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Palacio del Ejido.
El Palacio del Ejido, a veces también citado como Palacio de Azuay, es un edificio de la ciudad de Quito, residencia histórica de los herederos de la Corona ecuatoriana, y actual hogar de los príncipes Alfonso de Azuay, Ana Luisa de Orleans-Braganza y sus cinco hijos.
Ubicado en el límite noroccidental de Itchimbía, en el distrito Ciudad Nacional, el elegante conjunto palaciego neoclásico se levanta sobre la avenida Ecuador, hacia donde se ubica el frente, y está rodeado por la avenida Borbón al occidente y las calles Río Verde al oriente, y Maldonado al sur, por donde se realiza el ingreso privado de la familia y el de los automóviles. Su imponente estructura y bellos jardines pueden ser apreciados desde el Campo de Minerva, que se encuentra al frente, el Casino El Ejido, que es su vecino por el sur.
Historia[]
El palacio en la década de 1890.
El conjunto fue construido entre 1885 y 1887 por orden del rey Antonio I, quien encargó al arquitecto prusiano Jacobo Elbert una elegante y cómoda residencia para entregarla como regalo de bodas a su hijo y heredero, el príncipe Antonio de Azuay, que en marzo de 1886 contrajo matrimonio con la infanta española Eulalia de Borbón. Mientras se terminaban los trabajos, la joven pareja se estableció inicialmente en el Palacio Real de Alameda, donde nació su primogénito Alfonso a finales de año, y un año más tarde se mudaban a su nueva mansión, que bautizaron como Palacio del Ejido. Aquí nacería su segundo hijo, el prínciope Luis Fernando (1889).
El Palacio de Azuay, como también llamaban algunos al recinto, se convirtió en la residencia tradicional de los herederos de la Corona una vez que contraían matrimonio, misma que compartían los fines de semana con el Palacio de Capelo en el Valle de Los Chillos, mandado a construir en 1888 por el futuro Antonio II para alejarse de la ciudad. En 1937 los príncipes Álvaro de Azuay y Amalia de Habsburgo-Orleans escogieron residir de manera permanente en el alejado y tranquilo recinto de Capelo, dejando El Ejido únicamente para reuniones de protocolo y eventos puntuales que no pudieran realizarse fuera de la ciudad.
La decisión de Álvaro I fue imitada por su hijo, Álvaro II, que adecuó uno de los pabellones ampliados a Capelo en 1946 para establecer su residencia con Chantal de Orleans-Breton. Sin embargo, tras sesenta y un años de desocupación, entre 1998 y 2000 El Ejido fue totalmente renovado para convertirse nuevamente en residencia del príncipe heredero, pues Alfonso de Azuay y Ana Luisa de Orleans-Braganza lo escogieron para establecerse de manera independiente, y allí ver crecer a su familia, ocupándolo hasta la actualidad junto a sus cinco hijos: Mariana, Antonio, Leopoldo, Sebastián y Juan Manuel
Arquitectura[]
Panorámica del Palacio y sus jardines.
El Palacio del Ejido es una estructura compacta de lenguaje neoclásico inglés tanto en sus exteriores como en los interiores. Destacan particularmente la elegante fachada norte, hacia los jardines de la avenida Ecuador, que es su vista más conocida, y la gran columnata de orden jónico que se aprecia en la fachada occidental del edificio que se ve desde el Campo de Minerva, alcanzando la doble altura.
Debido a la inclinación del terreno, la fachada posterior por la que se realiza el ingreso en la actualidad, se alza tres pisos, mientras que la principal es de apenas dos. Los jardines también presentan esta particularidad, siendo más bajas la explanada y las jardineras de tipo francés que se ubican al occidente, en contraposición al campo de césped delantero, que se encuentra sobre una terraza que salva el desnivel, igual que se vuelve a alzar para el pequeño bosquecillo de tipo inglés en el extremo oriental de la propiedad.
En cuanto a su distribución, como en cualquier residencia noble de la época el piso a nivel de suelo es ocupado por las áreas de servicio, cocinas, bodegas y habitaciones del personal; el segundo está dedicado a las áreas sociales como salones, comedores, biblioteca y salas de costura y de lectura, etc; mientras que el último y más alto es el que alberga las recámaras de la familia principesca, con algunas antecámaras y salas familiares.
Interiores[]
Entre 2014 y 2019 la princesa Ana Luisa dirigió varios trabajos de remodelación de los apartamentos privados de la familia, ubicados en el lado oriental del edificio, con vista al bosquecillo inglés que les da mayor privacidad, y los resultados fueron exhibidos al público mediante una edición exclusiva de la Revisa Casas, y un par de reportajes especiales en televisión. Esta renovación, que modernizó a su gusto el estilo de los espacios más íntimos de los Azuay, fue costeado con su fortuna personal y ha sido la única vez que las cámaras han podido registrar los mismos.










