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Palacio de Carondelet 01

El Palacio Nacional de Carondelet es la sede histórica del Gobierno del Reino de Ecuador, en el que tanto el Rey como el Primer Ministro ofrecen recepciones y organizan reuniones, aunque sus residencias y oficinas de trabajo oficiales se encuentran respectivamente en el Palacio de Capelo y el Palacio del Ejido.

El edificio se ubica en el Centro Histórico de la ciudad de Quito, en el lado occidental de la centenaria Plaza Grande, que es el corazón mismo de la nacionalidad ecuatoriana. Su dirección es la Barón de Carondelet N-01, entre Juan Pío Montúfar y Eugenio Espejo. Está abierto al público desde 1896, y se puede conocer sus espacios y salones durante todo el año, con excepción de aquellas ocasiones en que es usado para eventos protocolares muy específicos.

Historia Editar

Residencia Presidencial Editar

Palacio de Carondelet (1846)

El palacio durante la República, después de la Revolución Marcista. Óleo de Rafael Salas Estrada (1846).

Después de la Independencia y anexión de Quito a la Gran Colombia en 1822, el palacio se convirtió en la sede del Gobierno regional del Distrito del Sur, continuando así su vocación como la principal sede administrativa del territorio. Tras la separación de la República del Ecuador en 1830, nuevamente se erigió como el lugar de mando de la nueva nación.

El edificio fue renovado entre 1841 y 1845 por el franco-italiano Teodoro Lavezzari, canciller del Consulado de Francia en Quito, que alternaba su labor diplomática con el oficio de la arquitectura. El contrato fue suscrito a nombre del Gobierno por Juan José Flores, que por aquel entonces era presidente de la República.

El trabajo de Lavezzari se centró en darle una nueva fachada de lenguaje neoclásico al edificio de estilo andaluz, así que apenas se produjeron cambios menores en las estancias interiores del palacio que, eso sí, fueron ricamente decoradas con muebles franceses, tapices italianos, lámparas inglesas y obras de arte nacionales y europeas.

Residencia Real Editar

Cuando los reyes Antonio I y Luisa Fernanda llegaron a Quito el 18 de mayo de 1848, se instalaron de manera inmediata en el palacio, que pasó a convertirse en la residencia oficial de la nueva monarquía ecuatoriana. Pese a que la pareja no encontró del todo confortable y a su altura el nuevo hogar preparado por el general Flores, comenzó a realizar algunos trabajos en los interiores con la finalidad de hacerlos más cómodos.

Entre finales de 1848 y mediados de 1854 los nuevos residentes contrataron al arquitecto quiteño Juan Pablo Sanz varias ampliaciones hacia el lado occidental y mejoras en los interiores, logrando amplios salones, habitaciones más confortables y, en general, estancias y jardines adecuados para la vida palaciega que comenzaron a crear los Soberanos mediante una Corte con rígido protocolo de inspiración francesa, donde además se comenzaron a llevar a cabo bailes y recepciones con regularidad. Aquí terminarían naciendo los nueve hijos de la pareja real.

El 15 y 16 de agosto de 1868 sucedieron dos terremotos en la provincia de Imbabura, al norte del país, que no solo causaron la completa destrucción de ciudades como Tulcán e Ibarra, sino que ocasionaron gravísimos daños en docenas de edificios de Quito, incluidos el Palacio y todos los monasterios y conventos. Debido a las graves secuelas en Carondelet y la seguridad de la Familia Real, las dos primeras noches después de la catástrofe se alojaron en el Palacio Arzobispal.

El 18 de agosto los Reyes, príncipes y la Corte se trasladaron a la Real Hacienda Pusuquí, en el valle de Pomasqui, que no había sufrido mayores afectaciones más allá de la caída de algunos edificios de servicio. Para entonces Antonio I ya había barajado por un par de años la idea de construir una nueva y más amplia residencia regia en la zona del Paseo de La Alameda, que con el desastre se convirtió de pronto en una realidad.

En 1869 inició la construcción del Palacio Real de Alameda a cargo del mismo arquitecto Sanz, que sería inaugurado cinco años más tarde. Mientras tanto, entre 1868 y 1871 el mismo Sanz, que era el arquitecto de la Corte, dirigió la reconstrucción de Carondelet, lo que permitió que la Familia Real volviera a ocupar este edificio por un corto periodo de tiempo antes de trasladarse de manera definitiva a su nueva residencia en 1874.

Sede de la Cancillería Editar

la mudanza definitiva de la familia real hacia el Palacio de Alameda en 1874, Carondelet regresó a manos del Gobierno civil ecuatoriano, que decidió acondicionarlo para que lo ocupara la Cancillería, comenzando a funcionar allí desde inicios de 1875. Quince años más tarde el espacio quedaba pequeño para el creciente número de oficinas y dependencias del Ministerio encargado de las relaciones internacionales ecuatorianas, por lo que se comenzó a planificar una nueva sede, que se terminaría en 1895 frente al parque La Alameda.

Palacio Nacional Editar

En 1895 el primer ministro Antonio Flores de Aramburú ordenó una profunda intervención en Carondelet para recuperar la disposición que había tenido mientras fue residencia de la primera familia real ecuatoriana, con el objetivo de abrir al público el centenario edificio administrativo, ya sí la ciudadanía pudiera conocer los interiores por primera vez. El edificio fue renombrado como Palacio Nacional de Carondelet y abrió sus puertas al público el 10 de agosto de 1897, convirtiéndose desde entonces en uno de los museos que mayor número de visitantes recibe en la ciudad.

Interiores Editar

Palacio de Carondelet (segundo piso)

Planta del Piso Noble.

El Palacio original remodelado por Juan José Flores antes de 1847 incluía únicamente los dos patios delanteros del conjunto actual, mientras que la ampliación ordenada por el rey Antonio I corresponde a las alas laterales que se extienden hacia atrás, así como los jardines posteriores que fueron un deseo de la reina consorte, Luisa Fernanda de Borbón.

La zona de los dos patios delanteros en el primer piso fue originalmente ocupada por las áreas de servicio, incluyendo la cocina, las oficinas del personal de la Casa del Rey, las habitaciones de la Guardia y las de los empleados de turno. Estos espacios, con excepción de la Cocina que aún es parte del recorrido oficial, en la actualidad son las oficinas administrativas del Museo.

Continuando en el primer piso, pero en el área que mira hacia los jardines posteriores mantiene la disposición original y está incluida dentro del recorrido del Museo, y en ella se encontraban el Apartamento de Invitados, así como las habitaciones de la servidumbre más cercana a la Familia Real, como el paje del Rey, las Damas de turno de la Reina, la Gobernanta y las Ayas de los Príncipes.

Escalera de Honor Editar

Se ubica al centro y frente del edificio, siendo lo primero que el visitante puede apreciar cuando ingresa al Palacio por las puertas principales. Se desarrolla en cuatro cuerpos, uno primero y corto que asciende a media altura hasta un rellano cuadrangular, desde el que parten tres escaleras más, una hacia el fondo que lleva al corredor posterior con acceso directo al Comedor, y dos laterales que llevan a los salones de gala con frente hacia la Plaza Grande.

Salón de la Guardia Editar

Ubicado en el extremo norte de los salones de gala y con vista a la calle Juan Pío Montúfar, recibe su nombre por haber sido el lugar en donde se ubicaba la Guardia personal del Rey durante las audiencias que éste ofrecía en los espacios contiguos, constituyendo además el lugar en el que la mayor parte de personas esperaban a ser atendidos por los Monarcas ecuatorianos. Su decoración es austera y de colores claros, estando precedida por un gran retrato ecuestre de Antonio I cabalgando por los páramos del Chimborazo.

Saleta Blanca Editar

Saleta Blanca

Ubicada en el ángulo nororiental del Palacio, este pequeño espacio da acceso a la gran terraza que mira hacia la Plaza Mayor. Era utilizado por aquellas personas con títulos nobiliarios o miembros de alto grado en las Órdenes del Reino, que esperaban aquí su turno para ser atendidos por el Rey o la Reina, de tal forma que no compartían con los comunes en el Salón de la Guardia.

La decoración de la sala es austera y con paredes en tono blanco, de donde proviene su nombre, destaca por una serie de 36 pinturas de pequeño tamaño con pasajes de la vida de la Virgen María, parte de la Colección heredada por Luisa Fernanda de Borbón de su padre, el rey Fernando VII de España. El juego de sillas y mesa estilo Luis Felipe, fue parte del mobiliario que la pareja real trajo consigo desde Francia en 1848.

Sala de Audiencias Editar

Sala de Audiencias 01

Ubicada inmediatamente después del Salón de la Guardia, este espacio estaba destinado a las audiencias privadas que ofrecían tanto el Rey como la Reina a quienes así lo solicitaban. Es también llamada Sala Azul por la tonalidad del papel tapiz que recubre las paredes, así como la tela estampada utilizada en las cortinas y el mobiliario estilo Luis XVI. Este último, obsequio de bodas de María Amelia de Borbón-Dos Sicilias, reina consorte de los franceses y madre del monarca ecuatoriano.

La alfombra fue confeccionada por la Real Fábrica de Tapices y Alfombras de Guano, basada en un diseño clásico francés. Por otra parte, las pinturas colgadas en las paredes corresponden también a la colección heredada de su padre por la reina Luisa Fernanda, y que estuvo en el Museo del Prado hasta 1850.

Salón del Trono Editar

Salón del Trono 01

Ubicado a continuación de la Sala de Audiencias, y con salida directa a la gran terraza que mira hacia la Plaza Mayor, este espacio es el alma misma del Palacio y uno de los pocos que no fue transformado cuando Carondelet pasó a ser ocupado por el Primer Ministerio, pues se decidió mantener las audiencias oficiales del Rey en el edificio. En este espacio tenían lugar los bailes ofrecidos por los monarcas, que dependiendo el número de invitados, podían extenderse también por los salones contiguos.

El techo se encuentra ricamente decorado con pintura al fresco del artista Antonio Salas Avilés, en la que se aprecian alegorías a la monarquía ecuatoriana. Las paredes están tapizadas con terciopelo en color carmín, a juego con la tela del dosel que cobija a los dos tronos originales utilizados por Antonio I y Luisa Fernanda en 1848. La gran alfombra de pared a pared fue confeccionada por la Real Fábrica de Tapices y Alfombras de Guano, mientras que los grandes espejos con marcos tallados y dorados, así como las consolas a juego, fueron un obsequio del Duque de Riánsares, padrastro de la Reina ecuatoriana.

El mobiliario, estilo Luis XV, fue parte del llegado junto a la pareja real en 1848 desde Francia, y había pertenecido originalmente al Château d'Amboise, una propiedad del siglo XIV entregada al entonces Duque de Montpensier por su padre, el rey Luis Felipe I de Francia como parte de las tierras para su matrimonio con la infanta española.

Sala Roja Editar

Sala Roja 01

Ubicada a continuación del Salón del Trono, y también con salida directa a la gran terraza que mira hacia la Plaza Mayor, este espacio era usado originalmente como Sala del Consejo del Rey, cuya funcionalidad y mobiliario fueron trasladados al Palacio de Alameda en 1874.

Para fines museísticos ha sido amoblada con un juego de sillas y mesa que pertenecía a la princesa Beatriz de Sajonia-Coburgo-Gotha cuando llegó al país en 1909 para desposarse con Alfonso de Azuay. Los cuadros que adornan las paredes fueron parte de la colección privada que trajo consigo el rey Antonio I desde Francia en 1848.

Despacho del Rey Editar

Despacho del Rey 02

Ubicado en el extremo sur de los salones de gala, a continuación de la Sala Roja y con vista hacia la calle Eugenio Espejo, fue originalmente el despacho del rey Antonio I hasta que la familia real se mudó al Palacio de Alameda en 1874. Entre 1875 y 1895, cuando el edificio fue la sede del Primer Ministerio, el espacio se convirtió en la oficina de los mismos, siendo ocupada por García Moreno, León, Borrero, Chiriboga, Sarasti, Gómez de la Torre, Cordero Crespo y Flores de Aramburú.

Ya que el Rey se llevó el mobiliario a su nuevo despacho en La Alameda, el que se encuentra actualmente en exhibición corresponde al adquirido por el primer ministro Pacífico Chiriboga en 1878, y que debido a la compra de un nuevo juego en 1895, no sería trasladado al Palacio del Ejido. Un detalle que llama la atención es la caja fuerte tallada y dorada, en la que los jefes de Gobierno ecuatoriano guardaban los documentos de Estado más importantes, así como los cheques de pago del personal del Primer Ministerio.

Saleta Colorada Editar

Saleta Colorada

Considerado un espacio gemelo de la Saleta Blanca, que se encuentra del otro lado, este espacio se ubica en el ángulo suroriental del Palacio y da acceso desde el Despacho del Rey hacia la gran terraza que mira a la Plaza Mayor. Servía como sala de reuniones informales, tanto de Antonio I cuando el edificio fue residencia real, como de los Primeros Ministros cuando fue sede de Gobierno.

El juego de sillas y mesa son de estilo victoriano y pertenecieron al lote adquirido en Europa por orden del primer ministro Chiriboga, que mandó a redecorar algunos espacios del palacio en 1878. El gran sofá y el gabetero de pared, en cambio fueron donados por la familia del primer ministro Cordero Crespo tras su muerte en 1912.

Sala de Música Editar

Salón de Música 02

Ubicada al occidente del Despacho del Rey, en la fachada que mira hacia la calle Eugenio Espejo, este espacio era considerado el primero de los salones más íntimos de la familia real ecuatoriana. Recibe su nombre del hecho que aquí no sólo se reunían los monarcas y sus hijos a compartir las últimas horas de la noche, sino que también tocaban música en el gran piano de cola francés que perteneció a la princesa María Isabel de Orleans-Borbón antes de convertirse en reina consorte de Quebec.

Las paredes tapizadas y las diferentes piezas de mobiliario dejado en palacio por la familia real cuando se trasladaron a La Alameda en 1874, transmiten ese ambiente de calidez e intimidad que es complementado con los retratos de Antonio I como rey, Antonio como duque de Montpensier, Luisa Fernanda como infanta de España, la reina consorte Eulalia de Borbón con el príncipe Alfonso de Azuay cuando era niño, el príncipe Antonio de Azuay en retrato matrimonial, y la reina Luisa Fernanda con sus tres hijas mayores (María Isabel, María Amalia y María Cristina).

Biblioteca Editar

Ubicada a continuación del Salón de Música, la biblioteca fue concebida para albergar la gran colección de libros que el rey Antonio I trajo consigo desde Francia en 1848, y que posteriormente también serían usados para los estudios de los príncipes, que tenían lugar en este mismo espacio. Aquellos primeros textos fueron trasladados al Palacio de Alameda cuando la familia real se mudó en 1874, y allí se encuentran hasta la actualidad.

A día de hoy, las estanterías de la biblioteca de Carondelet están ocupadas por setecientos treinta y dos volúmenes de las enciclopedias editadas en el país entre 1890 y 1935, adquiridas por el Museo expresamente para formar parte de la exhibición como una muestra de la ilustración que vivió el Reino a inicios del siglo XX.

Sala de las Damas Editar

Sala de las Damas 01

Ubicado al oriente del Salón de la Guardia, en la fachada que mira hacia la calle Juan Pío Montúfar, este espacio era utilizado por la reina Luisa Fernanda de Borbón para reunirse con sus damas de compañía, y en ocasiones muy puntuales también para ofrecer audiencias privadas en un ambiente más informal y relajado.

El papel tapiz de las paredes en tono claro, la alfombra española que fue parte de la dote de matrimonio como infanta española, el mobiliario estilo Luis XVI en color rosa y los bustos de la pareja real en las esquinas, hacían de este espacio no sólo muy femenino, sino también el favorito de la Reina y en el que pasaba largas horas bordando, leyendo o conversando con sus amistades.

Capilla Editar

Capilla 01

Se ubica a continuación de la Sala de las Damas a propósito, pues como fiel y devota practicante católica que era la reina Luisa Fernanda, tener un espacio de recogimiento espiritual para las diferentes horas del día era una prioridad para ella. A primera vista, la decoración solo deja ver un reclinatorio y dos butacas largas, además de una serie de 137 cuadros que retratan diferentes pasajes la vida de Jesús, y que fueron parte de la colección heredada de su padre por la Consorte ecuatoriana.

Una puerta falsa en la pared se abre para dejar al descubierto un pequeño altar con 15 pinturas pequeñas de santos, dos medianas de la Virgen María y San José, una grande de San Antonio y una pequeña cruz con ánfora española del siglo XVII. La alfombra fue encargada por la misma Reina consorte a la Real Fábrica de Tapices y Alfombras de Guano.

Calientaplatos Editar

Calientaplatos

Se trata de un espacio concebido para mantener la comida que ha sido preparada en la Cocina del primer piso, de tal manera que se encuentre lista para servir a la familia real y sus invitados, tanto en el Comedor como en el Desayunador, que se encuentran contiguos a esta sala. Pese a ser una habitación de servicio, al encontrarse en el segundo piso se le procuró una decoración apropiada con papel tapiz en tono verde, aunque las pinturas que cuelgan de la pared en la actualidad fueron añadidas únicamente con fines museísticos.

Llama la atención el montacarga oculto en una de las paredes, y que funciona gracias a un sistema de poleas mediante el cual los platos podían subir directamente desde la Cocina, sin que los empleados tuvieran que pasar por los corredores acarreando las viandas. Muebles de pared que servían para colocar tanto la vajilla como la comida lista, complementan el imaginario del uso de la sala.

Comedor Editar

Comedor Carondelet 01

Se ubica en el corredor posterior de los patios delanteros del Palacio, con su acceso directo desde la Escalera de Honor, pero también desde los corredores laterales. El espacio es uno de los más grandes del recinto junto con el Salón del Trono, aunque este tiene vista a una pequeña terraza desde la que se aprecian los jardines traseros del conjunto.

De decoración sencilla, las paredes están pintadas en un tono verde claro, que en la creencia francesa del siglo XIX mejoraba la sensación de la comida, y varias pinturas alusivas a la cocina y la caza que fueron parte de la colección heredada de su padre por la reina Luisa Fernanda de Borbón. La gran alfombra fue ordenada a medida en la Real Fábrica de Tapices y Alfombras de Guano, basada en un diseño dibujado por el mismísimo rey Antonio I.

La mesa y sus sillas fueron fabricadas en los talleres del Convento de San Francisco y tienen una capacidad de 21 personas. Las piezas de cristalería y porcelana que se exhiben son parte de la vajilla oficial del Primer Ministerio entre 1854 y 1875, cuando se adquirieron nuevas en la Fábrica de Losa de Quito y la Casa Christofle de París.

Desayunador Editar

Ubicado a continuación del Comedor, se trata de un espacio más pequeño e informal pero con el mismo uso, y aunque su nombre podría hacer pensar que se usaba únicamente para servir los desayunos de la familia real, en realidad aquí se servían las cinco comidas diarias cuando no habían invitados.

Recámaras principescas Editar

Se llaman así al conjunto de tres habitaciones que fueron usadas por los hijos e hijas de los reyes Antonio I y Luisa Fernanda. Una de ellas en el ala sur, ubicada a continuación de la Biblioteca y usada por Antonio y Luis María; mientras que las otras dos se ubicaban en el ala norte, a continuación de la Capilla, y eran usadas una por María Cristina y María de las Mercedes, y otra por María Isabel y María Amalia. Eventualmente en estas habitaciones también estuvieron los pequeños príncipes Felipe y María de la Regla, que lamentablemente fallecieron a muy temprana edad.

Recámara del Príncipe de Azuay Editar

Recamara del Príncipe de Azuay

Ubicada inmediatamente antes de los Apartamentos del Rey, esta habitación perteneció al príncipe Fernando de Azuay, heredero de la Corona ecuatoriana desde su nacimiento en 1859 hasta su repentina muerte en 1873, cuando tenía apenas trece años de edad. Un año después la familia real se trasladaría a vivir en el Palacio de Alamaeda, por lo que su recámara no llegó a ser ocupada por su hermano Antonio, que pasó a ocupar el primer lugar en la línea de sucesión.

Las paredes tapizadas están adornadas con gobelinos de motivos religiosos que pertenecieron a la reina Luisa Fernanda cuando niña, como infanta de España. Entre el mobiliario destacan la cama de estilo Primer Imperio y que había pertenecido al propio rey Antonio I durante su adolescencia en Francia, y una mampara acordoneada de origen chino.

Apartamentos del Rey Editar

Recámara 2 01

Ubicados al final del ala sur, con vista hacia la calle Eugenio Espejo y los jardines posteriores del Palacio, estos cuatro espacios eran ocupados por el rey Antonio I, y estaban divididos en una Antecámara, la Recámara, el Armario y el Cuarto de Baño. El cielo raso pintado al fresco con alegorías del triunfo, la monarquía y la familia, es obra del artista Antonio Salas Avilés, que también pintó el techo del Salón del Trono.

Las paredes de estas estancias fueron mandadas a entelar en color amarillo para recordar el símbolo la flor de lis, presente en el Escudo de la Casa de Orleans-Borbón, además del favorito del Rey. El mobiliario francés de la Antecámara y la Recámara fue el original con el que llegó el Monarca al país en 1848, de tonalidades oscuras, líneas pesadas y tallado dorado para obtener ese carácter regio necesario para los espacios este tipo. El dosel tallado sobre la cabecera de la cama utiliza la misma tela de las paredes, y la cama posee el monograma dorado de Antonio I.

Apartamentos de la Reina Editar

Recámara 1 01

Ubicados al final del ala norte, con vista hacia la calle Juan Pío Montúfar y los jardines posteriores del Palacio, estos cuatro espacios eran ocupados por la reina Luisa Fernanda y, al igual que los del Rey al otro lado del edificio, se encontraban divididos en una Antecámara, la Recámara, el Armario y el Cuarto de Baño.

Las paredes de estas estancias fueron mandadas a tapizar en color azul para recordar el esmalte en el Escudo de la Casa de Orleans-Borbón. Los muebles fueron fabricados en los talleres del Convento de San Francisco por disposición de la misma Reina, que deseaba mostrar así su predisposición a la cultura y la industria local. Corto de decoraciones y detalles, el diseño de estos espacios refleja el estilo austero de la primera Consorte ecuatoriana.

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