, del Chambelán saliente, las órdenes de la Reina.

3. Tendrá una pieza de servicio en Palacio.

4. Introducirá a los Señores que reciba la Reina; la acompañará a oír misa, a caballo, al teatro y adonde quiera que se lo mande.

5. Irá a Palacio a las horas fijadas y se quedará el tiempo que requiera su servicio.

6. Tiene derecho de comer en Palacio, pero puede dejar de hacerlo cuando guste.

7. Cuando la Reina salga a caballo o en coche, la esperará en el salón; al presentarse Su Majestad Consorte, se adelantará a bajar la escalera para ofrecerle el puño, tanto al subir como al apearse del coche; en seguida subirá en el carruaje que preceda al de la Reina a fin de recibirla cuando llegue al lugar donde vaya, a menos que no desee que la siga a caballo, al estribo del coche, cuando salga en carretela abierta. A la vuelta seguirá a la Reina hasta llegar al primer salón, en donde le pedirá sus órdenes por conducto de la Dama que la acompañe.

CAPÍTULO II: Del Servicio Particular de la ReinaEditar

Del Secretario de la ReinaEditar

1. El Secretario de la Reina Consorte es oficial civil de la Casa Real, y presta juramento en manos del Gran Chambelán de la Reina.

2. Será también Intendente de la Lista Civil de la Reina; llevará la contabilidad de todos los fondos de la dotación de su Casa; pagará sus cuentas particulares; hará los pedidos de las cosas que desee la Reina, y ejecutará todas las órdenes que le diere.

3. Cuidará de dar curso a las peticiones y solicitudes de limosnas que dirijan a la Reina.

4. Las solicitudes para que interceda la Reina pidiendo perdón o conmutación de pena, las enviará al Gabinete del Rey.

5. Las solicitudes de recomendación para destinos o de cualesquiera clases que sean que correspondan al gobierno del Estado, las mandará con apostilla impresa al ministro del ramo respectivo, previo acuerdo de la Reina, para que informe sobre ellas.

6. Entrará en correspondencia con el Gabinete del Rey para obtener informes seguros y confidenciales sobre los peticionarios, y con el Limosnero Mayor para lo referente a las solicitudes de las iglesias y de los conventos.

7. Tres veces por semana someterá a la aprobación de la Reina una lista de las limosnas y las minutas de las contestaciones que deba dar, quedando encargado de la distribución de las caridades que haya determinado hacer la Reina.

8. Contestará las cartas dirigidas a la Reina, tales como las referentes a dedicatorias de libros, solicitudes de patentes, de títulos de proveedores y otras del mismo tenor, previo acuerdo de la Reina.

9. Se encargará de los pedidos de libros y de su encuadernación, de las suscripciones a los periódicos y revistas, formando el catálogo respectivo.

De la Directora del GuardaropaEditar

1. La Directora del Guardaropa de la Reina Consorte tiene a su cargo el servicio interior de la habitación de la Reina, y no tiene que darle cuenta mas que a ella de su desempeño.

2. Examina las cuentas de los gastos particulares de la Reina, como de tocado y adorno, y con su visto bueno las pasa al Secretario.

3. Tiene bajo su cuidado el guardaropa por entero, los vestidos, la ropa blanca, los encajes y las prendas de la Reina, guardando las llaves de todo.

4. Vigila el servicio de las camareras, doncellas y criadas subalternas, y les da las instrucciones convenientes a su buen desempeño.

5. Asiste a la Reina cuando se viste de Corte, y todas las mañanas se presenta en su tocador a recibir órdenes.

6. Habrá camareras, doncellas de servicio y criadas subalternas. Una camarera, una doncella y una criada subalterna, estarán de servicio al mismo tiempo, y las otras libres. Habrá una criada de cuarto para el servicio de la alcoba; dos criados para limpiar y barrer, y otro encargado del alumbrado; estos criados pertenecerán a la servidumbre de Palacio y no al servicio particular de la Reina. El relojero registrará cada ocho días los relojes. Fuera de esta servidumbre, nadie entrará en la alcoba.

7. La demás servidumbre que se necesite en la Casa de la Reina, se nombrará por el Gran Chambelán del Palacio, de la servidumbre de la Casa Real, ocupándose exclusivamente los nombrados en ese servicio particular.

TERCERA PARTE: SERVICIO DE LA CORTE Editar

CAPÍTULO I: Del Servicio de CeremoniasEditar

Del Maestro de CeremoniasEditar

1. El Maestro de Ceremonias es gran dignidad de la Corte, presta juramento en manos del Rey y ocupa el lugar que le asigna el reglamento del ceremonial de la Corte.

2. Son de su incumbencia:
I. El ceremonial de la Corte.
II. Las presentaciones.
III. Las audiencias.
IV. Las invitaciones.
V. Los bailes, fiestas y conciertos.
VI. Decidir sobre las cuestiones de precedencia y rango de la Corte.
VII. Decidir sobre las mismas cuestiones respecto del Cuerpo Diplomático.
VIII. Los teatros imperiales.
IX. Los duelos de Corte.

3. Ademas, arregla los proyectos de las ceremonias, determina el lugar y el tiempo en que deban celebrarse, el orden que haya de seguirse, y las formalidades que deban observarse, asignando a cada cual el sitio o asiento que le corresponda con arreglo a las localidades y al orden de precedencia combinado con las necesidades del servicio.

4. El Maestro de Ceremonias recibirá todas las mañanas las órdenes del Rey relativas a cada día, y el sábado, las de la semana, bien sea directamente o por conducto del Ayudante de Campo de servicio.

5. Cuando el Rey no pueda atender al servicio de la Casa Real, lo encargará al Ministro de la Casa Real, de quien recibirá entonces el Maestro de Ceremonias las órdenes respectivas.

6. Comunicará por su Secretaría a los otros empleados de la Corte las órdenes del Rey, para que estos a su vez las pongan en conocimiento de sus subalternos, a fin de que no se entorpezca el servicio de cada día.

7. Cuando sea necesario, para arreglar las formalidades de una gran ceremonia, conferenciar con los otros empleados superiores de la Corte, la conferencia se celebrará en el despacho del Maestro de Ceremonias.

8. Cuando el Rey ordene una función extraordinaria, el Maestro de Ceremonias preparará el proyecto de ella y lo someterá a su aprobación.

9. Aprobado que sea el proyecto, el Maestro de Ceremonias mandará copias firmadas del ceremonial a la Reina, a los Príncipes presentes, a las damas de la Reina, a los ministros y a las oficinas superiores de la Corte.

10. Al Maestro de Ceremonias le toca prescribir el traje con el que se debe asistir a las solemnidades de la Corte, determinando si es de gran gala o de media gala, fijando también el de la servidumbre de Palacio.

11. Le corresponde mandar al Dibujante y Decorador de la Corte que saque los diseños necesarios para la disposición de las grandes solemnidades, cuyos diseños someterá a la aprobación del Emperador.

12. Asimismo le toca disponer que un arquitecto levante los planos de las obras que deban hacerse en el local destinado a la celebridad de una función.

13. Cuando haya convenido provisionalmente en esos planos, los someterá a la aprobación del Rey, y una vez aprobados los remitirá para su ejecución al Gran Chambelán.

14. El día de la función el Maestro de Ceremonias cuidará del puntual cumplimiento de todas las partes del ceremonial, permaneciendo mientras dure el acto, delante y cerca del Rey para recibir sus órdenes cuando el caso lo requiera.

15. En todo lo que tenga relación con las ceremonias públicas en que intervenga el Gobierno, se pondrá de acuerdo con el Primer Ministro del Reino para su celebración.

16. En todo lo relativo a la celebración de las funciones religiosas, se pondrá de acuerdo con el Limosnero Mayor.

17. Cuando los grandes cuerpos del Estado deban concurrir al Palacio Real, ya sea en Cuerpo o por medio de diputaciones, se dirigirán al Maestro de Ceremonias para que reciba del Rey las órdenes correspondientes a su recepción.

18. Obtenida la venia del Rey, el Maestro de Ceremonias los introduce, los anuncia y los presenta.

19. El Maestro de Ceremonias solo ejercerá para con la Reina alguna función de su ministerio, cuando reciba para ello orden expresa del Rey; en cualquier otro caso el Gran Chambelán de la Reina y su Dama Mayor son quienes están encargados del desempeño de tales funciones.

20. Cuando un Príncipe, un Embajador o un Ministro extranjero obtengan una audiencia particular, el Maestro de Ceremonias, después de recibir las órdenes del Rey, las trasmitirá a las personas que se digne nombrar para que asistan a dicha audiencia.

21. Cuando la audiencia sea secreta, el Maestro de Ceremonias se retirará de la sala después de haber introducido al Príncipe, Embajador o Ministro extranjero.

22. El Maestro de Ceremonias extenderá en un libro, con la mayor exactitud y autorizándolas con su firma, las actas relativas a cada introducción solemne u ordinaria, y a cada ceremonia. Al fin del año presentará al Emperador la colección de aquellas actas cuya recopilación deberá formar el nuevo ceremonial.

23. Además de este libro de actas, el Maestro de Ceremonias llevará otros para la correspondencia relativa a las introducciones y a las personas admitidas en la Corte, y para la que siga sobre las ceremonias e invitaciones. También llevará en debida forma la contabilidad de su oficina.

24. Cuando el Rey ofrezca bailes, comidas, fiestas o conciertos, o en cualquiera otra función de la Corte, las invitaciones se harán en nombre de Su Majestad por el Maestro de Ceremonias.

25. En las comidas recurrirá al Rey para saber qué personas deberán sentarse al lado de Sus Majestades y de los miembros de la Familia Real, y después fijará el lugar de las demás personas convidadas.

26. Cada vez que el Rey asista a una ceremonia, al teatro o a cualquier otra función, el Maestro de Ceremonias irá en la comitiva en el coche de los Oficiales de servicio que preceda al de Su Majestad.

27. Cuando el Rey habite en un sitio real y venga al Palacio de Quito, el Maestro de Ceremonias, el Ayudante de Campo, el Chambelán y el Oficial de Órdenes de servicio recibirán a Su Majestad al pié de la escalera y le precederán hasta sus habitaciones.

28. Cuando el Rey reciba a los cuerpos o funcionarios públicos que deben prestar juramento en sus manos, el Ministro del ramo respectivo asistirá a la ceremonia del juramento.

29. Lo mismo sucederá en la presentación de las credenciales de los Ministros extranjeros nuevamente acreditados que sean recibidos por el Jefe del Estado con el ceremonial prescrito.

30. El Maestro de Ceremonias presentará al fin de cada año la cuenta de ingresos y gastos de su oficina y el presupuesto para el año siguiente.

31. Someterá al Ministro de la Casa Real por conducto del Intendente de la Lista Civil, las proposiciones de los nombramientos de su incumbencia.

32. Todos los empleados de su oficina prestan juramento en sus manos.

33. No podrá tratar con el Rey en el desempeño de sus funciones, de ningún asunto extraño al servicio.

34. Solo podrá ver al Rey cuando le llame o cuando le haya pedido una audiencia por escrito.

35. Solo por escrito se podrá comunicar con el Rey cuando resida fuera del Palacio de Quito.

Del Secretario de CeremoniasEditar

1. El Secretario de Ceremonias se nombra por decreto real y pertenece a la casa civil del Rey; presta juramento en manos del Maestro de Ceremonias, y ocupa el lugar que le señala el ceremonial.

2. Su nombramiento y remoción dependen de la voluntad del Rey.

3. En caso de enfermedad, ausencia o vacante del Maestro de Ceremonias, desempeñará sus funciones, sin que por ello tenga derecho a ocupar otro lugar que el que le corresponde como Secretario de Ceremonias.

4. Tendrá a su cargo la oficina de la secretaría del Maestro de Ceremonias, y bajo su dependencia a los empleados necesarios para su despacho.

5. La naturaleza de su servicio no permite que se le señalen horas fijas de asistencia a su oficina; pero estará siempre listo para lo que ocurra.

6. Formará listas de las personas distinguidas del país y de los extranjeros notables.

7. Llevará un registro general de las personas que se convidan a las funciones de Palacio y de las señas de sus casas.

8. Vigilará las labores de los empleados de su oficina.

9. Dispondrá que se hagan las impresiones, que se extiendan las cartas y papeletas de invitación, y cuidará de su eficaz repartimiento.

10. Se proveerá de los objetos necesarios para la oficina; llevará la correspondencia general diaria; cuidará de la exactitud con que deben trascribirse los documentos en los registros, y del orden y buen arreglo en los archivos.

11. Dará diariamente parte al Rey del estado en que se encuentren las personas notables enfermas.

Del Dibujante y Decorador de la CorteEditar

1. Es empleado de la Casa Real y está a las órdenes del Maestro de Ceremonias, así como del Gran Chambelán.

2. Preparará, según las instrucciones que reciba del Maestro de Ceremonias, los dibujos siguientes:
I. Los de los uniformes de las diferentes categorias.
II. Los de los planos para las ceremonias y fiestas de la Corte, marcando con exactitud los lugares de cada categoría, de conformidad con el ceremonial de la Corte.
III. Ademas, propondrá las decoraciones y adornos que deban hacerse para las ceremonias y fiestas de la Corte.

3. Hará de orden del Gran Chambelán los dibujos siguientes:
I. Los que sean necesarios para decorar los Palacios Reales y todos los edificios de la Corte.
II. Los relativos a adornos y ornamentos de los salones, cuartos, escaleras, patios y demás dependencias de los Palacios Reales.
III. Sacará también los planos para el arreglo de los edificios de la Corte, y formará los dibujos de los muebles que deban servir para su ajuar.

4. Formará los presupuestos de los gastos que requiera la ejecución de esos planos, y los entregará con la debida oportunidad al Maestro de Ceremonias o al Gran Chambelán para que estos a su vez los remitan a la Intendencia de la Lista Civil.

5. Deberá entregar con anticipación sus dibujos y planos al Maestro de Ceremonias o al Gran Chambelán para que estos los sometan a la aprobación del Rey.

6. Tendrá a su cargo la dirección artística en la ejecución de los expresados dibujos y planos, de cuyo exacto cumplimiento cuidará, dejando la parte que sea de construcción al arquitecto.

7. Tendrá también a su cargo el guardamuebles y llevará un inventario escrupuloso de cuanto contenga.

8. Propondrá la distribución y colocación de los muebles y objetos de arte.

9. Cuidará del buen estado y pronta reparación de los muebles y objetos de arte de los Palacios y Sitios Reales, y edificios de la Corte.

10. Cuidará de presentar oportunamente todos los años, al Gran Chambelán, los presupuestos de los gastos que deban hacerse para reparar y renovar los objetos que lo requieran.

11. Cuidará ademas de la dirección artística del ornato de las ceremonias y fiestas de la Corte.

12. Deberá asistir a las ceremonias y fiestas de la Corte en el traje que se le señalará para que pueda, en caso necesario, recibir y ejecutar las órdenes que le dé el Gran Maestro de Ceremonias.

13. Si las ceremonias y fiestas tuvieren lugar fuera de los Palacios Reales, tendrá el dibujante y decorador, según las órdenes del Maestro de Ceremonias, que ponerse con anticipación de acuerdo con las autoridades competentes para examinar los dibujos y diseños de las obras que se deban hacer.

CAPÍTULO II: Del ChambelanatoEditar

Del Director del ChambelanatoEditar

1. El Director del Chambelanato es nombrado por decreto real, pertenece a la casa civil del Rey, y presta juramento en manos del Gran Chambelán del Rey.

2. Su nombramiento y remoción dependen de la voluntad del Rey.

3. En caso de enfermedad, ausencia o vacante del Gran Chambelán del Rey, le sustituye en sus funciones, sin que por ello tenga derecho a ocupar otro lugar que el que le corresponde en el ceremonial por su propio cargo.

4. El Director del Chambelanato es jefe de la oficina del Gran Chambelán y tiene todos los dependientes de ella a sus órdenes.

5. Todos los días recibirá, a las siete de la mañana, las relaciones del día anterior, del Mayordomo, del Vigilante de Palacio, y de los demás dependientes de su cargo, comunicando en dicha hora las órdenes del día.

6. En el despacho del Director del Chambelanato se depositarán los inventarios del Palacio, los cuales deben llevarse con la mayor exactitud.

7. Visita y manda visitar los diferentes alojamientos, con el fin de cerciorarse de que están en buen estado y de que las personas que los habitan no cometen ningún daño ni abuso perjudicial al orden y buen régimen que deben reinar en ellos.

8. Visita también las cavas, comedores, mantelería, despensas, leñeras y carbonerías para cerciorarse de que todo está en orden y buen estado.

9. El Director del Chambelanato tendrá en su despacho los dependientes necesarios.

10. Los domingos y los jueves de cada semana, recibirá a las ocho de la mañana, a los criados que tengan quejas o reclamaciones que alegar.

11. La naturaleza de su servicio no permite que se le señalen horas fijas de asistencia a su oficina; pero estará siempre listo para lo que ocurra.

12. Tendrá bajo su inmediata vigilancia todas las obras que se hagan en Palacio.

De los ChambelanesEditar

1. Los Chambelanes son oficiales civiles de la Casa del Rey, y prestan juramento en manos del Gran Chambelán del Rey.

2. El nombramiento y la remoción de los Chambelanes dependen de la voluntad del Rey.

3. Los Chambelanes guardarán entre sí el lugar que les corresponda según su antigüedad en el servicio del Rey.

4. Los Chambelanes llevarán en el lado derecho de la casaca, como insignia de su cargo, la cifra del Rey con la corona real.

5. Dependen del Gran Chambelán, que los citará a todos para que asistan a las grandes ceremonias, y que nombrará a los que se releven en el servicio de honor de Sus Majestades.

6. Habrá siempre en Palacio un Chambelán de servicio del Rey, que se relevará cada ocho días.

7. El Chambelán de servicio está encargado de introducir a las personas que deban ser recibidas por el Rey.

8. El Chambelán de servicio es el único que manda en las habitaciones; tiene bajo sus órdenes los Ugieres, Camareros y demás personas agregadas al servicio, debiendo cuidar de que todos estén en su puesto.

9. Debe cuidar también del buen orden y arreglo de todo lo que haya en las grandes habitaciones y en la pieza de honor del Rey.

10. El Chambelán de servicio se releva todos los domingos a las diez de la mañana; el que sale debe informar al que entra de las órdenes que el Rey haya dado para la semana siguiente.

11. El Chambelán de servicio ocupará una pieza, que no sea de paso, donde permanecerá dispuesto a cumplir lo que se le mande.

12. Debe estar en Palacio a la hora indicada por el Gran Chambelán, y se retirará cuando acabe su servicio; pero dejando dicho dónde se le ha de encontrar cuando no esté en Palacio.

13. El Rey designará los Chambelanes que deban acompañarle y estar de servicio en sus viajes.

14. El Chambelán de servicio comunicará todas las mañanas al Ministro de la Casa Real, las órdenes y disposiciones de Sus Majestades.

15. Los días de audiencia, el Chambelán de servicio anuncia a las personas que la hayan obtenido, y las introduce a presencia del Soberano, para lo cual recibirá del Gabinete del Rey, con la debida anticipación, una lista por duplicado de las personas que deberán ser recibidas: un ejemplar de dicha lista será para Su Majestad y el otro para el Chambelán de servicio.

16. En las grandes recepciones es obligatoria la asistencia de los Chambelanes.

17. No podrán hablar al Rey en el desempeño de sus obligaciones, de ningún asunto extraño al servicio.

18. Solo podrán ver al Rey cuando los llame o después de haberle pedido una audiencia por conducto del Gran Chambelán.

CAPÍTULO III: De la MayordomíaEditar

Del Mayordomo Mayor de PalacioEditar

1. Toda la servidumbre, excepto la de las Caballerizas, estará a las órdenes inmediatas del Mayordomo Mayor de Palacio.

2. El Mayordomo Mayor de Palacio distribuirá entre los sirvientes que están a sus órdenes, el trabajo que a cada uno le corresponda, cuidando de su exacto cumplimiento.

3. Deberá presenciar el recibo de todas las provisiones para el servicio de la Casa Real, y verificará su conformidad con lo que se haya convenido sobre las compras aprobadas por el Intendente de la Lista Civil.

4. Los Chambelanes de servicio pasarán al Mayordomo Mayor de Palacio una lista de las personas que Sus Majestades hayan convidado a su mesa.

5. Antes de acostarse el Rey, el Mayordomo Mayor de Palacio le pedirá sus órdenes para el servicio del día siguiente y le preguntará la hora de su almuerzo.

6. Cuidará también de que se aseen debidamente los cuartos, escaleras y corredores de los departamentos de Sus Majestades, y de que el alumbrado de las arañas y lámparas esté siempre arreglado.

7. Todos los días, a la hora que le hayan fijado, irá a recibir del Gran Chambelán las órdenes relativas a su servicio.

8. Avisará oportunamente al Jefe de la Cocina, al Sumiller del Comedor y a los criados del servicio de la mesa, el número de las personas invitadas a comer, la hora y la clase de comida que se ha de servir. Dará las instrucciones convenientes sobre la comida. Mandará con un criado los convites para las personas que vivan en Palacio. Designará cuáles deberán ser los criados que se encarguen del servicio de la mesa; cuál la librea que deban vestir, y cuál el trabajo que cada uno debe desempeñar antes, durante y después de la comida. Cuidará de que la mesa esté puesta a la hora determinada y de que el servicio se haga con puntualidad, inspeccionando, con la debida anticipación, tanto la mesa como todo lo que de ella dependa, para cerciorarse de que nada falta, de que todo está en regla y de que cada criado está en su puesto con el traje que se le haya prevenido.

9. Cuidará asimismo de que el alumbrado, tanto en el Comedor como en los salones y corredores, corresponda a la clase de la comida.

10. Tan luego como esté puesta la comida, lo avisará al Gran Chambelán o al que haga sus veces.

11. Inspeccionará el servicio de la cava, y oportunamente avisará al Sumiller que la tenga a su cargo cuáles son los vinos y la cantidad de ellos que deban usarse en cada comida.

12. Cuando falte algo en la cava, lo avisará a su jefe para que disponga su provisión.

13. Tendrá bajo su inmediata responsabilidad la panetería, las vajillas, los cubiertos de plata y las demás cosas correspondientes al servicio del comedor, vigilando también su limpieza, uso y custodia; y cuando falte algo, lo avisará a su jefe para que se reponga.

14. Tendrá a su cargo el cuidado de los guardaropas del servicio, sujetándose a las prevenciones siguientes:
I. Solo entregará los objetos que estén bajo su custodia, a los que tengan derecho de pedirlos para los usos a que se destinan.
II. Cuidará de que los guardaropas estén siempre provistos de todos los objetos necesarios.
III. Atenderá á que la limpieza, cantidad, calidad y uso de esos objetos, correspondan a lo que requiere el servicio de la Corte.
IV. Cuando por el uso o por cualquiera otra causa sea necesario reponer o aumentar algunas piezas de la panetería o de los guardaropas, lo avisará oportunamente a su jefe, especificando la calidad, la cantidad y los dibujos de las piezas, para hacer la habilitación correspondiente.

15. Mandará hacer las libreas y los vestidos que se necesiten para la servidumbre, y entregará a cada criado lo que deba usar, dándole por escrito una instrucción sobre el tiempo que le ha de durar cada pieza de su traje y las ocasiones en que deba ponérselo, que no pueden ser otras que las del servicio de la Corte. Los criados que por falta de cuidado gasten su traje antes del tiempo que se le haya señalado, le repondrán de su cuenta.

16. En los paseos de la Corte designará los criados que deban ir, señalándoles el traje que han de llevar, y antes de la partida, se cerciorará de que todo está en orden y bien arreglado.

17. En los viajes recogerá y revisará todas las noches la cuenta de la Cocina. En todo lo demas se observarán las prescripciones que rigen cuando la Corte está en la capital.

Del Sumiller del ComedorEditar

1. El Sumiller del Comedor llevará un registro en el que apuntará la existencia, y la entrada y salida del guardavajilla, donde se conservarán los utensilios de plata del servicio de la mesa, la loza, los objetos de cristal, los candelabros, lámparas, etc.

2. También llevará otro registro para apuntar la ropa de mesa limpia que reciba y la sucia que dé a lavar, cuidando de tener siempre la necesaria para el uso diario.

3. Extenderá los convites de las personas que vivan en Palacio.

4. Dirigirá el modo de poner la mesa, y servirá la de Sus Majestades, así como la del Ministro de la Casa Real.

5. Recibirá del Sumiller de la Cava los vinos que deban servirse, y después de las comidas le devolverá el sobrante de ellos, con un apunte escrito de lo que se haya consumido.

6. Cuidará de que no se cojan lo que quede en los platones, y de que todo se devuelva a la Cocina.

7. Pondrá en cada asiento de la mesa, en una tarjeta, el nombre de la persona que deba ocuparle.

8. Cuidará de que las luces del comedor estén encendidas con la debida anticipación.

9. Cuidará de que todos los objetos del servicio de la mesa se limpien con esmero después de cada comida.

10. Cuidará de las mantelerías, dando oportuno aviso de lo que falte y de las reparaciones que deban hacerse en su dependencia.

11. Llevará una cuenta de lo que se gaste en limpiar los objetos del servicio del comedor, la que entregará al fin del mes al Mayordomo Mayor de Palacio.

12. Cuando algún objeto del servicio del comedor se rompa, pierda o maltrate, lo avisará en las veinticuatro horas.

13. Cuando la pérdida o la rotura provengan de descuido, responderá de ellas.

14. Cuando el Sumiller del Comedor salga fuera de Palacio, dejará, bajo su responsabilidad, a un criado de los que tiene a sus órdenes, la llave del guardavajilla.

Del Sumiller de la CavaEditar

1. El Sumiller de la Cava llevará un registro en el que apuntará la existencia, y la entrada y salida de los vinos, licores y demas bebidas que guarde en la cava.

2. Solo dará de esos líquidos a los que tengan derecho de pedirlos, apuntando su salida, y al recibir los sobrantes, les volverá a dar entrada en su registro.

3. En caso de que se tuerza el vino o de que haya alguna pérdida o avería, lo avisará inmediatamente a su jefe.

4. Cuando falte algún artículo, lo avisará para que con tiempo se haga la provisión correspondiente.

5. A fin de cada mes dará un apunte a su jefe, de la existencia y del consumo habido.

6. Ayudará al servicio de la mesa cuando las circunstancias lo requieran.

Del Director del GuardaropaEditar

1. El Director del Guardaropa llevará un registro donde apuntará la existencia, entrada y salida del vestuario que está a su cuidado.

2. También llevará cuenta y razón de los vestidos que dé a los criados, anotando el día en que los entrega y el tiempo que cada vestido deba durar.

3. Cuidará de que en el guardaropa haya el orden y aseo debidos, dando oportunamente aviso de las reparaciones que sea necesario hacer en su dependencia.

4. Dará a los criados permanentes, y a los suplentes que se tomen en caso de necesidad, los trajes que deban ponerse, cuidando de recogerlos, después de concluido el servicio para que los dio, en el mismo estado que antes guardaban.

5. Cuidará de que el vestuario se haga según los dibujos y diseños fijados en el reglamento respectivo.

De la RoperíaEditar

1. La Ropera llevará un registro de la ropa que se le haya confiado, y en él anotará el movimiento de entrada y salida de la ropería.

2. Dará la ropa blanca que se necesite para el servicio, en la cantidad y de la calidad que se requiera, a los que tengan derecho de pedirla, cuidando de cambiarla por limpia a su debido tiempo.

3. Cuidará de la conservacion de la ropa que esté fuera de uso.

4. Dará por apunte á lavar la ropa, recibiendo lo mismo la limpia.

5. Repasará la ropa que tiene a su cuidado.

6. Avisará con tiempo las averías que ocurran y las reposiciones que deban hacerse.

Del Encargado del AlumbradoEditar

1. El Encargado del Alumbrado asentará en un libro la existencia, y la entrada y salida de los efectos propios del alumbrado, así como de la leña y del carbón.

2. La entrega de esos efectos la hará diariamente el encargado de ellos, en horas fijas, y solo a las personas que tengan derecho de pedirlos, cuidando de conservar en su poder las llaves de las piezas donde estén guardados.

3. Tendrá un apunte de las piezas en que debe haber alumbrado, y de la calidad y cantidad del que se requiera en cada circunstancia.

4. También llevará un apunte del lugar en que se han de poner las luces, de su clase y del número de las arañas y de las velas que deban encenderse.

5. Dará oportunamente parte de las composturas y reposiciones que sea necesario hacer en su dependencia.

De los UgieresEditar

1. El Ugier de servicio cuidará desde las seis de la mañana de la limpia de los cuartos que le hayan asignado, así como del arreglo del alumbrado de ellos.

2. Se hallará puntualmente en su puesto a la hora señalada y con el traje que le corresponda.

3. Atenderá a que el servicio que tiene a su cuidado se haga con orden, en silencio y con decoro.

4. Cuando salgan Sus Majestades de su cuarto, el Ugier abrirá las puertas por donde tengan que pasar, a menos que no reciba orden en contrario.

5. No dejará entrar á nadie á la habitacion de Sus Majestades, sin previo anuncio.

6. Antes de entrar el Ugier a la habitación de Sus Majestades, tocará la puerta y aguardará que le contesten.

7. Anunciará solo a las personas de la Corte, a los Ministros y a los que se le haya prevenido que deben presentarse.

8. Abrirá la puerta al que deba entrar, cerrándola después que haya pasado.

9. Estará siempre de pié en el desempeño de sus obligaciones, y solo se podrá sentar cuando no haya ningún extraño, ni ninguna persona de mas carácter que él en la antesala; con el bien entendido que en cuanto se presente alguien de mas categoría que él, se pondrá inmediatamente de pié.

10. Se guardará el debido respeto a los que estén en la antesala, prohibiéndose toda conversación que no se refiera al servicio. El Ugier no se permitirá ninguna confianza con las personas de mas categoría que él.

11. Nunca abandonará su puesto sin causa justificada, dejando siempre un suplente en su lugar.

12. Asistirá al comedor cuando se le prevenga, aunque sea en los días feriados o de descanso para él.

13. Atenderá a que en los cuartos que estén a su cuidado se enciendan las luces oportunamente.

14. Por la noche solo podrán retirarse, tanto él como los demás criados que estén de servicio, cuando se les avise, cuidando de apagar antes las luces y de dejarlo todo cerrado.

15. Aunque Sus Majestades salgan por algún tiempo de sus departamentos, sea que vayan al paseo, al teatro o a cualquiera otra parte, no podrán separarse de sus puestos.

Del Vigilante de PalacioEditar

1. El Vigilante guardará las llaves de todas las puertas interiores del Palacio, y responderá de todos los objetos que queden bajo su custodia.

2. Está particularmente encargado de todo el ajuar de Palacio.

3. Tiene obligación de prevenir al Gran Chambelán de las entradas de estos objetos, y vigilará la salida de ellos hasta su reintegro al guarda muebles de la Corona.

4. Tiene a sus órdenes la servidumbre necesaria para la conservación de los Palacios.

CAPÍTULO IV: Del Servicio MédicoEditar

Del Médico del ReyEditar

1. El Médico del Rey es oficial civil y militar de la Casa Real, presta juramento en manos del Gran Chambelán y ocupa en las funciones el lugar que le designa el Ceremonial.

2. Su nombramiento y remoción dependen de la voluntad del Rey.

3. El Médico del Rey dirige el servicio médico de la Corte.

4. Presentará a fin de año la cuenta de gastos de su ramo y el 1° de Noviembre el presupuesto para el año siguiente.

5. Tendrá derecho a un alojamiento en Palacio.

6. Tendrá que estar siempre dispuesto para acompañar al Rey en sus viajes.

7. El Médico del Rey tendrá siempre bien surtido un botiquín, para atender a lo que ocurra repentinamente.

8. No se pagará, sin su visto bueno, ninguna cuenta del farmacéutico.

De los Médicos de la CorteEditar

1. Los médicos de la Corte se nombran por decreto real, son oficiales civiles de la Casa del Rey, y prestan juramento en manos del Gran Chambelán.

2. El nombramiento y la remoción de los médicos de la Corte dependen de la voluntad del Rey.

3. Habrá dos médicos de la Corte.

4. En todo lo concerniente a su servicio, los médicos de la Corte estarán sujetos a la vigilancia y dirección del Médico del Rey.

5. Cuando un médico de la Corte haya entrado a desempeñar ese destino, después de haber ocupado algún empleo público de su profesión, el tiempo que haya servido en ese empleo se le contará como si lo hubiese pasado en el servicio de la Corte.

6. Tienen derecho a la asistencia medica gratuita y a los medicamentos:
I. Los individuos del servicio personal del Rey con sus familias, con tal que tengan su domicilio fijo en Palacio.
II. Los criados de la Corte con sus familias.

7. Las personas de la Corte que tengan derecho a la asistencia médica gratuita, podrán elegir entre los médicos de la Corte al que prefieran.

8. Para las consultas de los enfermos o para acudir a su llamado, los médicos de la Corte estarán en su habitación en los siguientes horarios: el uno, de las siete a las ocho de la mañana; y el otro, de las doce a la una del día.

9. Los médicos de la Corte harán un servicio alternativo de veinticuatro horas, durante las cuales uno de ellos estará perennemente en Palacio, comenzando este servicio a las doce del día y terminándolo a la misma hora del siguiente.

10. Los médicos de la Corte mandarán al hospital que se les designe de esta ciudad, a los individuos que estén atacados de enfermedades contagiosas, así como a los que no se puedan curar en su habitación.

11. Cuando Sus Majestades salgan de la capital, designarán, si lo tienen a bien, los médicos que deban ser del viaje, los que alternarán en su servicio.

12. Habrá ademas médicos consultantes nombrados por el Rey.

Del Farmacéutico de PalacioEditar

1. El Farmacéutico de Palacio se nombra por decreto real.

2. Su nombramiento y remoción dependen de la voluntad del Rey.

3. Tendrá listas, y de superior calidad, las drogas y sustancias medicinales prescritas por la farmacopea de Ecuador.

4. Todo lo tendrá que preparar según las recetas de los médicos de la Corte.

5. El Farmacéutico del Palacio no dará ninguna medicina por cuenta de la Casa Real, sino con una receta del médico del Rey o de los médicos de la Corte.

6. Deberá conservar las recetas que despache, y presentarlas para su revisión al Médico del Rey durante los primeros ocho días de cada mes.

7. En todo lo concerniente a su servicio estará sujeto a la vigilancia y dirección del Médico del Rey y de los Médicos de la Corte.

10. Las cuentas del Farmacéutico de Palacio, con el visto bueno del Médico del Rey, se pagarán por trimestres.

CAPÍTULO V: Del Servicio ReligiosoEditar

Del Limosnero MayorEditar

1. El Limosnero Mayor es nombrado por el Rey, y presta juramento en sus manos.

2. Es gran dignidad de la Corte y ocupa el lugar que le señala este reglamento.

3. Está encargado:
I. De la Capilla de Palacio.
II. De la Parroquia de la Corte.
III. Del ceremonial de la Iglesia.
IV. De los sermones de Cuaresma.
V. De la música religiosa.

4. Es el Obispo de la Corte en cualquier parte donde ésta se encuentre, y tiene la superintendencia de todo lo perteneciente al Oficio Divino en las capillas reales.

5. Asistirá a las funciones religiosas, las presentaciones del Nuncio Apostólico, y a las del Alto Clero.

6. Presencia el juramento de fidelidad que deben prestar al Rey los Cardenales, Arzobispos y Obispos.Asiste al de los grandes dignidades de la Corte, y lee la fórmula del juramento. Asiste también al de los Chambelanes y al de la Guardia de Palacio.

7. Como Jefe de la Parroquia de la Corte, seguirá estrictamente las instrucciones contenidas en el breve dado por Su Santidad al Rey.

8. En ciertas fiestas del año presenta a besar al Rey el libro del Evangelio y la Paz.

9. Trasmite al Maestro de Ceremonias de la capilla real, las órdenes del Rey relativas al Oficio Divino.

10. Se pondrá de acuerdo con el Maestro de Ceremonias para que la música de cámara toque en la Capilla.

11. Arregla los gastos de la Capilla sobre los fondos destinados a este objeto, conformándose en todo a las reglas establecidas para la contabilidad de la Casa Real.

12. Propone los predicadores de la Corte Real.

13. El Limosnero Mayor presentará cada año la cuenta de gastos de su dependencia y su presupuesto para el año siguiente.

14. Somete al Rey sus propuestas para los empleos de su jurisdicción que deban proveerse por decretos reales.

15. Todos los empleados de su jurisdicción prestan juramento en sus manos.

16. No podrá tratar con el Rey, en el desempeño de sus funciones, de ningún asunto extraño al servicio.

17. Solo podrá ver al Rey cuando le llame o cuando le haya pedido una audiencia por escrito.

18. Solo por escrito se podrá comunicar con el Rey cuando resida fuera del Palacio de Quito.

De los CapellanesEditar

1. Los Capellanes se nombran por decreto real y prestan juramento en manos del Limosnero Mayor.

2. Asisten al Oficio los días de gran solemnidad y sirven en el altar cuando celebra el Limosnero Mayor.

3. Uno de los Capellanes, designado con este objeto por el Limosnero Mayor, desempeñará las funciones de cura en la Casa Real, estará encargado de llevar y guardar los registros de los Sacramentos, y le sustituirá en su ausencia.

4. El otro Capellán es Maestro de Ceremonias del Servicio Religioso, y recibe las órdenes del Limosnero Mayor, o las del que haga sus veces, respecto de la hora de los oficios y de todo lo que tenga relación con ellos.

5. Ejercen sus funciones en todos los Oficios de la Capilla.

6. Por privilegio de Su Santidad, que le ha dado a la jurisdicción del Limosnero Mayor el nombre de PARROQUIA VAGA, se extiende dicha jurisdicción a todas las residencias reales, sean Palacios, Castillos o Sitios Imperiales; y de la propia manera cuando un Capellán de la Corte se halle presente en los viajes, por delegación de poderes del Limosnero Mayor, desempeñará las funciones de cura párroco para con las personas de Su Majestad y de su séquito.

7. Las funciones de Iglesia de la Corte se arreglarán según el PONTIFICALE ROMANUM, en cuanto sea posible acordarlas con el ceremonial.

8. Para que estas fiestas puedan ejecutarse siempre en regla, el Capellán Maestro de Ceremonias desempeñará sus funciones de tal en todas las ceremonias religiosas, cualquiera que sea la iglesia donde se celebre.

9. Los Capellanes de altar y los monacillos desempeñarán las funciones subalternas que les hayan señalado en los reglamentos interiores de la Capilla.

10. Habrá Capellanes honorarios nombrados por el Rey.

Capitulo VI: De las CaballerizasEditar

Del Caballerizo MayorEditar

1. El Caballerizo Mayor es gran dignidad de la Corte, presta juramento en manos del Rey y ocupa el lugar que se le ha asignado en el ceremonial de la Corte.

2. Son de su cargo el gobierno y cuidado de:
I. Las caballerizas, los arneses y las sillas de montar.
II. Las yeguacerías.
III. Los trenes de viaje.
VI. Los trenes de caza.

3. Ordena todo lo que es relativo a los viajes, y señala el lugar que le corresponde a cada cual.

4. Distribuye todos los alojamientos en las casas destinadas al servicio de las caballerizas y demás dependencias de su cargo.

5. Dará el aviso correspondiente a las personas a quienes el Rey permita montar sus caballos o subir a sus coches.

6. El Caballerizo Mayor acompaña siempre al Rey en las expediciones militares.

7. En campaña, el Caballerizo Mayor se aposentará lo más cerca posible del Rey, a fin de estar siempre presente y a su disposición cuando salga de su alojamiento, y de recibir personalmente sus órdenes a la hora que se levante.

8. Ocupará a caballo el primer lugar cerca del Rey, con el Ministro de la Casa Real, o con el Gran Mariscal de la Corte, o con el Ayudante de Campo de servicio.

9. Tendrá siempre a sus órdenes un cazador encargado especialmente de cuidar, cargar y descargar las armas del Rey.

10. Se asegurará por sí mismo de la regularidad del servicio en todo lo que dependa de su cargo, de la solidez de los coches del Rey, de la inteligencia y destreza de los hombres empleados en su servicio personal, y de la seguridad y buen manejo de los caballos que monten Sus Majestades, así como de los que se empleen en sus coches.

11. Las Caballerizas del Rey no proveerán de caballos de silla, sino para asuntos del servicio, a las personas siguientes:
I. Al Ayudante de Campo de servicio.
II. A los Oficiales de Ordenes de servicio.
III. Al Chambelán de servicio.

12. Tendrá siempre un coche dispuesto para cuando lo necesiten las Damas de Honor.

13. El Ministro de la Casa Real, la Dama de Palacio de servicio y el Ayudante de Campo de servicio, tendrán derecho a usar un coche de Palacio.

14. En las otras circunstancias que ocurran, se atendrá a las instrucciones que le comunique el Maestro de Ceremonias.

15. Las Cocheras y Caballerizas del Rey proveerán de coches y caballos para las ceremonias reales, a los Embajadores y Ministros en las audiencias en que presenten sus credenciales.

16. Las personas designadas por el Rey para acompañarle en sus viajes, tendrán asiento en sus coches.

17. Solo los criados de la servidumbre del Rey podrán ir en los pescantes de los coches reales.

18. El Caballerizo Mayor presentará al fin de cada año, a la Intendencia de la Lista Civil, la cuenta de los gastos de su dependencia, y el presupuesto del año siguiente.

19. Someterá al Ministro de la Casa Real, por conducto del Intendente de la Lista Civil, las propuestas de los nombramientos que son de su cargo.

20. Todos los empleados de su dependencia prestarán juramento en sus manos.

21. El Caballerizo Mayor dará parte todos los sábados a las secretarías de los grandes dignidades de la Corte, de cuál es el caballerizo que entra de servicio en la semana siguiente, comunicándoles oportunamente los cambios que sobrevengan.

22. No podrá hablar al Rey, en el desempeño de sus funciones, de ningún asunto extraño al servicio.

23. Solo podrá ver al Rey cuando le llame o cuando le haya pedido una audiencia por escrito.

24. Solo por escrito se podrá comunicar con el Rey cuando resida fuera del Palacio de Quito.

Del Primer CaballerizoEditar

1. El Primer Caballerizo del Rey es nombrado por decreto real, y presta juramento en manos del Caballerizo Mayor.

2. Su nombramiento y remoción dependen de la voluntad del Rey.

3. En las grandes ceremonias será obligatoria su asistencia.

4. El Primer Caballerizo auxiliará en el desempeño de sus obligaciones al Caballerizo Mayor, y en caso de ausencia, falta o vacante, hará sus veces, sin que por ello tenga derecho a ocupar otro lugar que el que le corresponde como Primer Caballerizo.

5. Tendrá a su cargo el despacho de la oficina del Caballerizo Mayor.

6. No podrá hablar al Rey, en el desempeño de sus funciones, de ningún asunto extraño al servicio.

7. Solo podrá ver al Rey cuando le llame o cuando le haya pedido una audiencia por conducto del Caballerizo Mayor.

De los CaballerizosEditar

1. Los Caballerizos son nombrados por decreto real, pertenecen a la casa civil del Rey, y prestan juramento en manos del Caballerizo Mayor.

2. Su nombramiento y remoción dependen de la voluntad del Rey.

3. El Caballerizo de servicio se releva todos los domingos a las diez de la mañana; el que sale debe informar al que entra de las órdenes que el Rey haya dado para la semana siguiente

4. Cuando salgan Sus Majestades a caballo o en coche, el Caballerizo de servicio se hallará siempre presente para lo que ocurra.

5. Solo acompañará a Sus Majestades cuando se lo manden expresamente.

6. Cuando el Rey vaya a caballo, el Caballerizo de servicio se colocará detrás de Su Majestad.

7. Cuando salgan Sus Majesatdes en coche y vaya el Caballerizo de servicio a caballo, se mantendrá del lado izquierdo del coche, junto a la rueda de atrás.

8. El lugar que deben ocupar los Caballerizos en las ceremonias y funciones públicas, está designado en el Ceremonial.

9. El Caballerizo de servicio se cerciorará por sí mismo de que todas las cosas del uso diario, sean las sillas o las guarniciones destinadas al servicio personal del Rey, están listas y en buen estado, cuidando de que en las caballerizas haya siempre el mayor orden, y que los criados y mozos de ellas estén vestidos conforme al reglamento especial.

10. Visitará todas las mañanas, y durante el dáa cuando lo crea conveniente, las caballerizas y el interior de los coches destinados al servicio del Rey.

11. Pondrá directamente en conocimiento del Caballerizo Mayor, todo lo que pueda interesar al servicio del Rey y todas las órdenes que reciba sobre este particular.

12. El Caballerizo de servicio tendrá a sus órdenes en los viajes al empleado de postas.

13. El Caballerizo de servicio estará encargado del ceremonial durante la marcha en los viajes, con cuyo motivo mandará las escoltas, a las cuales les señalará su lugar en la comitiva, según el reglamento aprobado por el Rey y las órdenes del Caballerizo Mayor o del Ayudante de Campo de servicio.

14. El Caballerizo Mayor podrá emplear a los Caballerizos, si lo juzga conveniente, en la vigilancia especial de alguna parte de la administración o del servicio interior, y también en montar los caballos que se destinan a Sus Majestades.

Del Inspector de las CaballerizasEditar

1. El Caballerizo Mayor nombra al Inspector de las caballerizas, siendo éste de la misma clase que el Mayordomo Mayor.

2. El Inspector de las caballerizas responderá al Caballerizo de servicio del buen orden y de la buena conducta de toda la servidumbre de su dependencia; del buen estado de los caballos, caballerizas, coches, guardasillas, etc.

3. El Inspector de las caballerizas deberá presenciar el recibo de todas las provisiones para el servicio de las caballerizas reales, y verificará su conformidad con lo que se haya convenido sobre las compras aprobadas por el Intendente de la Lista Civil.

4. Cuidará de que el servicio se haga con la mayor puntualidad, recibiendo las órdenes correspondientes del Caballerizo de servicio.

5. Visitará todas las mañanas las caballerizas, examinando escrupulosamente si los caballos están limpios, sanos, y en buen estado las herraduras.

6. Pasará revista a los coches, guarniciones y arneses, mandando inmediatamente que se hagan las reparaciones necesarias si es que se pueden hacer en la casa.

7. Dará un informe diario de estas visitas al Primer Caballerizo, pidiendo su autorización para curas veterinarias y composturas de mayor importancia, acompañando los presupuestos de estos gastos.

8. En ese informe anotará a los hombres que hayan cometido faltas en el servicio.

9. Hará al Primer Caballerizo las proposiciones para repartir el servicio entre la servidumbre, cuidando, cuanto sea posible, dejar los mismos caballos al cuidado de los mismos mozos, reemplazando a los enfermos.

10. Cuidará de que la guardia de noche esté bien distribuida y que haga su servicio en regla.

11. Es responsable de que los coches y caballos pedidos por Sus Majestades estén listos a la hora fijada, y que todo lo concerniente a dichos coches y caballos esté en debido estado.

12. Cuidará todos los días de que los caballos que no hayan trabajado el anterior, anden por la mañana para hacer ejercicio.

13. Presentará todos los jueves al Primer Caballerizo, los criados de su dependencia que tengan quejas o reclamaciones que alegar.

14. Presentará el día primero de cada mes al Intendente de la Lista Civil, la nómina de los sueldos de la servidumbre de su dependencia, autorizada con el visto bueno del Caballerizo Mayor.

Del Caballerizo PicadorEditar

1. El Caballerizo Mayor nombra al Caballerizo Picador, siendo éste de la misma clase que el Inspector de las caballerizas.

2. Tiene a su cargo adiestrar los caballos que le designe el Primer Caballerizo.

3. Enseñará A los criados de las caballerizas cómo deben cuidar a los caballos.

CAPÍTULO VII: De la Guardia de PalacioEditar

Del Capitán de la GuardiaEditar

1. El Capitán de la Guardia de Palacio es oficial civil y militar de la casa del Rey y presta juramento en sus manos.

2. Su nombramiento y la remoción dependen de la voluntad del Rey.

3. Ocupará en las ceremonias de la Corte el lugar que se le asigna en el ceremonial.

4. En cualquiera otra ocasión ocupará el lugar que le corresponda según su empleo civil o militar.

5. El Capitán de la Guardia de Palacio puede ser nombrado entre los oficiales del ejército, de cualquier grado que sean.

6. Son de su cargo:
I. La Guardia de Palacio con sus dependencias.
II. Los cuerpos de guardia de los Palacios Reales.
III. Los conserjes, bomberos y las otras personas que se empleen en la seguridad de los palacios y sitios reales.

7. El Capitan de la Guardia de Palacio podrá presentarse al Rey, por asuntos de su servicio, pasando por la escalera privada del Rey; pero solo a las horas que se digne señalarle.

8. El servicio de la Guardia de Palacio depende directa y exclusivamente de la voluntad del Rey, y los individuos que la componen no están obligados a responder de sus actos en su servicio mas que al Rey y al Ministro de la Casa Real, en lo concerniente a las atribuciones de éste como juez de la Corte.

9. En cualquier lugar de los palacios o sitios reales donde un individuo de la Guardia de Palacio disponga alguna cosa, la persona a quien se dirija, sea la que fuere, deberá respetarle; pero si tuviere algo que objetar, le preguntará su nombre, que está obligado a decir el individuo de la Guardia de Palacio, para que la persona quejosa pueda proceder a lo que le convenga.

10. Los nombramientos y ascensos en la Guardia de Palacio se harán por orden del Rey, en virtud de las propuestas que haga el Capitán de dicha Guardia.

11. Para las ceremonias de la Corte, el Capitán de la Guardia de Palacio recibirá del Maestro de Ceremonias las instrucciones relativas a su cuerpo.

12. Los arrestos que tengan que hacerse en los palacios reales, no podrán verificarse sino por orden del Ministro de la Casa Real, y por la Guardia de Palacio, excepto en los casos de flagrante delito en los que cualquiera puede proceder al arresto del culpable.

13. En caso de necesidad, para la conservación del orden y de la seguridad, el Capitán de la Guardia de Palacio tiene derecho de recurrir a la asistencia de las guardias de Palacio.

14. Todas las guardias de los palacios y sitios reales están bajo sus órdenes.

15. Somete a la aprobación del Rey la distribución del servicio militar para establecer las guardias en los palacios y sitios reales. Una vez fijada la distribución, no podrá cambiarse ni modificarse sin orden del Rey.

16. Dará las consignas y la orden, y recibirá los partes de los oficiales que mandan las diferentes guardias.

17. Revistará la guardia entrante.

18. El Capitán de la Guardia de Palacio tendrá de derecho alojamiento en Palacio.

19. No podrá tratar con el Rey, en el desempeño de sus obligaciones, de ningún asunto extraño al servicio.

20. Solo podrá ver al Rey cuando le llame o cuando le haya pedido una audiencia por escrito.

21. Solo por escrito se podrá comunicar con el Rey cuando resida fuera del Palacio de Quito.

De los Sargentos de la GuardiaEditar

1. Los Sargentos de la Guardia de Palacio pertenecen a la casa civil y militar del Rey; son nombrados por decreto real, y prestan juramento en manos del Capitán de la Guardia de Palacio.

2. Su nombramiento y remoción dependen de la voluntad del Rey.

3. Habrá siempre en los palacios y sitios reales un Sargento de la Guardia de Palacio, cuando residan en ellos Sus Majestades.

4. Tendrán la precedencia respecto de los Oficiales de Órdenes del Rey, y para todas las funciones y ceremonias de la Corte, tienen señalado su lugar en el ceremonial.

5. En caso de enfermedad, ausencia o vacante del Capitán de la Guardia de Palacio, el Sargento de ellos más graduado y más antiguo hará sus veces, sin que por ello tenga derecho a ocupar otro lugar que el que le corresponda como tal Sargento de la Guardia de Palacio.

6. Los Sargentos de la Guardia de Palacio podrán ser nombrados de entre los oficiales del ejército hasta el grado de coronel.

7. El Sargento de servicio podrá presentarse al Rey para asuntos del servicio, pasando por la escalera privada, pero solo a las horas fijadas para ello.

8. Tendrán derecho a alojamiento en Palacio.

9. No podrán tratar con el Rey, en el desempeño de sus obligaciones, de ningún asunto extraño al servicio.

10. Solo podrán ver al Rey cuando los llame, o cuando le hayan pedido una audiencia por conducto de su jefe.

De los ConserjesEditar

1. Los Conserjes son nombrados por el Capitán de la Guardia de Palacio, y prestan juramento en sus manos.

2. Entrarán a hacer su servicio según lo ordene el Capitán de la Guardia de Palacio.

3. Nunca se separarán de la puerta que cuiden, sin licencia o previo aviso, para que los reemplacen otras personas de entera confianza.

4. Preguntarán a todos los que entren en Palacio, a quién buscan, no dejando pasar mas que a las personas que puedan tener un motivo legítimo para entrar.

5. No dejarán sacar ningún objeto de Palacio sin una orden competente.

6. Abrirán y cerrarán las puertas de Palacio a las horas prescritas.

7. Todas las mañanas, a las ocho, se presentarán a recibir órdenes del Capitán de la Guardia de Palacio.

8. Tendrán un ejemplar del Almanaque Real, y además llevarán un libro por orden alfabético, en el que apuntarán los nombres y las señas de donde vivan las personas que no se encuentren inscritas en el expresado Almanaque Real, cuidando de hacer en los apuntes las alteraciones que ocurran.

9. Tendrán los ordenanzas necesarios para la distribución de todos los pliegos y convites que provengan de las oficinas de Palacio, cuidando de recoger los recibos respectivos para entregarlos a quien corresponda.

10. Tendrán a sus órdenes los mozos necesarios para llevar los pliegos que se reciban dirigidos a las secretarías de Palacio, y para guiar a dichas secretarías o a cualquiera otra parte de Palacio a las personas extrañas.

11. Saludarán respetuosamente a todas las personas que entren y salgan de Palacio.

12. No permitirán que se formen corrillos en el zaguán, ni recibirán visitas cuando estén de guardia.

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